Quién es Diego Lerner, el amigo de Macri que concentra el negocio del fútbol con el gobierno de los Fernández

El empresario Diego Lerner

Detrás del formidable negocio del fútbol, está Diego Lerner, el abogado que preside The Walt Disney Company Latin America y acaba de alzarse con el premio mayor de la televisación del fútbol local hasta 2030. Lerner lleva tres décadas como representante de la compañía de capitales norteamericanos y tiene vínculo con el poder desde hace tiempo, pero en los últimos años hizo algunos movimientos que le hicieron ganar un protagonismo inédito.

La adquisición de Twenty-First Century Fox Inc por parte de Disney, en marzo de 2019, y la fusión local ESPN-FOX lo pusieron en la cima de un pulpo que trasciende la industria del entretenimiento y la animación para crecer también en el negocio del fútbol premium. Disney pasó a concentrar el 64% del mercado de señales deportivas por operador de televisión paga. Dueño de Fox Sports, Fox Sports 2, Fox Sports 3, ESPN, ESPN 2, ESPN 3, ESPN+ y ESPN Extra, el gigante global se impone en una batalla de peso pesados por un mercado que mueve millones de dólares: en 2020 revirtió en Estados Unidos un operativo de Turner International para quedarse con el 100% del fútbol local y enfrenta libra ahora una pelea con cableoperadores como Telecentro, empresas como Telefónica y firmas como DirecTV que cuestionan la fusión en la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia. En línea permanente con el país que ahora gobierna Joe Biden, Lerner fue la cara de ese proceso que consagró la posición dominante de Disney y creó un pulpo que televisa en exclusividad y en vivo los eventos deportivos más importantes del continente.   

Junto con el gerente general de Disney, Guillermo Tabanera, y el productor Juan Cruz Ávila, encabezó en persona las negociaciones con el presidente de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia, para conservar el botín del fútbol local y llegó a conseguir también el apoyo de importantes funcionarios que ocupan roles destacados en el andamiaje del Frente de Todos.  

Quienes conocen a Lerner aseguran que es bastante más que un empresario y afirman que juega en otra liga. En Disney y gran parte de la industria lo consideran un gran player internacional. Se incorporó en 1990 como Director Ejecutivo de las Divisiones de Video y Televisión a la compañía y desde entonces no ha parado de escalar. Tuvo a su cargo la distribución de todas las películas producidas y lanzadas por Disney Pictures y la venta y distribución de los formatos de entretenimiento para el hogar; estableció nuevas operaciones de distribución en México, Brasil, Colombia y Argentina y hasta le recomendó a la compañía que comenzará a abrir sedes en América Latina para dejar de perder los juicios por derechos de propiedad intelectual. En la primera oficina de Disney, en Santa Fe y Callao, trabajaban entre 4 y 5 personas. Hoy la compañía declara tener 6000 mil empleados en Argentina: 3.200 personas en línea directa y otras 2.800 de modo indirecto.

Entre 2009 y 2017, Lerner vivió en el Reino Unido, el lugar donde se desempeñó como presidente de la división Disney de Europa, Medio Oriente y África. Durante ese lapso, solía recibir en su casa de Londres a importantes empresarios y figuras de la industria del entretenimiento. Sin embargo, durante el gobierno de Mauricio Macri parece haber bajado de la galaxia en la que habitaba para mezclarse en el barro de la política. Volvió a la Argentina en 2018 para asumir como presidente de Disney en la región y las fiestas que organizó durante el eclipse del líder del PRO en la presidencia lo hicieron trascender por distintos motivos. Primero por lo inoportunas, como cuando Macri decretó tres días de duelo tras el hallazgo del submarino ARA San Juan y, según reveló el diario Perfil, decidió ir a la fiesta por los 90 años de Disney, que Lerner organizaba en su Haras El Dock en Luján. Hubo un show de Tini Stoessel y asistieron, entre otros, Nicolás Caputo, Adrián Suar y Marcelo Tinelli, un amigo de esos años.

Lerner acompañó a Macri hasta su última semana en la Casa Rosada. El 4 de diciembre de 2019, seis días antes del cambio de mando, el egresado del Cardenal Newman bailó con Juliana Awada en una celebración que Lerner organizó en su chacra Manzanares.

