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INFORME

Brote de Hantavirus: especialistas coinciden en que no hay riesgo de pandemia 

Pasajeros que podrían estar infectados de hantavirus son trasladados en ambulancia en Praia, Cabo Verde, el 6 de mayo de 2026, desde el crucero MV Hondius.

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Con las heridas recién cicatrizando de la pandemia por Covid, la noticia del brote de hantavirus en el crucero MV Hondius –que lleva confirmadas ocho personas contagiadas, de las cuales tres murieron– encendió alarmas. La pregunta es inevitable: ¿estamos ante otra emergencia sanitaria global? Especialistas de distintas disciplinas y la propia OMS dan una respuesta rotunda: no.

“Aunque se trata de un incidente grave, la OMS evalúa el riesgo para la salud pública como bajo”, indicó este jueves Tedros Adhanom Ghebreyesus, director de la Organización Mundial de la Salud. No obstante, el organismo remarcó la necesidad de mantener la vigilancia epidemiológica porque el período de incubación del virus puede llegar hasta seis semanas.

Cuatro especialistas consultados por elDiarioAR coincidieron en que no existen condiciones para que este brote derive en una pandemia. Las razones son varias: se trata de un virus conocido, la transmisión entre personas es limitada y el propio comportamiento de la enfermedad favorece su contención.

El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus.

Un viejo (y letal) conocido

Lo que comúnmente se conoce como hantavirus es, en realidad, un conjunto de enfermedades causadas por distintos virus del género Orthohantavirus. En Argentina circulan varias cepas, entre ellas Orán, Lechiguanas, Pergamino y Andes.

El virus Andes (ANDV) –que es el que aparentemente originó el brote actual en el crucero y la única de la que hay evidencia de transmisión entre personas– adquirió relevancia internacional tras el brote del Síndrome Pulmonar por Hantavirus (SPH) ocurrido en 1996 en El Bolsón, Río Negro. 

Dos años después, una investigación argentina confirmó a través de un estudio molecular algo inédito: la transmisión entre seres humanos. Hasta ese momento, el hantavirus era considerado exclusivamente una zoonosis transmitida por la inhalación de los aerosoles contaminados de orina, saliva o heces de roedores infectados, lo que de hecho sigue siendo la principal vía de contagio.

“El virus Andes es un virus que ya fue aislado en los años 90. Cuando hablamos de pandemia hablamos generalmente de un virus nuevo, frente al cual la humanidad no tiene defensas”, explicó el infectólogo Gustavo Echenique.

El ratón colilargo, una de las vías más comunes por las que se transmite el hantavirus

Para la médica inféctóloga Susana Lloveras, “lo que hace especial esta situación es que es la primera vez que se detecta un brote de hantavirus dentro de un crucero”.

Y añadió: “El crucero es un ambiente cerrado donde las personas conviven todo el tiempo, comparten actividades recreativas y comidas. Además, frente al primer caso del hombre que muere en el barco ni siquiera se sospechó, por lo cual no se tomó inmediatamente ninguna medida de contención”.

El infectólogo Tomás Orduna coincidió en que la “novedad” sólo radica en el contexto: “Lo que habitualmente ocurre por contacto con el ambiente y con roedores está ocurriendo por transmisión entre personas dentro de un modelo muy particular, que son los cruceros, es algo inédito”.

Contacto estrecho…de verdad

La segunda razón por la que los especialistas descartan que el actual brote pueda originar una pandemia tiene que ver con la forma de transmisión. Aunque el virus Andes puede contagiarse entre personas, no lo hace con la facilidad del coronavirus o el sarampión.

“No es una aerosolización poderosa que queda suspendida en el aire durante mucho rato como pasa con el sarampión, e incluso con el coronavirus”, explicó Orduna. “Para la transmisión interhumana tiene que haber una cercanía muy fuerte. El famoso contacto estrecho acá aplica realmente, es decir, se tiene que estar cerca de la persona cuando tose, estornuda, etc.”.

Según detalló Lloveras –miembro de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI)–, el período de mayor contagiosidad va desde dos días antes del inicio de la fiebre hasta cinco días después. Pero incluso durante ese lapso el virus requiere condiciones muy específicas para transmitirse.

“La transmisión requiere un contacto estrecho y prolongado –coincidió Echenique– No es como el Covid, donde una persona podía contagiar en un ambiente simplemente por compartir el aire”.

Los antecedentes epidemiológicos refuerzan esa idea. El brote más importante registrado en Argentina –también con la variantes Andes– ocurrió en 2018 en Epuyén, Chubut, donde se confirmaron 34 casos y 11 muertes. Allí, la propagación estuvo asociada a situaciones de cercanía física intensa: reuniones familiares, fiestas, velorios y convivencias prolongadas.

“Muchos de los brotes se dieron en grupos familiares o en situaciones donde hubo abrazos o contacto muy estrecho”, explicó Lloveras.

En el caso del crucero, además, la navegación fue por lugares fríos, lo que permite imaginar camarotes cerrados y espacios comunes con poca ventilación. 

A su vez, el hecho de que el brote sea en un crucero hace que los contactos sean identificables y el aislamiento puede realizarse rápidamente. “A diferencia de lo que pasaba con Covid, acá se puede rastrear bastante bien quién estuvo con quién”, señala por parte el biólogo e investigador de Conicet Raúl González Ittig.

Alta letalidad, ¿un aliado para evitar la propagación?

González Ittig, quien es además Profesor Asociado de Genética de poblaciones y evolución, de la Universidad Nacional de Córdoba, esgrimió una tercera razón paradójica: la propia gravedad de la enfermedad dificulta que el virus se expanda masivamente.

