Más de 96 millones de personas votan en las elecciones más grandes de la historia de México

Ante el golpe de la pandemia a la economía, candidatos de los dos principales partidos de oposición de centro-derecha, el PRI y el PAN, hicieron tours por barrios y sectores pobres procurando distanciarse de su establecida fama de plutócratas.

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Las elecciones intermedias del 6 de junio son el mayor desafío político federal que haya vivido hasta ahora el oficialismo del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO). Casi tres años después de haber llegado al poder, Morena (Movimiento Regeneración Nacional) sabrá de cuántos apoyos todavía dispone y dónde se localizan sus mejores fuerzas. El equilibrio de poderes será el tema fundamental a decidir este domingo en México. El electorado decidirá entre ratificar la cómoda mayoría legislativa del oficialismo, con la cual AMLO ha gobernado desde 2018, o bien fortalecer a la oposición en la Cámara de Diputados.

En total, se votarán 500 diputaciones federales en el Congreso nacional. La totalidad de las bancas. Actualmente, Morena cuenta con el 50,6 % de los escaños. Si se suman las coaliciones y alianzas habituales del Morena con formaciones como el Partido Encuentro Social (PES), que cuenta con el 4,2% de las bancas, el oficialismo mexicano gobierna actualmente con mayoría absoluta. En el actual Congreso, las formaciones opositoras más importantes son las que se alternaron en la presidencia desde el fin de la última década del siglo XX hasta el triunfo de AMLO en 2018, que por primera vez dio el poder a la izquierda. Si Morena tiene 253 representantes, el Partido de Acción Nacional (PAN), de derecha conservadora, tiene 79 y el Partido Revolucionario Institucional (PRI), de centro, que había ,monopolizado el poder durante más de 70 años en el siglo XX, sigue todavía más atrás, con 48. La distancia entre AMLO y sus opositores -que, además, están divididos- y su buena imagen a título personal -diferenciada de la de la gestión de la pandemia y de la economía-, con una aprobación media del 60%, invitan a pensar que estas elecciones no marcarán una derrota del oficialismo.

Los buenos resultados, que permitan conservar apoyos sólidos y seguros, son fundamentales para llevar adelante los proyectos de la llamada Cuarta Transformación que es el ideario y el credo de Morena. Se trata de un proceso de reforma equiparable al proceso de independencia, a la Reforma de Benito Juárez y a la Revolución Mexicana. En realidad, no obstante, se ha quedado corto, según ha apuntado recientemente el semanario británicoThe Economist, que lo llamó “falso mesías” a raíz de que ninguna de sus promesas han sido cabalmente cumplidas.

Sobre todo, y contra las expectativas, no han sido el gasto y la inversión sociales rasgos señalados del gobierno de izquierda de Morena. No sólo AMLO no incrementó es renglón del presupuesto, sino que incluso bajo el azote de la pandemia, mantuvo una rigurosa disciplina fiscal. Frente al Covid-19, las medidas del gobierno apuntaron al establecimiento de cuarentenas y restricciones muy leves. Voceros favorables defendieron las medidas con el argumento de que la economía informal de los mexicanos no aguantaría un cierre rígido. El saldo de la gestión ha dejado al país de AMLO en el cuarto lugar de letalidades s por el virus con más de 220.000 muertes. Otro de los renglones en los que esta administración se apuntó malos números fue el de la violencia. En 2020 se registraron 32.759 asesinatos, cifra apenas menor que en 2019, primer año del gobierno de AMLO. Ambos años registraron un aumento en los casos respecto de 2018, último año del sexenio del priista Enrique Peña Nieto

Según los sondeos, por sí solo el partido de AMLO no ganará la mayoría absoluta. Ese 50% más 1 propio, que tampoco tiene por sí solo ahora, y que permite sancionar nueva legislación, reformar la existente, y hacer aprobar el presupuesto nacional. Para formar esa mayoría que garantice la viabilidad de la agenda legislativa de Morena, contará con sus aliados Partido del Trabajo (PT) y Partido Verde Ecologista de México (PVEM). Unidos, sumarían un resultado cercano a una mayoría calificada en el Congreso, es decir 333 votos, según las principales encuestadoras del país el último día en el que pudieron publicar resultados de sus encuestas. Según el Modelo de Predicción de la Cámara de Diputados (MPCD), cuyo cálculo está basado en dichas encuestas, la coalición de los tres partidos obtendría unos 314 escaños.

La dinámica entre los gobernadores y el presidente de la República es un factor esencial en el sistema político mexicano. En 15 de las 32 entidades federativas mexicanas habrá elecciones para gobernadores, el más alto puesto a nivel de los estados. Los cambios en las gubernaturas abarcarán casi todos los confines de México, con especial énfasis en el noroeste y centro del país. Habrá nuevos gobernadores en Baja California, Baja California Sur, Campeche, Colima, Chihuahua, Guerrero, Michoacán, Nayarit, Nuevo León, Querétaro, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tlaxcala y Zacatecas.

En total, el 6 de junio estarán en juego 19.915 puestos legislativos y de servicio público en todo México, en los diferentes niveles de gobierno. Puebla es el estado mexicano en el que más puestos legislativos y de función pública se renovarán: 2.285 en total. Le siguen Jalisco, con 1.769, y Oaxaca, con 1.427. En una campaña marcada por la violencia y la intimidación, se renovará la presidencia municipal (el cargo de intendente) en 1.923 de los 2.458 municipios que hay en el país según el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (Inegi). Puebla y Veracruz son los estados de México en los que habrá mayor renovación de presidencias municipales, con más de 200 en cada caso.

AGB

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