Entrevista

Victoria Tolosa Paz: "Pido perdón por decir garchar, soy una persona bastante centrada"

Victoria Tolosa Paz, durante una presentación en la Universidad del Noroeste de la Provincia de Buenos Aires, en Junín, el 30 de agosto de 2021

La primera precandidata a diputada por la lista del Frente de Todos en la provincia de Buenos Aires, Victoria Tolosa Paz, brindó una entrevista telefónica a elDiarioAR.

Etimología política del "garche peronista", según Tolosa Paz

Etimología política del "garche peronista", según Tolosa Paz

-El debate sobre la marihuana creció a raíz de que tu colega María Eugenia Vidal diferenció el significado del consumo en un barrio como Palermo o en las villas. ¿Creés que se debe legalizar?

Tenemos que debatirlo, porque no hay dudas de que hay consumo de marihuana en la población. Necesitamos regularlo y tener normas que clarifiquen qué se consume y cuánto, y que las normas ayuden a darles seguridad a quienes consumen. Cuando uno legisla, lo hace para todos y todas, no para determinados barrios o grupos etarios. La barbaridad que expresa Vidal, en cuanto a que puede estar permitido según el dinero que tenés y el lugar en el que vivís, es inadmisible porque tenemos que legislar para dar garantías a una población que hoy está consumiendo en la plaza de cualquier barrio del conurbano o en la propia Recoleta. Los niveles de incautación de marihuana en la Argentina han sido espeluznantes en el último tiempo y ello tiene que ver con combatir una actividad ilícita y un delito que es la venta ilegal de marihuana y lo que se genera a partir de eso.

¿Entonces estás de acuerdo con la legalización del consumo?

Estoy de acuerdo con legalizar porque ayudaría muchísimo a terminar con lo que hay detrás de la clandestinidad. Cuando las cosas no se regulan, generan negocios paralelos, que son riesgosos. Si las cosas están claras sobre cómo y qué, es un camino para trabajar más que interesante.

Hay que legislar para dar garantías a una población que hoy está consumiendo marihuana en la plaza de cualquier barrio del conurbano o en la propia Recoleta

¿Cómo evaluás la gestión del ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni, en cuanto a terminar con los amedrentamientos de la Policía hacia jóvenes y adolescentes en barrios populares?

No es un tema de Sergio Berni, sino de cómo nuestra fuerza policial puede ser capacitada en los valores democráticos. No es solamente la conducción de Sergio Berni sino qué le pasa a la Bonaerense que, desde que yo tengo memoria, lamentablemente, para combatir el delito, muchas veces termina apelando al gatillo fácil, con muertes inocentes. Siempre recuerdo el caso de los jóvenes en San Miguel del Monte, cuando, por no tener una fuerza policial capacitada, se acaba con la muerte de cinco chicos que se juntaron una madrugada, se sintieron amenazados, terminaron baleados y chocaron. Podemos hablar de muchísimos casos a lo largo de la historia que nos han marcado y que derrumban la vida de mucha gente. Es el profundo debate de qué hacemos para dotar a una fuerza policial capacitada con valores democráticos, formación y salarios dignos. Cargar la responsabilidad en Berni es negar que hay un gobernador que piensa en cómo capacitar y mejorar a la Policía, con equipamiento, para combatir el delito de verdad. (El candidato de Juntos, Diego) Santilli es el primero que habla de seguridad, pero también fue el primero que gritó cuando nos animamos a compartir la coparticipación para generar para 30 municipios de la provincia de Buenos Aires los $38.000 millones en equipamiento. Es muy lindo levantar la bandera de la seguridad para defender a los porteños sin pensar en la Provincia. Cuanto más degradado están el salario de la Policía y la carrera dentro de la fuerza, menos incentivo a la capacitación tenemos. Muchas veces, la Policía está al servicio de la delincuencia, con salarios como están, por el piso. El promedio del a destrucción del salario real de la Policía durante el Gobierno de Vidal fue de 29%.

Sin embargo, los fondos para Seguridad no han dejado de crecer desde hace décadas en la Provincia. Se multiplicó la cantidad de efectivos y todo el tiempo amplían partidas presupuestarias.

No es más sino mejor presencia policial. Capacitar a los efectivos en valores y en prácticas para combatir el delito de verdad cuesta dinero. Un policía ve a un pibe con un piercing y una gorrita y posiblemente ya esté preparado para pensar que es un delincuente. Muchas veces los problemas que tenemos con el gatillo fácil devienen de la estigmatización de la pobreza. El año pasado se logró equiparar el salario de la Bonaerense con la Federal después de un levantamiento que llegó a las puertas de Olivos. Eso muestra el nivel de crisis en que nos dejaron el gobierno de María Eugenia Vidal y el del expresidente Macri. Que el “Colorado” Santilli venga a hablar de seguridad en la provincia es una falta de respeto.