El hantavirus suele comenzar con síntomas similares a una gripe, como fiebre, dolores musculares, cansancio intenso y, a veces, malestar gastrointestinal. Entre cuatro y seis días después puede evolucionar rápidamente hacia un cuadro grave con compromiso cardiopulmonar, neumonía bilateral e insuficiencia respiratoria y cardíaca.

“Tiene una letalidad muy alta, entre 30 y 50%. Y eso hace que sea muy poco probable que se transforme en pandemia”, sostuvo González.

El especialista detalló que la lógica es epidemiológica “Para que un virus logre expandirse globalmente necesita circular durante mucho tiempo antes de generar cuadros graves. Con el coronavirus, por ejemplo, millones de personas transmitían el virus sin siquiera saber que estaban infectadas. Con hantavirus ocurre lo contrario. Las personas se enferman gravemente muy rápido. Entonces rápidamente se detectan los casos, se aíslan contactos y se corta la transmisión”, explicó.

Orduna –también integrante de la SADI– aseguró que “la forma de contener esto es el aislamiento y la trazabilidad; hay que identificar contactos, aislarlos y la cadena de transmisión se agota”.

Cronología de un brote que no terminó

El sábado 2 de mayo, el Reino Unido notificó a la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre un grupo de pasajeros “con una grave enfermedad respiratoria en un crucero con bandera holandesa, el MV Hondius, que había viajado desde Argentina a Cabo Verde”.

El primer caso fue un hombre que había comenzado con síntomas el 6 de abril y murió en el barco cinco días después. No se tomaron muestras, y debido a que sus síntomas eran similares a los de otras enfermedades respiratorias, no se sospechó de hantavirus”, señaló Tedros.

La esposa del hombre fallecido desembarcó cuando el crucero atracó en Santa Elena, una isla de soberanía británica ubicada literalmente en el medio del océano Atlántico (está a casi 2 mil kilómetros de distancia de la costa de Angola y a más de 3 mil kilómetros de Brasil). La mujer también presentaba síntomas. Su estado empeoró durante un vuelo a Johannesburgo (Sudáfrica) el 25 de abril y murió al día siguiente. A ella sí le tomaron muestras y el Instituto Nacional de Enfermedades Transmisibles de Sudáfrica confirmó que era hantavirus.

El crucero donde se detectaron los casos de hantavirus.

La tercera muerte fue la de una mujer en el barco que desarrolló síntomas el 28 de abril y falleció el 2 de mayo. Otro hombre se presentó ante el médico del barco el 24 de abril, fue evacuado tres días después desde la isla de Ascensión a Sudáfrica, donde permanece en cuidados intensivos.

Tres pasajeros más presentaron síntomas y la OMS coordinó su evacuación hacia los Países Bajos. Dos están en condición estable en el hospital, y uno es asintomático y ahora está en Alemania. El octavo caso fue en un hombre que desembarcó en Santa Elena.

Ninguno de los otros pasajeros ni tripulantes del crucero presentaba síntomas al cierre de esta nota. 

Sin embargo, el período de incubación del hantavirus puede llegar a las seis semanas, por lo que los pasajeros del crucero continúan bajo vigilancia epidemiológica. Pero los especialistas remarcan que eso no implica riesgo para la población general. “El riesgo para la población es superbajo porque los contactos están identificados”, reiteró Orduna.

Más allá del brote, ¿cuál es la situación de Argentina?

Según el último Boletín Epidemiológico Nacional, entre junio de 2025 y las últimas semanas de abril de 2026 se notificaron 101 casos de hantavirosis de 32 personas fallecidas. La mayoría de los casos se registraron en las provincias de Buenos Aires (42), Salta (30), Santa Fe (7), Jujuy (6), Rio Negro (5), Entre Ríos (5) y Chubut (4).

“Este incremento se explica en parte porque veníamos de muchos años de sequía y a partir del ciclo de El Niño que comenzaron las lluvias empezaría a incrementarse los casos de hantavirus. Esto es porque con las lluvias hay mayor crecimiento vegetal, mayor disponibilidad de alimento y eso provoca una mayor abundancia de roedores. Esto sucede sobre todo en la provincia de Buenos Aires”, aseguró González.

Por su parte, Echenique –quien participó del diagnóstico y tratamiento de uno de los seis casos de hantavirus de Jujuy– señaló que el incremento de casos a nivel nacional también se explica por un comportamiento de mayor contacto con la naturaleza de parte de las personas.

 “Hay cada vez más personas que buscan actividades en la montaña, también hay más gente que se va a vivir a zonas rurales e incluso hay countries que se hicieron en lugares donde habitan roedores colilargos y se han dado casos de contagios”, describió.

A nivel país, la mediana de edad para los casos confirmados en la temporada en curso es de 36 años, en tanto que el 80% (81) corresponde con el sexo masculino. La mediana de edad de los casos fallecidos para la temporada actual es de 34,5 años. 

Como la principal vía de contagio sigue siendo zoonótica, la prevención se basa principalmente en evitar el contacto con secreciones de roedores. Para eso se recomienda ventilar y desinfectar espacios cerrados antes de ingresar, no barrer en seco, mantener limpios los ambientes y evitar el contacto con estos animales o sus rastros en zonas rurales o de camping. En el caso de la cepa Andes, y con cada vez más evidencia, la prevención se basa en evitar el contacto con personas que presenten síntomas o estén diagnosticadas. 

NC/MG

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