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“Mi papá fue el primero en respaldarme cuando, a los 16 años, asumí mi condición homosexual…”

¿Condición?

Sí, condición.

Pregunto porque el colectivo LGBT+ suele aclarar que es orientación…

Ay, es que son ignorantes hasta con un diccionario al lado. Por eso estoy en contra del “colectivismo”. Como si remarcar la sexualidad te asegurara un kiosko. Me pone loco cuando me ensalzan con eso de “el analista político gay”. ¿Si llego a asumir como diputado, qué van a decir? ¿”Asume el primer diputado gay”? Los colchones no se llevan al recinto. Entiendo la discusión sobre la visibilidad del colectivo, pero tiene que pasar por el mérito. Yo tengo que mostrar que mi gestión es exitosa, no que es exitosa porque soy gay. Ser gay es una condición natural. 

¿Si es natural es una condición? 

Sí, una condición humana. 

Alvaro Zicarelli tiene 39 años y es uno de los referentes de la derecha joven argentina. Es la cara y la voz de la agrupación Nueva Centro Derecha y quiere presentarse en las PASO como candidato a diputado por la Provincia. Está en plena campaña, busca adhesión para armar un polo opositor parado a la derecha del centro y más liberal que conservador. Sólo esta semana se tomó fotos con Carolina Píparo, Néstor Grindetti, el intendente de Lanús, y con el ex canciller Jorge Faurie. Es quien facilitó el abrazo entre Patricia Bullrich y Javier Milei. Y es el que hará, asegura, que la oposición se una “para aniquilar electoralmente al populismo”.

“Mis dos batallas personales son contra el prejuicio y la subestimación”, dice Zicarelli a elDiarioAR. Está sentado en el sillón de lectura de su living, inmediatamente al lado de una computadora de escritorio, muy cerca de una mesa baja, al lado de los estantes atiborrados de libros. Sigue: “Que soy frío, que tengo una meta y soy capaz de cualquier cosa con tal de ‘llegar’. Qué problema tenemos con el éxito en este país. Nunca me acusan de cosas que pueden ser ilegales o que están reñidas con la ética de un ser humano. Pero esos prejuicios hacen que muchos no quieran sentarse a una mesa a dialogar conmigo”.

¿Y por qué la subestimación es tu otra “batalla personal”?

Mucha gente cree que soy tonto. 

¿...?

La gente confunde visceralidad, frontalidad y extrema transparencia con falta de inteligencia. 

Fue en 1997 o 1998, no lo recuerda. Pero él presidía el centro de estudiantes de la escuela pública de Wilde en la que cursaba el secundario. Una alumna llegó con la ropa rasgada y el cuerpo detenido en el susto. Le habían robado camino a clases. Zicarelli fue a hablar con el rector, le pidió que se comunicara con la policía y que enviaran un patrullero. El rector titubeó. 

Al día siguiente, como el patrullero no estaba, Zicarelli se paró en la puerta de ingreso: “Hoy no entra nadie”. Una columna de estudiantes lo acompañó hasta la comisaría del barrio. Hicieron una sentada, aplaudieron, los recibieron. Después del reclamo, un patrullero vigiló la esquina de la escuela hasta fin de año. Esta anécdota no está chequeada. El envión con el que lo cuenta Zicarelli despeja dudas. Para él fue su primer acto de rebeldía “sin romper nada, organizado, con respeto, sin insultos”. 

Aquel señalamiento de Cristina

Fue Cristina Fernández de Kirchner quien lo colocó en el ojo público. “¿Y estos hablaban de “la grieta”? La verdad que no tienen cara ni vergüenza...”, tuiteó la vicepresidenta en 2016, cuando ya no ocupaba un cargo público. El posteo incluía un video en el que Zicarelli la describe de manera violenta. La comparó, entre otras cosas, con animales. 

