Mariano Macri, el enigma de un doble arrepentimiento

Santiago O'Donnell muestra la tapa de su libro "Hermano"

Hermano, el libro en el que Santiago O'Donnell cuenta una trama de desconfianza, traiciones y supuestos fraudes en el seno de la familia Macri sobre la base del testimonio de Mariano, el menor de los varones, encierra varias historias. Entre ellas, la de una de las familias más poderosas del país, la de sus relaciones con los Gobiernos y entre sus integrantes. También, la de cómo se gestó el vínculo entre Mariano Macri y O´Donnell que dio lugar a 17 horas de entrevistas a lo largo de seis meses. Y los interrogantes de por qué el locuaz declarante judicializó el libro al punto de lograr que la jueza nacional en lo civil Marta Gastaldi le exigiera al autor las grabaciones de las entrevistas como paso previo a un juicio por daños y perjuicios.

Si bien provienen de linajes diferentes, el mundo Macri -forjado por Franco, un magnate italiano que se abría paso en la elite económica porteña- se cruzó con el mundo O’Donnell -crecido bajo el influjo del reconocido politólogo Guillermo O’Donnell- en diferentes capitales. Mariano Macri conoció a Matías O’Donnell, hermano del periodista, mientras ambos estudiaban en Washington en la década de 1980, mientras que Santiago había tratado antes a Gianfranco Macri, otro hijo de Franco, en la escuela San Martín de Tours, ubicado en una de las zonas exclusivas de Palermo. 

Desde aquella intersección de galaxias, el periodista guardaba distancia de “séquitos y obsecuentes” que, a su juicio, rodeaban a los Macri, pero le tenía “cariño” a Mariano, “por saberlo un buen amigo” de Matías. Cuatro décadas después de los primeros contactos Macri-O’Donnell, esa vía fraterna y el conocimiento que tenía Mariano de los antecedentes periodísticos de Santiago fueron la puerta de entrada a una confesión con la finalidad manifiesta de escribir un libro.

De la armonía a la desesperación

“Fueron seis meses muy armoniosos. Desde el principio le dije ‘yo voy a ser el entrevistador, vos sos el entrevistado; yo soy el periodista, vos sos la fuente y yo tengo el control. Y después -y es algo que él me reconoce en un email-, le insistí en que yo no podía seguir avanzando si no era en on the record porque perdía fuerza”, contó O’Donnell a elDiarioAR. Pactaron que el punto de no retorno sería una vez que el periodista se contactara con la editorial para ofrecer el libro. Ello tuvo lugar cuando se habían llevado a cabo seis horas de entrevistas.

Desde el principio le dije ‘yo voy a ser el entrevistador, vos sos el entrevistado; yo soy el periodista, vos sos la fuente y yo tengo el control.

Con el proyecto en manos de Penguin Random House, poco después de comenzada la pandemia, la relación siguió su curso hasta que O´Donnell compartió con su fuente la primera mitad del libro. Por entonces, la editorial apuntaba a publicar el trabajo hacia octubre o noviembre pasado. 

"Cuando se la presenté, Mariano me dice ‘este libro es una bomba. No puede salir así’. Era evidente que ya había hablado con un abogado. A partir de allí, cambia todo. Empieza a circular, aparecen otros personajes, lobistas, intermediarios, amigos de amigos que hablan con mis otros hermanos, y me llegan mensajes", recordó O'Donnell.

Avanzaba el segundo semestre de 2020 y Mariano Macri afrontaba problemas económicos. Entre ellos, que el consorcio de copropietarios del edificio ubicado en Ortiz de Ocampo 3176, de Barrio Parque, corazón de la vida familiar, le inició un juicio por $650.317 en expensas impagas de marzo a septiembre de 2020, más intereses, según documentos judiciales radicados en el juzgado nacional en lo Civil 24. En paralelo, el hermano menor de Mauricio, Sandra, Alejandra y Gianfranco, y mayor de Florencia remaba en uno de los varios juicios entablados contra Socma en el fuero Comercial para algo tan básico como que le permitieran ver los libros de la comisión fiscalizadora del buque insignia de la familia del que es propietario en un  20%. Mariano pugnaba por ese paso como fase previa para revertir decisiones tomadas por sus hermanos Gianfranco y Mauricio, a su juicio, en forma fraudulenta.   

