La mirada de los otros: cómo ven en el FdT la campaña de Juntos y el duelo Santilli-Manes

Horacio Rodríguez Larreta y Julio Garro de campaña en La Plata

- Extrañan a Marcos Peña.

La frase suena en el laboratorio electoral del gobierno y sintetiza, entre la intriga y el deseo, la mirada del oficialismo sobre la campaña que Juntos por el Cambio (JxC) lanzó, con primarias de por medio y nombre diferenciado, en el AMBA. “Extrañan el orden político que les permitía manejarse como franquicia”, completa la fuente que está metido, de lleno, en la campaña del Frente de Todos (FdT).

Ese comentario es carne de diván porque Peña, “Marquitos”, el ausente más notorio -después de Mauricio Macri- en esta nueva aventura del panmacrismo, fue durante año el blanco móvil de las maldiciones de los peronismos, el monje negro al que atribuían picardías y daños. Ahora, en un giro peculiar, como dice un operador del PJ, detectan que sin Peña la estrategia electoral cambiemita, “hace agua”.

Hace 72 horas comenzaron a girar los spots de campaña y una semana desde que empezó la bajada sistemática de los candidatos. La campaña recién empezó pero ya aportó novedades: no solo por piezas como la que Ramiro Agulla creó para Florencio Randazzo, sino porque se perfilan climas y aparecen las primeras tendencias sobre los candidatos. “Todavía no tienen campaña: eso de El Colo es la presentación de un candidato que ya es conocido. El candidato, al final, va a ser Horacio”, lee un campañista, respecto al jefe de Gobierno porteño.

"Para el sistema político bonaerense, siempre es mejor un radicalismo fuerte que los yuppies porteños", dice un funcionario que forma parte del dispositivo de Máximo Kirchner.

Esa lectura explica la convocatoria pública de Victoria Tolosa Paz a un debate entre los candidatos, que consiguió muy rápido el OK de Facundo Manes, un medio guiño de Florencio Randazzo y una gambeta, hasta anoche, de Santilli. “Con caminatas y spot pueden evitar hablar del pasado, algo que en un debate no van a poder hacer”, explican en la mesa del FdT.

“Tolosa Paz y (Leandro) Santoro son dos figuras buenas y hábiles para el debate. ¿Cómo no los vamos a usar?”, agrega una de las figuras que estuvo detrás de esa propuesta y trabaja, ahora, para encontrar un formato multiplataforma de trasmisión. Circula, incluso, una propuesta para que los conductores del debate sean Marcelo Bonelli y Gustavo Sylvestre, uno de TN, el otro de C5N, que en otro tiempo compartieron el aire en el programa A Dos Voces.

Proyecciones

Respecto a las PASO de Juntos en la provincia, aparece un dato. Una consultora, que suele medir tanto para el PJ y al PRO muestra una proyección según la cual Manes creció en la intención de voto de 6 a 16 puntos en pocos meses mientras que Diego Santilli está, hace tiempo, estancado en 21 con leves variaciones hacia arriba y hacia abajo. Si esta tendencia se confirma, el resultado de la PASO de Juntos es una incógnita. El número se potencia con otro: e nivel de conocimiento de Santilli es mucho más alto, por lo tanto se supone que tiene “poco margen” para crecer mientras que Manes tiene un campo más grande para instalarse.

“Los intendentes del PRO que deberían estar jugando a full con Santilli se están haciendo los giles. Ven que no está muy claro el panorama”, dicen en el FdT. Hay una lectura adicional: en casos como el del La Plata, donde gobierna Julio Garro, hay un despliegue de cartelería para instalar a Santilli, acompañado de puestos callejeros y llamados telefónicos, que se interpreta como una preocupación. Si el escenario fuese más seguro, no habría tanto arsenal puesto para darle aire al vicejefe de Gobierno porteño.

Se observan, en general, dos situaciones diferentes. En el interior de la provincia, Manes supera con comodidad a Santilli mientras en el conurbano, el vice jefe porteño está arriba con una diferencia -por ahora suficiente- para mantener un plus en el total bonaerense. Lo que no está claro, en el FdT, son las preferencias. En algunos despachos de Casa Rosada creen que al final se impondrá Santilli con quien se construyó un buen diálogo aunque, a la vez, entienden que un revés del vicejefe sería un golpe duro para las pretensiones 2023 de Horacio Rodríguez Larreta.

“A largo plazo nos convendría que gane Manes, a corto plazo no tanto”, plantea una fuente bonaerense que entrevé al neurocientista como una figura que, de ganar la PASO de Juntos, podría emerger y convertirse en un problema electoral para el FdT. Hay otra mirada en el oficialismo bonaerense y apunta a que prefieren como interlocutores a la UCR antes que al PRO. Lo revisten, con elegancia, de una idea más global. “Para el sistema político bonaerense, siempre es mejor un radicalismo fuerte que los yuppies porteños”, dice un funcionario que forma parte del dispositivo de Máximo Kirchner.

Bipartidismos

Es un fenómeno para seguir. Durante el cuatrienio de María Eugenia Vidal, el PRO logró convertirse en el despliegue territorial, sobre todo en el conurbano y las grandes ciudades, en el principal partido opositor al PJ. Desplazó a la UCR y logró algo que el ese partido perdió: un referente visible, con rodaje público -en buena medida, gracias a haber sido funcionarios con Vidal- en casi todos los municipios del Gran Buenos Aires.

La irrupción de Manes, quizá la primera figura taquillera de la UCR en las últimas décadas -la última novedad pudo ser, con menos volumen, Margarita Stolbizer- despabiló a los radicales que se imaginan, como en otro tiempo, convertidos en interlocutores privilegiados. En La Plata, asi y todo, ponen la lupa sobre Manes y recuerdan sus vínculos con Vidal, su asesoramiento a la entonces gobernadora y aquella candidatura fallida.

Sobre la campaña de Juntos, en el Patria ponen sobre la mesa la palabra fetiche: Macri. “Ellos lo escondieron a Mauricio pero no pueden esconder el macrismo. Larreta y Vidal son macristas”, apuntan en el entorno de la vice y revalidan la decisión del FdT de haber evitado las PASO -salvo en Santa Fe- porque una primaria está, en este contexto de pandemia, “disociada con lo que pasa en la calle”.

Hay miradas dispares, tanto en Casa Rosada como en La Plata y el Congreso, respecto a si la interna de JxC puede generar más ruidos que beneficios a un espacio que se caracterizó por evitar los conflictos públicos y en un contexto de apatía entre los votantes. “Ellos son más prolijos que nosotros: se pelean pero, como ocurrió antes, al final se acomodan”, coinciden dos fuentes, una nacional y otra bonaerense, que le quitan dramatismo a los cruces picantes entre referentes de Juntos, en particular la metralla de Elisa Carrió contra Manes.

El foco del FdT se asienta sobre el ring ambeño, ese territorio de fronteras porosas, se explica porque la batalla primordial para el gobierno es la provincia de Buenos Aires, que por peso y por símbolo derrama su efecto. Es, a su vez, una trampa: una victoria es lo que “debería ocurrir”, pero una derrota operaría como un shock.

En la mirada sobre el otro está, claro, la percepción propia. El clima, post cierre de listas, cambió. De la mirada de una elección reñida, y frente a las disputas ajenas, en el FdT proyectan una victoria por más de 5 puntos en la provincia de Buenos Aires y aunque asumen que lo de CABA es una derrota inevitable, interpretan que la campaña de Vidal no funciona, que la ex gobernadora está incomoda y que “le van a pasar factura por sus cambios de domicilio”.

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