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Sobre la transformación del cuerpo: Un crimen argentino

Rodaje un crimen argentino/Cortesía WARNER MEDIA

Una madrugada en el barrio de Arroyito, llega a mis manos un ejemplar de Un crimen argentino de Reynaldo Sietecase. De manera inesperada, en una fiesta de cumpleaños, el periodista Roberto Caferra me relata el argumento, me recuerda el caso y promete que, al final de la fiesta, va a regalarme una copia. Pasadas las 2 de la mañana, bajamos veinte pisos por el ascensor de una torre ubicada en el corazón canalla, llegamos a la calle Luis María Drago, a escasos metros del Gigante de Arroyito y, bañados por la luz del tungsteno, casi a modo de trapicheo, me entrega en ese libro la posta de un tesoro. La noche es un cobijo incierto. Cabe en las palmas de mis manos una historia fúnebre y cruel. Tiemblo y me ilusiono por igual. Algunas horas antes me habían contado que Néstor Kirchner lo tenía como libro de cabecera. 

En la novela Un crimen argentino, Reynaldo Sietecase cuenta con genial agudeza narrativa la historia real del secuestro extorsivo, la desaparición y el asesinato de Gabriel Samid, empresario rosarino, miembro de una familia tradicional del sector comercial de la ciudad. Los hechos se suceden durante un bochornoso y húmedo diciembre de 1980, connotados por las fisuras institucionales, las escenas paramilitares y los riesgos de sobrevivir en un momento de violencia, en plena dictadura argentina. Un año antes de lo sucedido con el caso Samid, Jorge Rafael Videla responde al periodista Nacho López, en conferencia de prensa en Casa Rosada aseverando el terror: “Es un desaparecido, no tiene entidad. No está ni muerto ni vivo, está desaparecido... Frente a eso no podemos hacer nada”.

Clima epocal: “No todo se transforma. Hay cosas que desaparecen sin dejar rastros. Cuerpos que se borran para siempre”

Tomás Eloy Martínez contextualiza este libro en “la ya larga tradición de la novela policial argentina, Reynaldo Sietecase crea una variante inexplorada: la unión de la política con el thriller de terror”. La relación entre literatura y realidad en este desarrollo autoral es, en definitiva, la relación entre literatura, dictadura y política. De este modo, Sietecase no ajusta detalles realistas, aunque su don y sustancial trabajo para tal fin son evidentes, pero quiero detenerme en las construcciones ideológicas que organizan sobre los acontecimientos, los hechos históricos, sobre el pasado y la ciudad de Rosario. En sus formulaciones genera imaginarios y repertorios simbólicos inquietantes que a lo largo de las casi 200 páginas no queremos soltar. 

Relata uno de los homicidios más significativos de la historia criminal del país, en una novela de non-fiction donde aparece una ciudad de otro tiempo, con sus bares extintos, dispuestos sobre un tablero. Leemos cómo un cadáver acurrucado dentro de un tanque de fibrocemento se desintegra al ritmo de la acción inevitable del ácido sulfúrico, y se transforma en minerales. En todo el trayecto de lectura vemos una película, el guion concreto del cine negro, mientras el ácido libera “sus demonios sobre el desvalido territorio del cuerpo”. Durante el mes de agosto esta historia se estrenará en formato película, finalmente, como el propio autor anticipa en las primeras páginas, en un circuito premonitorio, diciendo que “sin cuerpo no hay crimen, se decía en Penal, como si se tratara del guion de una película”. 

Esta novela cinematográfica tiene como escenarios la Facultad de Derecho de la UNR, la cárcel de Ricchieri y Zeballos, un departamento de dos ambientes en calle Montevideo al 1500, la plaza Vicente López y Planes ubicada en pleno barrio Fisherton, el bar restaurant de minutas El Chaco, el Club Sirio Libanés, los bares Pico Fino, El Cairo, Paco Tío, Capri, y aquel ubicado en Italia y Córdoba. También delimita zonas urbanas como el Bajo, Fisherton, Tribunales, Boulevard Oroño, el Parque Independencia, la cárcel, sectores mercantiles como el Microcentro o calle San Luis, y también lugares cargados de otro tiempo como el zoológico municipal, el Museo Municipal de Bellas Artes, o largas escenas en el Museo Histórico Julio Marc, donde podemos leer al detalle la descripción preciosa de la biblioteca de Lisandro de La Torre. 

Los consumos y la coctelería connotan ciertos hábitos de los protagonistas: whisky, gin tonic, tabaco Colmena, Particulares etiqueta negra, Rohypnol, cocaína, Trapax y Lexotanil; aparecen como ristras de sabores y rosarios de emociones. Más “vicios”: los burros, las putas y los cabarulos. El relato avanza con una tenebrosidad cargada de incestos, torturas, muerte y violaciones, que rodea al protagonista asesino alquímico. El baño de ácido fijo lleva a la mineralización de los componentes biológicos y orgánicos, y así a la mineralización del producto del digesto. La alquimia para uso criminal: para la digestión de la materia orgánica, en este caso el cuerpo del secuestrado. El protagonista asesino, Mariano Márquez, activa en su memoria un ejercicio retrospectivo de su crianza, con una madre fanática de Evita, una tía bailarina “alternadora”, un padre milico violento, y ciertas andanzas libertinas entre amigos del barrio.

Las novelas al cine 

Es un buen momento en el que grandes novelas y textos viajan al lenguaje audiovisual. Tanto la industria del cine como las plataformas impulsan notables obras nacionales que seguramente tendrán alcance global. Bahía Blanca de Martín Kohan, recientemente estrenada, es la ópera prima del director Rodrigo Caprotti. La película de El salto de papá, adaptación del libro homónimo de Martín Sivak, llegará en 2023 a la plataforma Paramount Plus, y tendrá como protagonista a Rodrigo de la Serna. Mucha expectativa. Me atrevo a recomendar que, ante la adaptación de una novela, siempre es muy rico leer la novela, ver la película y luego volver a la novela. Se puede pensar la novela como el punto de partida de las películas, que siempre transfiguran el original y se vuelven otra cosa, un nuevo estímulo. 

Un crimen argentino llegará al cine el jueves 25 de agosto, luego estará disponible en HBO Max. Cuenta con un elenco de lujo integrado por Nicolás Francella, Matías Mayer, Malena Sánchez, con Luis Luque, Alberto Ajaka, Rita Cortese, César Bordón, y la participación especial de Darío Grandinetti. Basada en la novela homónima de Reynaldo Sietecase, es dirigida por Lucas Combina y producida por Juan Pablo Buscarini. El guion estuvo a cargo de Sebastián Pivotto, Jorge Bechara y Matías Bertilotti. Fue filmada íntegramente en Rosario, en los escenarios descriptos y elegidos para el desarrollo de la novela de Sietecase. Lean este libro glorioso, vean esta película total, en este orden, y vuelvan a leer el libro.

LS

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