Marcha Día del Militante

El 17-N en Plaza de Mayo: Fernández único orador y solo sobre el escenario

Alberto Fernández. Único orador para conmemorar el regreso de Perón a la Argentina en 1972.

Con teléfono abierto con Cristina Kirchner, Alberto Fernández ajustó la letra chica de su discurso del domingo electoral, el que grabó en Olivos y se difundió cuando el Presidente estaba camino al Complejo C donde, un rato después, celebraría la remontada electoral del Frente de Todos (FdT) y convocaría a "festejar el triunfo" en Plaza de Mayo, este miércoles, Día del Militante.

Cuando, como único orador, Fernández hable ante las más de 100 mil personas que prevé la organización, completará el arco narrativo que definió con su vice, toda una gestualidad política en medio de los sacudones de los últimos tiempos, y que tendrá como eje el llamado al diálogo con la oposición y, hacia adentro, para la tropa propia que se movilizará a Casa Rosada, el principal activo del resultado del domingo: la preservación de la unidad del Frente de Todos (FdT).

Esa construcción se terminó de coronar este martes a la noche en una reunión entre dirigentes de la CGT, las organizaciones sociales, los intendentes, La Cámpora y el massismo. La agrupación que comanda Máximo Kirchner, jefe del bloque de los diputados del FdT, fue la última en acoplarse. Eduardo "Wado" De Pedro, ministro del Interior y uno de los dirigentes camporistas que estuvo en la cumbre -los otros fueron Andrés "Cuervo" Larroque y Mariano Recalde- confirmó la movilización, habló de la importancia de sostener la unidad.

"Wado" deslizó, casi al pasar, un reproche al recordar que la convocatoria inicial la hizo la CGT de manera unilateral. Se refirió a que el armado de la marcha se lo anticiparon la semana previa a la elección dirigentes sindicales y de organizaciones sociales a Fernández durante una reunión en Casa Rosada y que el reflejo inicial fue que se trataba de una movilización "albertista" destinada a blindar al Presidente frente a una posible crisis interna luego del resultado.

En medio, ocurrió otro hecho: la CGT se unificó, con el moyanismo en el triunvirato de conducción, y esa nueva jefatura colegiada se presentó en sociedad en esa cumbre donde estuvieron Héctor Daer, Pablo Moyano y Carlos Acuña. El sindicalismo y las organizaciones sociales, junto a intendentes del PJ del conurbano, se perfilan como los que aportarán las principales columnas el miércoles.

Por esas tensiones previas, Fernández -que el sábado habló del tema con De Pedro en Olivos y el domingo estuvo en diálogo con la vice-, convocó a la marcha del Día de la Militancia desde el búnker del FdT en un escenario donde estaban, también Axel Kicillof -uno de los gobernadores que estará presente junto al chaqueño Jorge "Coqui" Capitanich-, Sergio Massa y Máximo Kirchner.

"La unidad soy yo"

Además de ser el único que hable, Fernández estará solo sobre el escenario. El resto de los dirigentes, de la CGT, las "orgas", el PJ territorial y las agrupaciones, se desplegarán en ringside político: unas mil sillas destinadas a referentes de todos los espacios y sectores del FdT. La centralidad en Fernández, algo así como "la unidad soy yo", trafica otro mensaje: el objetivo de consolidar al Presidente se traduce como fortalecimiento del Gobierno.

"Si Alberto no llega al 2023 con posibilidad de ser reelecto, nadie del espacio llegará al 2023 con posibilidad de ser presidente. Después si Alberto es o no, si quiere ser o no, es otra historia", sintetiza una fuente oficial con terminales del FdT. Aunque, aclara, esa no es la agenda de este tiempo, la proyección política del espacio tiene esa traducción: solo si el Gobierno se encarrilla, gana volumen y se fortalece, Fernández -u otros dirigentes del FdT- podrán ser competitivos dentro de dos años.

Antes del acto, en el esquema simbólico de sostener la unidad, se difundirá un documento firmado por referentes de todos los espacios que integran el frente con un lineamiento general que va en línea con el discurso "institucional" que Fernández dio el domingo: definición de una agenda y debate de temas acordados en el Congreso, con un pie en el acuerdo con el FMI y la definición de un programa económico plurianual.

Este martes, sobre esa base, Fernández firmó un decreto para extender las sesiones ordinarias del Congreso hasta el 31 de diciembre, un mensaje para habilitar el debate legislativo para que se discute lo que anunció que enviará dentro de dos semanas. Todo en el contexto de la "segunda etapa", la sobrevida que obtuvo el FdT con el resultado del domingo que fue objetivamente una derrota pero fue menos implacable de lo esperada y generó la contradicción de que la oposición se entreveró en un discurso curioso, al reclamar que el Gobierno reconozca la derrota.

"Somos malos en la comunicación pero ésta salió bárbaro: nosotros perdimos y ellos tuvieron que salir a explicar que ganamos", contaron, con ironía, en un despacho oficial.

PI

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