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Reforma electoral

Sin obras ni recursos, Karina Milei aprieta a los gobernadores para eliminar las PASO

Karina Milei y Patricia Bullrich.

María Cafferata

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Karina Milei bajó línea a la tropa: gobernador que no apoyara la eliminación de las PASO, gobernador que tendría que prepararse para que el aparato de la Casa Rosada le interviniera electoralmente la provincia. Sin recursos para ofrecer, sin obras para prometer, la única prenda de cambio que tiene el Gobierno para negociar con los gobernadores es el ultimátum político: si quieren reelegir, acompañen la reforma electoral. 

Este martes, el oficialismo comenzará a debatir el proyecto de reforma política en la comisión de Asuntos Constitucionales en el Senado. El Gobierno no tiene los votos para eliminar las PASO –prioridad número uno de Karina, así como la de su hermano es el Presupuesto y la reforma de la carta orgánica del Banco Central– y el objetivo es escenificar un debate mientras Diego Santilli y Lule Menem intentan convencer a los gobernadores de aportar los votos para avanzar con la reforma. Hasta ahora, no han tenido éxito. 

La jefa del oficialismo en el Senado, Patricia Bullrich, es la primera en confesarlo en privado. “Depende de que haya acuerdos políticos, y yo no veo a nadie corriendo para cerrar un acuerdo”, admitió, en diálogo con un aliado, quien comparte con Bullrich la mirada de que, pese al crecimiento de la imagen de Milei en las últimas semanas, el presidente está débil. La ex ministra es una de las que presiona, junto a Luis Caputo, para que haya algún tipo de gestualidad hacia los sectores perjudicados por el ajuste económico. 

Luis Caputo y Diego Santilli con los gobernadores del Norte Grande

“Me preocupa que esa velocidad esté al ritmo de lo que cada argentino necesita, para que el año que viene sienta que el esfuerzo que hizo tuvo un sentido”, declaró, hace un par de días, en una charla en la Universidad de San Andrés. La senadora libertaria observa que Milei está perdiendo apoyo en el sector más joven que lo llevó a la presidencia en 2023 y acumula recorridas en diversos institutos educativos: en su equipo hablan de contener el voto joven, pero nunca precisan para qué. “Bullrich está siempre regando la plantita de los votos”, suele repetir uno de sus principales colaboradores. 

Estas diferenciaciones de Bullrich –que ayer dijo, ante el Colegio de Abogados de la Ciudad, que había que defender la libertad de prensa– despiertan suspicacias en Karina y muchos de sus compañeros de bloque, algunos de los cuales deslizan que es la propia jefa de bloque la que boicotea algunas iniciativas. “Yo estoy atrapada. El Gobierno puede esperar una cosa, pero tengo los votos que tengo”, responde Bullrich, encogiéndose de hombros, cuando la cuestionan por el cuello de botella de proyectos en el Senado: la reforma del régimen de zonas frías, Super RIGI, Hojarasca, Biocombustibles, entre otras iniciativas, no logran pasar el filtro de los aliados. 

En el caso de la reforma electoral, la respuesta es la misma: sin cerrar los acuerdos electorales con las provincias, el número para avanzar con la reforma electoral no aparecerá. Algunas provincias, como Jujuy o Catamarca, están más encaminadas a cerrar un acuerdo, pero hay otras aliadas clave que observan, con temor, cómo le crecen alternativas libertarias que podrían poner en peligro su proyecto reeleccionista. Es el caso del salteño Gustavo Sáenz, que mira con terror la posibilidad de una candidatura de María Emilia Orosco, y el del tucumano Osvaldo Jaldo, que no solo tendrá que enfrentarse al libertario Lisandro Catalán sino también a su ex socio, Juan Manzur. 

Patricia Bullrich acumula proyectos sin tratar en el Senado

Pero no son sólo las provincias. El PRO y la UCR, aliados que han acompañado todas las leyes de Milei, también se resisten a dar el visto bueno. El Gobierno intentó seducirlos incluyendo el proyecto de Ficha Limpia en la reforma electoral, ampliando la inhabilitación para ejercer cargos públicos a varios delitos (no solo a los vinculados a la corrupción), pero en el PRO y la UCR no olvidan que fue el Gobierno quien boicoteó la sanción de la Ficha Limpia hace dos años a través del voto de los senadores misioneros. Bullrich, a modo de gesto, incorporó los proyectos de Martín Goerling Lara (PRO) y Edith Terenzi (UCR) al debate. Pero no alcanza. 

La semana pasada, los delegados del PRO, Cristian Ritondo y Fernando de Andreis, se reunieron con los de LLA, Martín Menem y Lule Menem, por tercera vez en el mes. En estos encuentros, que apuntan a avanzar en acuerdos políticos y afinar las estrategias legislativas, el Gobierno no logró, hasta ahora, garantizarse el apoyo del PRO a la eliminación de las PASO. Pese al alineamiento automático de Ritondo con Milei, así como su apuesta a que Santilli sea el candidato del oficialismo en Provincia de Buenos Aires, el jefe del bloque PRO en Diputados no termina de tranquilizar al Gobierno. La culpa, advierten en Casa Rosada, es de Mauricio Macri, quien no termina de querer soltar la herramienta de las PASO.

Cristian Ritondo y Fernando de Andreis llegando a ua reunión con Karina Milei en la Casa Rosada.

Santilli, que tiene una mano en ambos lados del mostrador, intenta interceder, pero la postura oficial de Ritondo sigue siendo la misma: el PRO está dispuesto a acompañar la eliminación de la obligatoriedad de las primarias, pero no más. Es decir, que haya una PAS (Primarias Abiertas y Simultáneas). Durante un tiempo, el Gobierno lo barajó como una posibilidad: al no ser obligatorias, las internas perderían su funcionalidad, ya que la participación bajaría y dejarían de funcionar como una gran encuesta. Dado que el presidente no tiene planeado ir a una interna con nadie, la ausencia de la propuesta electoral del oficialismo les quitaría peso y, por lo tanto, reduciría la incertidumbre política de una campaña muy larga. 

En el Gobierno ya reconocen que los votos para eliminar las PASO no están, así que apuestan a repetir la estrategia del año pasado. Es decir, ir por la suspensión y patear la discusión de fondo para más adelante. El número, sin embargo, no aparece todavía. Y los tiempos comienzan a acortarse: la Cámara Nacional Electoral ya emitió una acordada solicitando al Congreso que respete los estándares internacionales para debatir reformas electorales, advirtiendo que se estaba acercando demasiado a la fecha de la elección. 

Queda poco tiempo, y los gobernadores lo saben. Una apuesta a jugar con las ansiedades oficialistas en tiempos de vacas flacas.

MCM/CRM

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