Ecuador inicia la campaña electoral sin un candidato fuerte

Una postal de las elecciones ecuatorianas en el 2017.

elDiarioAR

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Este jueves comenzó formalmente la campaña electoral para elegir al sucesor de Lenín Moreno. El escenario, a poco más de un mes de los comicios, se encuentra abierto. No hay un favorito claro, por un lado, y la disputa legal por la candidatura del derechista Álvaro Noboa, que todavía no fue confirmada por el Consejo Nacional Electoral, puede cambiar el escenario en las próximas semanas.

Hace meses que el Consejo Nacional Electoral es el epicentro de una fuerte tensión en torno a las candidaturas, con sustitución de listas, cambios de siglas e impugnaciones. Recién hace dos semanas fue confirmada la fórmula del correísmo, que encabeza el joven economista Andrés Arauz, un reclamo que tuvo eco en líderes progresistas de toda la región, entre los cuales se destacó Cristina Fernández de Kirchner. 

Hoy el foco está puesto en la postulación de Álvaro Noboa, un conocido empresario que fue candidato presidencial en distintas oportunidades. El Consejo había desestimado su candidatura al no haberse presentado en las elecciones primarias de su partido, el movimiento Justicia Social. Luego, el Tribunal Contencioso Electoral, que recibe y analiza apelaciones de los partidos a las decisiones de la autoridad electoral, le otorgó la posibilidad de pasar por el proceso de primarias internas aún estando fuera de plazo. El Consejo entonces presentó una demanda por conflicto de competencias, que fue desestimada por la Corte Constitucional. La disputa no está cerrada, pero el rechazo de los dos principales entes electorales de postergar la fecha de elecciones complica la presentación de Noboa. 

Las encuestas no reflejan un escenario claro, con números que varían según la consultora. El Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG), de orientación progresista, le otorga una clara ventaja a Arauz, con el 36,5% de los votos, seguido por Noboa (22,9%) y Yaku Pérez (21,2%), un dirigente indígena que expresa un discurso de corte antiestablishment. Según esa encuesta, el banquero Guillermo Lasso, que se enfrentó a Moreno en las elecciones del 2017, obtendría un 13,6%. La encuestadora Clima Social, por otro lado, mantiene a Arauz como líder pero con un apoyo menor (23,3%), seguido por Lasso (13,9%), Pérez (12,8%) y Noboa (10,8%).La firma Eurek, en cambio, proyecta un triple empate entre los dos candidatos de la derecha y Arauz, con Noboa en primer lugar (23,7%), seguido por Arauz (20,8%) y Lasso (20%). Este sondeo ubica a Peréz en una posición marginal, con un 9% en la intención de voto. 

La volatilidad en las encuestas sumado al alto número de indecisos sugieren que el escenario está lejos de estar definido. Para Paulina Recalde, directora de la consultora Perfiles de Opinión, que difundirá sondeos la semana próxima, resulta más adecuado hablar de tres candidaturas competitivas. Dado que Noboa se encuentra casi fuera de carrera, son Arauz, Lasso y Pérez las tres opciones a seguir.

“En el caso de Arauz, la pregunta es si va a poder rebasar el techo que tiene el correísmo, posiblemente con gente que todavía no lo conoce”, explicó Recalde a elDiarioAR. El nuevo rostro del movimiento que responde al expresidente Rafael Correa tiene 35 años, es economista y fue Ministro Coordinador de Conocimiento y Talento Humano entre el 2015 y 2017. “Con respecto a Lasso, la pregunta es si no llegó a su techo. Acusa un cansancio que se refleja en la intención de voto y en el rechazo a su figura”, dijo. Consultada por la candidatura de Pérez, que representa el movimiento Pachakutik, Recalde respondió que es una opción que “genera expectativa en la medida que se ubica como disruptiva, con presencia en las sierras, que no son territorios naturales de las otras candidaturas. Su desafío es crecer para posicionarse como un candidato con chances”. De confirmarse su exclusión, Noboa, que se perfiló en el último tiempo como una opción más atractiva para el campo conservador que Lasso, puede cumplir un rol importante en la campaña de la derecha.

La economía será uno de los grandes protagonistas de la campaña que arranca este jueves. Ecuador tiene una deuda pública que ha trepado rápido en los últimos años y hoy equivale al 62% de su Producto Interno Bruto (PIB), según el último reporte del Ministerio de Finanzas. En agosto el gobierno logró un acuerdo para reestructurar una parte del monto, pero su situación macroeconómica sigue siendo delicada. El país se encuentra inmerso en un programa del Fondo Monetario Internacional (FMI). El organismo le prestará a Ecuador un total de 6.5oo millones de dólares; por ahora ya desembolsó 4.000. Las condiciones que exige el Fondo, que incluyen una reforma laboral y fiscal, estuvieron en el centro de las protestas que tuvieron lugar en el segundo semestre del 2019, cuyo saldo fue la evaporación de la popularidad de Moreno. Si éste no completa el mandato de ajuste en los cinco meses que le quedan en el cargo, el próximo gobierno deberá lidiar con las exigencias del organismo internacional.

Para Recalde, “todas las candidaturas quieren desmarcarse de Moreno”, cuyo apoyo y credibilidad no llegan al 10%. “Su gobierno se convirtió en un sinónimo de lo que la gente no quiere y la clave emocional está en el cambio: cúanto puedes proyectarle al electorado de que tu eres el cambio, la alternativa a lo que ha sido este periodo de gobierno”, dijo. La pandemia opera como un gran ruido de fondo. Ecuador, que hoy se encuentra bajo un nuevo estado de excepción, fue el primer país latinoamericano en sufrir el colapso sanitario, en la ciudad de Guayaquil. “Incluso cuando la población reflexiona sobre la crisis sanitaria, sus principales preocupaciones tienen que ver con cómo afectó a sus ingresos y su empleos, su estabilidad económica”, explicó la socióloga ecuatoriana.

Las elecciones serán el 7 de febrero. Si ningún candidato supera 40 por ciento de los votos con una ventaja del diez por ciento sobre el segundo, Ecuador tendrá una segunda vuelta el 11 de abril.

NZ

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