Entre la dirigencia del PRO, reconocen que las dos parejas solían comer juntas y sellaron una amistad. Admiten además que que el CEO de Disney es un personaje que calza a la perfección en el prototipo de empresario que le gusta a Macri y que la empatía entre los dos era notable. Pero sostienen que Lerner representa intereses de lo más poderosos y no precisa de Macri. Quienes conocen al abogado que comenzó en la compañía en 1990 aseguran que nunca le pidió al expresidente que le apruebe la fusión ESPN-FOX. Tal vez lo lamente: es lo que ahora objeta en privado Alberto Fernández, cuando repite ante sus ministros y funcionarios que el gigante del entretenimiento debe desinvertir, como sucedió en Estados Unidos. 

Pese a ese frente de conflicto y a la definición del gobierno que se dilata ante la expectativa de las empresas del sector, Lerner ya consiguió bastante, cuando saldó a su favor la disputa doméstica con Turner y le ganó -de manera hasta hoy inexplicable- a Alberto Pierri la carrera por televisar el torneo local con una oferta 10 millones de dólares más baja. Una parte del Frente de Todos todavía no puede tolerarlo: dicen que el macrismo se quedó con el fútbol durante la presidencia de Fernández. Aunque lo hizo, según admiten en el oficialismo, con el respaldo de dirigentes como Sergio Massa, Santiago Carreras y Francisco Meritello.

Eso no quiere decir que no encuentre detractores de peso, como Tinelli, con el que tenía también una amistad personal y se distanció en los últimos meses. En Disney consideran que el presidente de la Liga de Fútbol fue el gran promotor de la maniobra de Turner para quedarse con todo. El creador de Showmatch había sido el encargado de informarle a la empresa que la AFA había decidido rescindir el contrato en el momento más tenso de la disputa con la dueña de TNT Sports. Al margen del cierre de las negociaciones, Tinelli explotó la semana pasada cuando acusó a Disney de “destruir el fútbol argentino”, incluso después de verse beneficiada con la prórroga del contrato. En los primeros días de enero, Lerner apareció en la pantalla de ESPN para festejar, en una entrevista con Sebastián “Pollo” Vignolo, la extensión de los derechos de televisación hasta 2030. Ahí, recordó la central de Disney en América Latina está desde hace 20 años en Argentina y pasó revista a los activos de la compañía: oficinas en Palermo, un campus de oficinas en Pilar que es “único en el mundo”, 20 mil metros cuadrados en el que trabajan 1.500 personas y la construcción de un segundo campus de 15 mil metros cuadrados más. No habló de que la demora del gobierno en impugnar la fusión le permitió a la empresa desplegar su estrategia de reducción de costos y concentrar todo lo que era de Fox Sports en ESPN, desde el contrato del fútbol local hasta la transmisión de la Copa Libertadores. En paralelo, se dio un proceso que en la industria llaman de "vaciamiento" de Fox: los periodistas más conocidos se mudaron a la pantalla de ESPN, se dio de baja el contrato de producción que Fox tenía con Torneos y echaron a parte del personal de comercialización y venta de publicidad.

Sin embargo, la megafusión global que Lerner supo traducir a la esfera nacional parece toparse ahora con un imponderable: el fútbol, siempre importante para la política, más todavía en un año electoral. Mientras espera la definición de la secretaria de Comercio, Paula Español, el Presidente repite que no conoce al CEO de Disney y se siente con las manos libres para intervenir en el negocio. Eso a pesar de que uno de sus amigos de toda la vida, el consultor Adrián Kochen, trabaja a destajo para que Disney y Lerner sigan transcurriendo sus días sin mayores inconvenientes. Pese a que se lo suele ver en Casa Rosada, cerca de Fernández afirman que esta vez Kochen no podrá convencerlo con sus ejercicios de retórica. Habrá que verlo. El Presidente asegura en privado que lo de Disney es un “exceso enorme” y exhibe además en este punto una fuerte coincidencia con Cristina Fernández de Kirchner que, según cuentan los que se comunican con El Calafate, está enterada de todo.  

Detrás de la disputa actual, lo que asoma de fondo es el gran negocio que viene: las OTT, las plataformas y aplicaciones over-the- top que buscan tomar el modelo de Netflix para eliminar la intermediación de los cableoperadores. Con posición dominante, contenidos propios y el 64% del mercado de las señales deportivas, la empresa que lidera Lerner tiene todo para correr esa carrera con otros pulpos como AT & T  y Amazon.

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