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San Valentín pandémico: los vínculos no sexuados se revalorizan frente a los de pareja

San Valentín.

Es el año 270 en el calendario católico y un cura llamado Valentín casa a los soldados. Lo hace a escondidas porque el emperador de entonces, Claudio II, había prohibido el matrimonio para los hombres de guerra: sin ataduras matrimoniales pelearían mejor. Valentín es descubierto, lo ejecutan y así nace la leyenda del Día de los Enamorados. Como la Historia depende de quien la cuente, ese fue un resumen que elude los milagros y el mito. Mañana, 14 de febrero, muchos y muchas comprarán chocolates y flores y promesas.

Pero el amor se reescribe todo el tiempo, aún cuando el capitalismo lo haya institucionalizado. La pandemia, de hecho, revalorizó vínculos no sexuados: la familia y los amigos. Eso indica un estudio reciente de la consultora Youniversal, una consultora especializada en investigación, mercado y detección de tendencias para Latinoamérica. Para trazar la muestra, consultaron a mil argentinos online.Casi 8 de cada 10, según el monitoreo, considera que las relaciones con su familia y amigos cobraron un nuevo valor en su vida a partir del Covid-19. ¿Por qué? Las respuestas fueron “felicidad” y “salud”.

El 2020 fue el año de la pandemia y, en consecuencia, de las pantallas. Usamos la tecnología para trabajar, tomar clases, comprar alimentos y… conversar. Pero la comunicación virtual no reemplazó la presencia física. Por eso, cuando las restricciones aflojaron, tomar contacto con el otro alteró el vínculo de manera positiva. A esto también apunta el informe: el 72% de los encuestados dijo haber revalorizado los encuentros mano a mano luego de haber pasado tantos meses en confinamiento. La cuarentena extendida fue especialmente dura para los hombres y mujeres entre 18 y 24 años: el 74% siente que lo peor fue no haber podido ver a los amigos.

Sobre el amor "de pareja", el informe de Youniversal indica que 4 de cada 10 celebrará San Valentín. ¿Cómo? Poniendo en valor el hecho de “estar juntos”. En el mismo sentido, 6 de cada 10 considera que es una buena excusa para demostrar lo mucho que nos importa el otro

“La valoración de la comunidad parece haber sido un aprendizaje que el coronavirus nos está dejando. Nos enseñó a valorar más los vínculos cercanos de familia, amor y amistad. En esta reflexión obligada, los vínculos surgen con un nuevo protagonismo”, analiza Ximena Díaz Alarcón, fundadora de la consultora a cargo del monitoreo.

Amor en números

La convivencia forzada por el virus desgastó a muchas parejas. De hecho, las audiencias de mediación predivorcio aumentaron un 35% entre marzo y noviembre. La división de tareas domésticas y el acompañamiento escolar de los hijos, en general a cargo de las mujeres, explica la disolución de la mayoría de los matrimonios. En el Registro Civil porteño manejan estos datos: la cantidad promedio de parejas que se casan por año es 13 mil; en pandemia fue alrededor de 4.500. También se redujeron las uniones convivenciales y la gestión de certificados de convivencia: durante 2019 se tramitaron 2.412; el año pasado, 748.

El “otro” amor propio

Según datos de Mercado Libre, la venta online de juguetes sexuales aumentó un 97% (el mismo ritmo siguieron los precios de esos productos) entre abril y junio del año pasado. Las mujeres de entre 18 y 34 años son las que más buscan sex toys. El tráfico del sitio de contenido adulto Pornhub aumentó un 90%, según datos difundidos por la empresa Telecom en los principios de la cuarentena.  

La cantidad promedio de parejas que se casaban por año era 13 mil, en pandemia fue alrededor de 4500.

La masturbación, el uso de sex toys y el sexting (el intercambio de mensajes, fotos y videos por chat) fue una recomendación del Estado cuando todavía no hablábamos de vacunas, ni de la fase uno: quince días de cuarentena total, entre el 1° y el 16 de julio. 2020 fue un mal año para los y las solteras. Quizás por eso el virus rediseñó el valor de los vínculos familiares y amistosos.

Relaciones fortalecidas hacia adentro y hacia afuera

“A nosotras nos pasó algo muy curioso -dice María, casada con Ana hace seis años-. La convivencia había entrado en un parate, estábamos aburridas de nosotras. La cuarentena nos encerró y suponíamos que era el fin de la relación. Pero… todo lo contrario: nos unimos más porque sentíamos que la pareja, nuestra casa y los gatos eran un lugar seguro”.

“Me enoje mucho con todo al principio -cuenta Sebastián, 37 años-. No entendía que toda mi vida social iba a desaparecer. Pero cuando, digamos, me acostumbré, reflexioné mucho: sobre mí y sobre mi entorno. Fue un tiempo de reflexión que usé para conocerme y para conectar con mis amigos más cercanos. Ah, también aproveché para registrar a esas personas ‘no tan cercanas’”.

Nos unimos más porque sentíamos que la pareja, nuestra casa y los gatos eran un lugar seguro.

Me di cuenta de que soy creativa -sigue Andrea, 39 años- porque busqué maneras de estar cerca de mis padres, que están en riesgo. Organizamos juegos virtuales, mirábamos películas cada uno por su lado y después las comentábamos en videollamadas, me mandaban comida y yo les mandaba libros. Rearmamos la relación y eso es positivo”.

Son apenas tres testimonios que dan cuenta del “otro” trabajo que hizo la pandemia. ¿Hay uan reorganización afectiva? Responde Mauricio Strugo, psicólogo y sexológo especialista en Vínculos: “Después de pasar tanto tiempo encerrados hemos aprendido a valorar y agradecer nuestros vínculos más cercanos. Por otro lado y puertas para adentro, las parejas pasaron las primeras turbulencias y generaron un vínculo más íntimo donde la sexualidad apunta más a la celebración del vínculo que a encuentros fogosos”.

Es una mirada que explica otro dato, esta vez del hospital Durand. Los besos, las caricias y los abrazos aumentaron entre convivientes, de acuerdo a una encuesta realizada a 2.200 personas por el equipo de Medicina Sexual y difundida en junio. Falta mucho para saber cuáles serán las consecuencias sociales del virus. Algo es definitivo: ya no somos iguales.

VDM

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