Otra vez la incertidumbre

Fernández, en los jardines de Olivos.

Un bajo porcentaje de la población vacunada (8,5%) y sin recursos: son los dos principales desafíos a la pretensión del presidente Fernández de “cuidar la salud y la recuperación económica” -agregó la “presencialidad en las escuelas”- en el ingreso a la segunda ola de Covid-19. 

La Argentina -las regiones que están bajo el riesgo alto en la pandemia-, retrocede varios casilleros y vuelve a una situación de aislamiento obligatorio ante el crecimiento acelerado de los contagios. Las medidas dispuestas por el Gobierno nacional, por la vía del decreto de necesidad y urgencia, no son una elección: tienen fuerza de ley y deben ser cumplidas. Otra vez, en algún sentido, estado de excepción. Las provincias, de disponerlo, podrán endurecerlas, no lo contrario. ¿Implica esto que las decisiones serán acatadas, tanto por las autoridades provinciales como por la población? 

Sobre el primer punto que mencionó el presidente, la salud, se sabe que el sistema respondió bien en la emergencia del año pasado. Fue el punto fuerte de la estrategia de prevención de la primera etapa, una cuarentena rígida y muy extensa. Sobre la  situación actual respecto del sistema de salud hay hoy opiniones encontradas, sobre todo respecto al nivel privado, como se viene denunciando en ese ámbito.

La cuestión económica es el otro punto sensible. Hay sectores que sin duda verán afectada sensiblemente su actividad, como el de gastronómicos, salones de reuniones, ¿gimnasios? Las restricciones en el transporte pueden impactar de manera indirecta en otros rubros, cuestión que parece haber sido ignorada.

El aislamiento tendrá, todo indica, alguna repercusión en la economía. El Gobierno no tiene previsto, hasta donde se sabe, medidas de ayuda directa como los IFE y ATP del año pasado. Trascendió que la intención es reforzar los programas Repro (Programa de Reactivación Productiva) de asistencia a empleadores, con impacto en los salarios. No hay una dirección clara respecto a la política con las tarifas de los servicios públicos, que divide posiciones en el Gobierno. La economía informal, además, está fuera de cualquier contención en el contexto Covid. En las próximas horas caerá el programa de precios cuidados, que ya está teniendo baja penetración en comercios chicos (en algunos, no la tuvo nunca). 

Las decisiones del Gobierno tendrán una continuidad con los anuncios que se esperan en la Ciudad de Buenos Aires y la provincia de Buenos Aires. El Área Metropolitana, como recordó el Presidente, es otra vez la región más afectada. Allí las decisiones deben ser consensuadas. 

Las medidas regirán por tres semanas, hasta el 30 de abril. El Presidente no ha podido llevar certezas acerca del moroso ritmo que muestra la campaña de vacunación. Después del encadenamiento de promesas incumplidas la falta de precisiones sobre la llegada de vacunas de cualquier procedencia es el denominador de esta etapa. Se revela en las intervenciones recientes de la ministra de Salud. La apuesta es débil: extender el universo de vacunados con la primera dosis. El contexto es de escasez. La campaña de vacunación era la principal apuesta de Fernández para el año electoral. Hoy esa caja de herramientas parece vacía.  

Otra vez la incertidumbre. El Gobierno ha respondido como indica el manual epidemiológico. Pero la Argentina se mueve en el límite de sus problemas económicos estructurales. Como se ha dicho ya, sus comorbilidades. La pandemia nos ha empobrecido más. Promete seguir haciéndolo.

WC

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