Tras la primera lectura del adelanto, O’Donnell recibió una carta documento de su entrevistado, narró el periodista. A los dos días, llegó una oferta, en apariencia contradictoria: un contrato que mantenía la condición de O’Donnell como autor, pero le asignaba a Mariano Macri el papel de colaborador con derecho a revisión. Ante la negativa del cronista, una segunda carta documento apuntó a abortar la publicación de la confesión. 

En paralelo, se activaban gestiones de otro tenor, como un mensaje de Mariano Macri que prenunciaba un futuro desventuroso para el periodista si el libro alcanzaba la calle y alguna insinuación de que, al fin y al cabo, todo era solucionable con plata. 

O’Donnell se apoyó en el compromiso de que no habría vuelta atrás si intervenía la editorial, lo que ya había ocurrido. La recta final hacia la publicación, definida para la primera semana de noviembre, había comenzado. Ante un escenario que parecía consumado, entrevistador y entrevistado coordinaron un encuentro en la casa del primero, un lunes, en el que revisaron parte del texto, instancia en la que Mariano Macri realizó sugerencias que fueron incorporadas. Al día siguiente, en otro giro in extremis, el hermano del expresidente apeló a un “gesto humano” de O’Donnell para bloquear el libro. El pedido tampoco dio resultado y Hermano. La confesión de Mariano Macri sobre la trama de poder, política, negocios y familia detrás de su hermano Mauricio pasó a imprenta.

Nada

Hernán Iglesias Illa, responsable de comunicación estratégica durante la gestión de Mauricio Macri y hoy uno de los colaboradores del postergado libro del expresidente sobre su legado, se precipitó a sentar una posición no bien se viralizó una copia digital del volumen de O’Donnell, antes de que llegara a las librerías. “Leí el libro, no hay nada”, tuiteó Iglesias Illa con alivio el 23 de octubre de 2020.

Tres días antes del dictamen de Iglesias, Jonatan Viale entrevistó a Mauricio Macri en la casa de éste en Acassuso y alcanzó a mencionar el texto en ciernes. El expresidente redujo el tema a que su hermano había decidido “canalizar sus broncas de manera equivocada”. “Todas cosas falsas” y nada más para comentar, salvo el lamento porque su madre, Alicia Blanco Villegas, estaba “destrozada”. Fin.

Al terminar la entrevista para el canal América 24, Juliana Awada reprochó al entrevistador la alusión a Hermano. Viale, “por respeto” y porque optó por “ser cuidadoso”, no abundó en el disgusto de la empresaria.

El macrismo trazó una línea argumentativa clara: un hermano resentido volcó su furia y no aportó nada serio que incriminara al expresidente. La conclusión fue expresada por los pocos dirigentes del PRO y la UCR que se refirieron al tema, o filtrada por conocedores de la intimidad de Acassuso a través de medios afines. 

Ecos y silencios

Entre otros supuestos delitos, el hermano enojado atribuyó a Gianfranco Macri haber actuado como testaferro de Mauricio en un lucrativo pase de manos de un negocio de parques eólicos otorgados mediante una licitación orquestada por el Ejecutivo de Cambiemos en 2016. También reveló que el blanqueo de capitales organizado por Macri, al que se acogió Gianfranco con US$35 millones, fue pactado para lavar fondos de origen espurio, y sobrevoló presuntas maniobras de vaciamiento del Correo Argentino que manejó la familia en un ruinoso (para el Estado) período de privatización.

La aparición de un libro sobre cualquier personaje público puede ser relevante, después hay que evaluar la calidad para ver si es noticia

Ricardo Roa

El texto de O’Donnell concitó interés en la prensa extranjera y encontró un esperable eco en los medios opuestos o críticos del macrismo, y hasta logró penetrar, aunque sea por unos días, la agenda de periódicos, radios, canales de TV y sitios online con una línea editorial afín al exmandatario. En cambio, las múltiples plataformas del Grupo Clarín parecieron coincidir con el dictamen de que la catarsis de Mariano Macri no merecía atención alguna. Salvo por una nota bajo el llamativo título “Argentina: Libro de hermano de Macri agita ámbitos políticos”, que reprodujo un cable de la agencia italiana ANSA previo a la publicación, la web de Clarín no consideró noticiable la multiplicidad de delitos y fallas éticas atribuidas por Mariano Macri a su hermano expresidente. O’Donnell tampoco fue entrevistado por ninguna radio ni canal televisivo del Grupo. 