El video en cuestión data del año 2012, cuando Zicarelli estaba desempleado y furioso. La difusión de esas imágenes, cuatro años después, le valieron el despido del cargo que ocupaba. Era director de Asuntos Globales del Senado, entonces bajo el mando de Gabriela Michetti. El hilo de tuits que le dedicó Cristina incluía datos personales, fotos con intelectuales y el mote de “ñoqui estatal”. 

Zicarelli dio explicaciones en todos los programas que pudo, al tiempo que sumaba seguidores en redes sociales. Dice que después de ese señalamiento, le revolearon un cascote en la calle. Que otra vez un hombre lo increpó mientras compraba zapatos en Once: “Andá que te defienda Macri, hijo de puta”. Que le gritaron "Sidarelli". Como al momento del video, se quedó sin trabajo. La diferencia es que además quedó expuesto. “También me convertí en el héroe de mucha gente”, dice Zicarelli.

República, pedaleo y happening libertario

Luego del despido, Zicarelli tuvo que encontrar un nuevo punto de largada. Durante el último año, además de planear su candidatura, se propuso generar alianzas para acercar a los opositores. Alvaro Zicarelli no es sólo un anfitrión político. Lo sigue una cantidad de jóvenes enmarcados en el movimiento libertario, un fenómeno nacional que crece al calor de Internet. Una explicación reduccionista del manifiesto libertario sería un Estado menos presente, libre mercado y la defensa de la propiedad privada.  

“Tengo una formación liberal individualista -dice Zicarelli-. El individuo fuerte que construye su proyecto de vida. Siempre estoy en contra de la pertenencia dogmática a algo. Yo creo más en el republicanismo que en la democracia. El voto es capaz de legitimar cualquier aberración. La historia demuestra que decenas de tiranos han llegado por el sufragio y se han transformado en los peores genocidas. La sociedad necesita espacios nuevos ”, dice Zicarelli. 

¿A quiénes incluiría ese espacio?

Yo represento a la agrupación Nueva Centro Derecha. Nos gustaría sumar a otros referentes, como Javier Milei, Miguel Boggiano y José Luis Espert para construir un Polo Republicano. E integrar a aquellos que hicieron bien y muy bien muchas cosas durante el gobierno de Mauricio Macri, más todos aquellos que podrían hacer bien y muy bien todo lo que durante el gobierno de Macri se hizo mal. Convocamos a personalidades de la Cultural, del Derecho, de la Justicia, sindicalistas, independientes...

¿Qué es ser de centro derecha hoy?

La centro derecha entiende que entre igualdad y libertad, tiene que primar la libertad. Porque hay sociedades que han sido muy igualitarias. Pero esa igualdad termina siendo ficticia por la ausencia total de libertad. A veces la ausencia de igualdad ante la ley, pero con plena vigencia de la libertad, hace una sociedad más vivible, una sociedad progresista en términos de “progreso”. No queremos que un partido, un colectivo o un dogma defina qué nos corresponde.

Hay sociedades que han sido muy igualitarias. Pero esa igualdad termina siendo ficticia por la ausencia total de libertad.

Alvaro Zicarelli — Referente de Nueva Centro Derecha

La palabra “derecha” genera rechazo en nuestra cultura.

Pero se reconvirtió. Hoy hay jóvenes… ¿vos viste lo que son nuestras marchas? Yo soy un hombre que viene de la izquierda y fue virando hacia la derecha por medio del estudio. Tengo la suerte de haber tenido mentores que dejaron el discurso hiperacadémico sin perder rigor, sin perder sustancia, para volverlo más coloquial y más llano. ¿Y eso qué generó? Que los jóvenes salieran del prejuicio instalado por la academia, la prensa y la historia reciente argentina, media sesgada, y los obligó a ir a leer. Hay cantidad de chicos de clase media, media baja y barrios populares que nos siguen. Metimos 1.500 personas en Parque Chacabuco. Ninguno era “un cheto”.

¿Por qué los siguen a ustedes?

