Análisis

Angelici, el socio del silencio en la AFI amarilla

Daniel Angelici

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Antes de ofrecerle el puesto a Gustavo Arribas, Mauricio Macri había pensado en otra persona. En otro de sus amigos de mayor confianza. Pero Daniel “El Tano” Angelici rechazó la propuesta del presidente electo. El binguero radical dejó pasar la oportunidad de conducir la Agencia Federal de Inteligencia y optó por quedarse al frente de Boca. A fines de 2015, Angelici renunció al cargo pero no a los honores de influir sobre la justicia federal y el submundo de la ex SIDE.

Uno de los tantos embajadores que el Tano designó en la AFI, en coordinación con Arribas, fue Juan Sebastián De Stéfano. Angelici sugirió el nombre de “El Enano” para la dirección de Asuntos Jurídicos de la Agencia. De Stéfano venía de ser el delegado de Angelici en el Consejo de la Magistratura porteño. A partir de 2016, Gustavo Arribas y Silvia Majdalani encararon una purga en la ex Secretaría de Inteligencia. El dúo sumó casi 600 espías nuevos. Entre las altas apareció el viejo compañero de ruta de El Tano.

De Stéfano conoció a Angelici hace más de 30 años en la Facultad de Derecho de la UBA. Militaban juntos en Franja Morada. “El Enano” tenía un tío en el antiguo Concejo Deliberante de la Capital y llegó a ocupar un cargo en la Juventud Radical. Tras su paso como jefe de legales en la AFI, el abogado De Stéfano pasó al directorio de SBASE, la empresa estatal del subte. Lo hizo nuevamente apadrinado por Angelici. 

Ahora que su nombre y su cara se difundieron en el video de la Gestapo-gate, Horacio Rodríguez Larreta se resiste a despedirlo. “De lo que salió públicamente, no se desprende que haya cometido ningún delito. Está en una reunión”, lo defendió el alcalde porteño entrevistado por La Nación.

De Stéfano fue el protagonista locuaz de la reunión realizada el 15 de junio de 2017 en un edificio del Banco Provincia. Ahí, el exministro de Trabajo de María Eugenia Vidal blanqueó sus ganas de contar con una policía secreta como la de los nazis para terminar con los sindicalistas. El actual funcionario de SBASE fue procesado en la causa por el espionaje ilegal a los presos kirchneristas que se investiga en Lomas de Zamora. Pero más tarde fue beneficiado por la Cámara de Apelaciones de Comodoro Py, bajo la hipótesis de que no existió un plan orgánico y vertical de inteligencia para-estatal.

De Stéfano ahora tiene custodia, a raíz de una serie de amenazas que recibió en las últimas semanas. Un vuelto de su tránsito por los sótanos de la AFI. “No hay vinculación directa entre esa reunión y una acción concreta. El delito de presencia no existe. Pero es una buena justificación para que el kirchnerismo sostenga que hubo una persecución política”, justifica un dirigente de la escudería Angelici. 

Respecto a la posibilidad de que Rodríguez Larreta eche del gobierno a De Stéfano, cerca del Angelici se muestran dispuestos a resistir. E incluso a contraatacar. Se preguntan en tono provocador si Julio Garro, presente en la reunión del Banco Provincia, no debería renunciar entonces a la intendencia de La Plata. Además argumentan que correr al Enano sería una forma de reconocer los delitos de la AFI durante la presidencia de Macri. Por eso el alcalde y María Eugenia Vidal alternan entre el silencio, el siga siga y las contorsiones retóricas. Los desmanejos de la AFI amarilla representan una caja de Pandora incómoda para el PRO. Ningún dirigente macrista muestra demasiado interés en explorar qué pasó en ese ámbito entre 2015 y 2019. Aun los que fueron víctimas de la inteligencia ilegal, como Rodríguez Larreta y Vidal.

Con su agrupación Radicales por Argentina, Angelici mantiene una sociedad doble: tanto con el sector de la UCR liderado por Martín Lousteau, esponsoreado por el mítico Enrique “Coti” Nosiglia, como con Rodríguez Larreta. Entre ambas facciones radicales le aportan al larretismo ocho votos clave en la Legislatura porteña. Cuatro responden al Tano. La otra mitad, a Lousteau. 

Angelici mantiene una sociedad doble: tanto con el sector de la UCR liderado por Martín Lousteau como con Rodríguez Larreta. Entre ambas facciones radicales le aportan al larretismo ocho votos clave en la Legislatura porteña.

Si bien fue una figura importante en el diseño de la AFI amarilla, Angelici no arrastra procesamientos ni investigaciones en su contra. “De ningún tipo”, subraya un dirigente de la UCR porteña que lo conoce desde hace 30 años. Y agrega: “El Tano parece oscuro porque tiene incidencia sobre la justicia y el juego, que para algunos moralistas es un pecado. Pero no lo es”. Elisa Carrió disiente con ese punto de vista. En 2016, Lilita lo denunció en Comodoro Py por operador judicial y monje negro, pero la causa quedó en la nada. Y en los últimos días, al calor del Gestapo-gate, la Coalición Cívica difundió un informe de consumo interno. A lo largo de cinco páginas, el partido de Carrió ensaya un despegue ético de los desmanejos de la ex SIDE. El documento se titula “Acciones de Elisa Carrió y la Coalición Cívica contra la inteligencia ilegal en Argentina y algunos hechos de los han sido víctimas”. Y enumera hechos y denuncias de 2010 a la fecha.

Desde que abandonó la presidencia de Boca en 2019, Angelici reparte su tiempo entre la política y los negocios. En diciembre pasado sumó un cargo en la UCR presidida por el jujeño Gerardo Morales. En su oficina de Carlos Pellegrini y Córdoba, el Tano ofició como garante de paz entre el gobernador Morales y el senador Lousteau. Fue el anfitrión de una reunión que destrabó la puja entre ambos. A cambio, se ganó un lugar oficial en la mesa nacional de la UCR, en representación de la Capital. Y en adelante pretende cicatrizar, desde las sombras y con perfil bajísimo, el quiebre del bloque radical en Diputados. 

Además sigue de cerca la rosca xeneize, donde por ahora no planea volver a pelear por la presidencia. Y en paralelo amplía y moderniza su mini-imperio de bingos y casinos. El 29 de diciembre, en la última sesión del año del 2021, la Legislatura cordobesa aprobó las apuestas a través de aplicaciones online. Se trató de un proyecto votado por la coalición schiarettista y una parte de Juntos por el Cambio. Angelici es parte de Atlántica de Juegos, una de las operadoras que explotará el juego en esa provincia. Macri apoyó explícitamente la sanción de la ley. “Se aprobó a fin de año, con una sola discusión de comisión y de cerrada participación. Fue muy oscuro y fraudulento”, se queja ante elDiarioAr el senador cordobés Luis Juez. Y agrega: “No me gusta que Macri la apoye, es habilitar una plataforma de juegos para que los chicos desarrollen la ludopatía”.

Macri y Angelici se conocieron en 2005. Fue en la casa que El Tano tenía (y todavía tiene) en la ciudad de Pergamino. El ingeniero de la UCA y el abogado radical conectaron de forma inmediata: un flechazo de confianza mutua. Desde ese momento, Angelici manejaría la franquicia del radicalismo-PRO, con un plus personal: el de su influencia sobre el mundo judicial.

AF

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