¿En una escala de 1 a 10, en la que 1 es la extrema izquierda y 10, la extrema derecha, dónde te ubicas?

Me resulta compleja esa pregunta, no sé si es en términos de cómo me ve la gente o qué pienso yo.

De autopercepción.

Si digo que estoy en el centro, centroizquierda, debo recordar que, a la izquierda de nosotros, como decía Néstor (Kirchner), está la pared. No de María Victoria sino de la fuerza política que represento. Necesitamos ampliar derechos y construir una sociedad más justa e igualitaria, y eso lo expresa el peronismo. Seguramente los troscos creerán que están más a la izquierda que Victoria Tolosa Paz. Nosotros decimos que terminan siendo funcionales a la derecha.

¿Te cabe un 3 o un 4 en esa escala?

Es difícil catalogarme así. Te digo lo que opino de los temas y así podrías concluir si estoy a la izquierda.

Durante la campaña de 2019, Alberto Fernández sindicó a “amigos de Macri” que se habían beneficiado con negocios energéticos y financieros muy lucrativos. Uno de ellos, cabía suponer, era Marcelo Mindlin, accionista de Pampa Energía y comprador de la empresa de construcción de los Macri. Hace pocos días compartieron una visita a la planta de generación Ensenada de Barragán, junto al gobernador Axel Kicillof y Mindlin. ¿Cambió el abordaje de quiénes eran los ganadores y perdedores con Macri?

Lo que cambió fue el Gobierno. Tenemos que tratar con los mismos empresarios de la Argentina. Muchos de ellos lucraron con el macrismo porque el macrismo lo permitió. Son empresarios que cuando el Gobierno cambia, saben que no tendrán el aumento tarifario con el que lucraron con Macri. El empresariado argentino trabaja en función de qué límites pone y qué camino siembra el Gobierno. Que los empresarios de energía estén hoy invirtiendo en las plantas de ciclos combinados o en producción de gas, como Pampa o Pan American Energy, o Pluspetrol, no significa que ninguno de ellos adhiera a nuestro proyecto político. Ideológicamente están más cerca de Macri. Invierten para garantizar la matriz energética en la Argentina sustentable, y eso se hace al calor de quién impone el ritmo, que es el Gobierno. Lo dice siempre un empresario textil. “Yo me dediqué siempre al calzado y, con Macri, timbeé. Gané plata y cuando llega Fernández, vuelvo a la planta. Antes ni se me hubiese ocurrido. Tenía 30 empleados y tengo 200 ahora. Con un proyecto productivo, vuelco la plata que me generó la timba”. Yo no condeno a nadie, no me importa cómo piensan sino si cumplen las reglas del camino que estamos sembrando.

¿No hace falta una urgente redistribución de la riqueza?

Se trata de crecer y redistribuir. Estamos redistribuyendo desde el día uno con algunas cuestiones impositivas. Cuando empezamos a desarmar la matriz regresiva que construyó Macri y nos ponemos a trabajar en una progresiva, con el impuesto PAIS para quienes compran divisas, o la quita del impuesto a las Ganancias a los trabajadores, más la modificación de las alícuotas para las empresas entre grandes (35%), medianas (30%) y pequeñas (25%), hacemos que el 95% pague menos y el 5% pague más. Modificamos Bienes Personales. Cuatro reformas tributarias nos permitieron crecer en términos redistributivos y sumar 1.57% del PBI en recaudación. Beneficiaron al pueblo para tranquilizar la macroeconomía, y generaron menos necesidad de tomar deuda. El drama de la Argentina no es cobrar más impuestos sino mejores. Hay niveles de evasión impositiva alarmantes, como la triangulación de exportaciones del agro vía Paraguay.

¿Cuál es la mejor estrategia para enfrentar a la nueva derecha libertaria y al neofascismo?

La estrategia es seguir hablándole a una población más joven que claramente todavía no puede palpar lo que vinimos a hacer nosotros; jóvenes que hoy están mirando a (José Luis) Espert o a los libertarios con algún tipo de simpatía. Soy de las que piensan en que esos chicos, si están en un barrio o en un club y se organizan, tienen que pensar que no hay salvación individual; que este país sale delante de manera colectiva. No creo que sean muchísimos los jóvenes que abrazan esas causas porque en cuanto empiecen a rascar se van a desilusionar de esas falsas promesas basadas en el desarrollo individual del sujeto. Pueden enamorar a muchos, pero no por mucho tiempo. Habrá un tiempo para que decante.