Ricardo Roa, histórico segundo jefe de la redacción de Clarín, evaluó ante elDiarioAR que si bien “la aparición de un libro sobre cualquier personaje público puede ser relevante, después hay que evaluar la calidad para ver si es noticia”. El editor general adjunto razonó que “cuando un hecho tiene fuerza argumental, pruebas y solidez, se impone por sí solo, más allá de cualquier criterio editorial”. “No tengo una mirada cerrada ni un pensamiento único. Todos los medios somos objeto de operaciones, y tratamos de detectarlas, frenarlas o entenderlas”, dijo.

La excursión legal

La orden de la jueza Gastaldi de que O’Donnell entregue las grabaciones bajo apercibimiento de multas, notificada el 2 de febrero, se encuentra apelada por el abogado del periodista, Damián Loreti. Cuando se expida la Cámara Civil, Gastaldi tendrá probablemente poco y nada por hacer en el expediente. El 9 de febrero pasado, el boletín oficial publicó la designación, tras haber obtenido el aval del Senado, de Andrea Imatz al frente del juzgado 6 que subroga la jueza que dio curso al pedido de Mariano Macri.

La reacción de juristas, periodistas y organizaciones de prensa ante la orden de la jueza mostró un bloque sólido, por encima de diferencias ideológicas y vinculaciones empresariales. Abogados de izquierda, conservadores, radicales y peronistas -Raúl Zaffaroni, Daniel Sabsay, Alejandro Carrió, Santiago Cantón, Ricardo Gil Lavedra- coincidieron en suscribir un texto que calificó la solicitud de Gastaldi como “claramente inconstitucional, violatoria del derecho a la libertad de expresión y el derecho a la preservación de la fuente”, y denunciaron una “excursión de pesca” con el objetivo de “intimidar” al periodista.

El 9 de febrero pasado, el boletín oficial publicó la designación, tras haber obtenido el aval del Senado, de Andrea Imatz al frente del juzgado 6 que subroga la jueza que dio curso al pedido de Mariano Macri.

Pablo Slonimsqui, abogado y autor de Forum Shopping, claves para entender la manipulación judicial, consideró ante este medio que, si bien el propio título del libro deja en claro que la fuente es Mariano Macri, el interés de las grabaciones va más allá del entrevistado y su entrevistador, ya que “en este tipo de conversaciones, suele haber referencias a terceros y menciones a otras fuentes que podrían quedar develadas en violación a la garantía constitucional que también protege apuntes y archivos personales”. El abogado cree que distinto sería el caso si Mariano Macri negara haber manifestado lo que se le atribuye, entonces O’Donnell “podría ofrecer las pruebas que estimara necesarias”. “La jueza también podría haber solicitado, estrictamente, los fragmentos con la voz del demandante, y al parecer no lo hizo”, agregó.

Entidades internacionales como WikiLeaks, Reporteros Sin Fronteras y la Asociación de Corresponsales, y locales, como varios sindicatos de prensa, la asamblea de Página 12, la empresarial Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (Adepa), la Red de Carreras de Comunicación y el Foro de Periodismo Argentino (Fopea), se sumaron al repudio. A su vez, más de un centenar de periodistas que trabajan en empresas de casi todo el arco mediático anotaron su firma para rechazar la orden de Gastaldi. Esta vez, Fopea y Adepa, que suelen encontrar un generoso espacio en los medios de Clarín para sus expresiones públicas, no contaron con ese beneficio.

En este tipo de conversaciones, suele haber referencias a terceros y menciones a otras fuentes que podrían quedar develadas en violación a la garantía constitucional que también protege apuntes y archivos personales

Pablo Slonimsqui

Inoportunidad

La semana pasada, un lamento recorrió círculos macristas que consideraban que el exmandatario había salido indemne ante la ira de su hermano. De hecho, ningún juez o fiscal federal creyó pertinente tirar del hilo del cúmulo de presuntos delitos aludidos en Hermano. La queja de los macristas -línea Mauricio- apuntaba a que la demanda de Mariano contra O’Donnnell puso nuevamente el tema en agenda. 

A tres meses de la publicación de Hermano, una voz próxima al exmandatario apenas valoró ante elDiarioAR que el libro caracterizó a Mauricio como un empresario más conservador, menos aventurero que su padre, e hipotetizó que el fin último de la confesión de Mariano, a la que no le asigna validez, fue la creación de una herramienta para negociar.

Este medio intentó comunicarse con Mariano Macri a través de su abogado, quien no respondió.

NS SL

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