Porque son chicos que han sido educados en la creencia de que la pobreza es una condición. Pero la pobreza es una circunstancia en la vida. Y se hartaron. Dicen: “Yo no quiero morir pobre, yo no quiero morir conforme con lo que me tocó”. Ahí está la generación Rappi, tan denostada… La que pedalea para ganarse el mango y el mango le paga la facultad. Ellos son los que van a la universidad privada de noche, porque a los de la mañana se la paga el papá. Son los que no creen que la salida es Ezeiza, que quieren quedarse en su país. Esa es nuestra generación, esa es la generación que milita con nosotros. 

Tradicionalmente las juventudes se identificaron con la izquierda.

La izquierda debería tomarse en serio a la nueva derecha. Hoy la izquierda es el statu quo, el pensamiento único, lo políticamente correcto, lo que decide qué es penado y qué no, la que vive en estado asambleario…  ¿Sabés que es ser revolucionario hoy?

No.

Hoy ser revolucionario es ser de derecha. 

El discípulo, Google Home y Manhattan: un colofón

Antes de llegar a ser asesor en el Senado, Zicarelli era un adulto en ciernes -uno más- de un país en crisis. Vivía con sus padres en Villa Domínico y un cuarto de su sueldo lo aportaba a la familia (“Era un dinero a cambio de independencia”, dirá). Sacó fotocopias en una librería. Daba clases particulares. Vendió servicios de telefonía y de cable, y rastreó deudores de bancos en un call center. 

A principios del milenio cursó el CBC y militó en Franja Morada. Nunca ingresó a la carrera de Ciencias Políticas, pero de la UBA se llevó dos amistades fuertes y truncas: Victoria Donda, de participación activa en Patria Grande y con quién dejó de hablar hace tres años por “diferencias ideológicas”; e Iván Heyn, que integraba la agrupación TNT (Tontos pero no tanto), ex subsecretario de Comercio Exterior y referente de La Cámpora, fallecido en 2011 durante una cumbre del Mercosur, en Montevideo.  

Además de la carrera de Ciencias Políticas, Zicarelli abandonó la de Historia en el terciario Joaquín V. González. Es autodidacta, prefiere ser discípulo. Eligió como mentores a Carlos Escudé, Juan José Sebreli y Rubén Zorrilla. Así llegó al Hannah Arendt, el instituto dirigido por Elisa Carrió. Ese fue el trampolín para llegar a manejar la agenda internacional de la ex vicepresidenta Gabriela Michetti. En el continente de la política nadie es un recién llegado.

Amplio, luminoso, del piso diez para arriba, cerca del cielo y que del otro lado del balcón se extienda, como una alfombra, cierto paisaje urbano. Eso quisiera Zicarelli, pero esto no es Manhattan. Es, en cambio, un dos ambientes ubicado en el primer piso de un edificio de Recoleta que ofrece un horizonte corto: la pared de cemento que da al pulmón de la manzana. 

Las paredes están tapizadas de libros: ficción (“Mariana Enríquez y Gabriela Cabezón Cámara me fascinan”, dirá), Borges, Bioy Casares, Mujica Lainez (“Mis tres autores favoritos”, dirá); historia universal, política internacional. Hay ocultismo y religión. Una colección de barajas de tarot. Y las obras completas de Nietzsche, San Agustín y Maquiavelo envueltos en el nylon original, una especie sistema “antirobo” personalísimo para evitar que algunas visitas tomen como “prestados” ciertos ejemplares.

El departamento está programado por la voz humana y femenina de Google Home. Cuando suena la alarma del despertador, La voz enciende la luz del baño y activa la cafetera en la cocina. Mientras Zicarelli se sirve su primer café, la voz alumbra el living, lo informa sobre el clima y “lee” su agenda. Hay algo de mansedumbre en el sonido robótico de Google Home. Para el segundo sorbo, ya sintonizó Radio Mitre. Para el quinto sorbo, musicalizará el ambiente con Mozart o Bach. Y Zicarelli repasa los diarios. Así empiezan todos sus días. También esta mañana transparente de principios de marzo.

VDM

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