Vidal vira más a la derecha porque crecen (Ricardo) López Murphy y (Javier) Milei

¿Es mejor confrontar, denunciar o ignorar a esos grupos?

En términos electorales, están más preocupados Vidal y (Horacio Rodríguez) Larreta con ese crecimiento en una ciudad como Buenos Aires. Vidal vira más a la derecha porque crecen (Ricardo) López Murphy y (Javier) Milei. Endurece el discurso cuando se da cuenta de que queda a mitad de camino. No veo que esté pasando en la Provincia de Buenos Aires, ni en el conurbano ni en el interior. Incluso en el interior más conservador, no veo que eso prenda. Es un discurso de grandes urbes y conglomerados con población que tiene cuestiones muy resueltas y le atrae la posibilidad del desarrollo individual. En el conurbano tenemos serias dificultades en términos de igualdad y esos discursos muy hostiles no están prendiendo.

¿Es hora de que el Gobierno de Fernández afine el lápiz en cuanto a la calidad de las políticas públicas y salga del mero enunciado?

¿En qué tema, por ejemplo?

En que las clases media alta y alta del área metropolitana de Buenos Aires paguen tarifas de gas, agua y electricidad exiguas en comparación con otros países de América Latina.

Hice un proyecto en coautoría con Eduardo Valdés sobre segmentación de tarifas. Sí me parece que, en la Argentina, con la delegación a las provincias de los servicios públicos, a partir de 1994, perdimos capacidad como Estado nacional de trabajar en las desigualdades. Depende dónde vivas, tenés un prestador estatal o privado. Una empresa estatal como Aysa, tarde o temprano, hace la obra. Una cooperativa en un pueblo, sin financiamiento para sanear la red de agua y cloacas, perpetúa lo que tiene. Hay 750 cooperativas de electricidad y no hay un registro homogéneo de facturación. En la ley creamos un Registro Único de Titulares de Derecho de Servicios Básicos de agua, luz, gas, TV por cable, internet y telefonía móvil. El Estado tiene información sobre ingreso y prestaciones con el DNI de cada ciudadano, y eso permite limpiar la base. El ahorro en la segmentación nos va a servir para crear un fondo de $50.000 millones para suplir las desigualdades en el acceso. No quiero que un pibe que nace en el Abasto, oeste de la Plata, tarde treinta años en tener agua. Creo que para después de las elecciones se va a venir la segmentación inteligente de tarifas.

No soy tan zarpada como quizás parece en el título con la palabra garchar

¿La alusión a que “con el peronismo se garcha” fue espontánea o un mensaje para llegar a votantes jóvenes?

Tuvo que ver con el desenlace de una entrevista que yo busqué, porque tengo hijos de 27, 26 y 23, que me dicen “vieja, si no vas a programas de streaming o Youtube no te va a escuchar nadie. Nosotros no miramos TN o C5N porque no vemos tele, miramos sólo el teléfono”. Me tiraron un par de los que consumen y, obviamente, al cadete (Pedro Rosemblat) y Martín (Rechimuzzi), los he visto, tengo buena relación con los dos. Fui muy contenta a hacer esa entrevista y me permití ciertas ventajas que no me permito en otras entrevistas. Dije lo que me sale en cualquier charla un viernes a la noche cuando parten. “Chicos, si van a garchar, cómprense preservativos”. Utilicé esa palabra que es la que uso con ellos y la que usan ellos entre ellos. Jamás pensé que iban a editar ese tramo y que iba a llegar a otros medios. Pido perdón por decir garchar, soy una persona bastante centrada, no soy tan zarpada como quizás parece con ese título. En ese contexto, servía para graficar lo que sentían los jóvenes durante mucho tiempo, con tantas limitaciones. Nadie quiere vivir con distanciamiento, con protocolos, limitaciones para ir a casamientos, bailes, fiestas, bautismos o cumpleaños. No queremos esa vida.

Esta semana algunos recordaron la tesis de Eric Hobsbawm en cuanto a que los de derecha, menos preocupados por las cuestiones colectivas y más propensos a la satisfacción individual, cogen más.

Nosotros, cuando decimos que con el peronismo siempre se garchó, hacemos una referencia al disfrute que esperamos que acontezca en la vida de todos nosotros, que no es solamente tener trabajo, comer y vestirse. En ese sentido me referí al goce que siempre el peronismo le garantizó al pueblo, como tener vacaciones y más derechos. Algunos se enojaron porque los dejé afuera, no fue mi intención. Yo hablo desde mi lugar de peronista, no puedo apropiarme o arrogarme la palabra del radicalismo o del socialismo. 

SL

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