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Reforma laboral

“El banco de horas lo decide el patrón, no el trabajador”

Para Jorge Sola, uno de los integrantes del triunvirato de conducción de la CGT, la reforma laboral de Milei “pone al trabajador en igualdad con el empleador, y eso es inconstitucional”.

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La Confederación General del Trabajo (CGT) advirtió sobre el impacto negativo que tendría el banco de horas laborales, una figura que el Gobierno incluyó en su proyecto de reforma y que permitiría a las empresas reorganizar las jornadas según sus necesidades, acumulando o trasladando horas de trabajo sin pagar horas extra. La central sindical sostiene que se trata de una herramienta que debilita el poder de negociación del trabajador, lo deja a merced de decisiones unilaterales del empleador y rompe con el principio de protección consagrado en la Constitución Nacional.

“El banco de horas lo decide siempre el que organiza el trabajo, que es el empleador. ¿Qué trabajador puede elegir cuándo trabajar o descansar? Esa no es una relación entre iguales, por eso no puede presentarse como modernización”, afirmó Jorge Sola, cosecretario general de la CGT y dirigente del sindicato del seguro, en una entrevista con AM 580 Somos Radio. Para el dirigente, la lógica del proyecto desconoce que la parte más débil de la relación laboral necesita protección y previsibilidad, no mayor precariedad.

¿Qué es el banco de horas?

El banco de horas es un sistema que permite distribuir las horas de la jornada laboral de manera desigual a lo largo de un período determinado —generalmente mensual o trimestral—, de modo que las horas trabajadas de más en un día puedan compensarse con menos horas otro día. En teoría, el objetivo es dar flexibilidad, pero en la práctica la CGT alerta que se trata de una forma de eliminar el pago de horas extra y de romper la regularidad de la jornada laboral, que garantiza derechos básicos como el descanso, la planificación familiar y la posibilidad de tener múltiples ingresos.

“El banco de horas que propone el Gobierno no prevé mecanismos reales de acuerdo o consulta con el trabajador. Lo que termina ocurriendo es que se eliminan los límites diarios o semanales, y se otorga al empleador la potestad de imponer jornadas más extensas sin pagar compensación adicional”, explicó Sola. Desde su mirada, la reforma planteada por el oficialismo responde a intereses de grandes estudios jurídicos que asesoran a empresas con alta carga laboral, y no a las necesidades reales de las pymes o los trabajadores registrados.

Sola remarcó que la oposición de la CGT al proyecto es integral. “No estamos discutiendo algunos artículos. El espíritu de esta reforma va contra el principio protector del derecho laboral. Quieren instalar una supuesta igualdad entre empleador y trabajador que no existe, ni debe existir. La Constitución establece que debe protegerse a la parte más débil, y eso no está presente en ninguna parte del proyecto”, sostuvo.

Entre los puntos que la CGT considera regresivos, además del banco de horas, se incluyen:

  • Eliminación de la ley de teletrabajo, la única norma que reguló nuevas formas de empleo.
  • Reducción de multas por trabajo no registrado, lo que puede incentivar aún más la informalidad.
  • Recorte de aportes y contribuciones, que impacta en el financiamiento del sistema previsional y de salud.
  • Ataque a las formas de representación gremial, a través de la modificación de criterios de personería y negociación.

Frente al tratamiento del proyecto en sesiones extraordinarias, Sola explicó que la CGT lleva adelante una estrategia de presión política sobre el Senado, con reuniones con gobernadores y bloques legislativos provinciales. “Nuestra tarea no es solo marchar. Convencimos a senadores de que no había consenso en diciembre y se cayó el tratamiento. Eso también es plan de lucha”, señaló.

Aunque evitó confirmar una fecha, anticipó que el Consejo Directivo de la CGT se reunirá en los próximos días para definir nuevas acciones si el oficialismo insiste con tratar la ley en febrero. “Vamos a protestar si esto avanza, pero también peleamos en todos los frentes: la calle, la política, la legalidad y la sociedad”, resumió.

El dirigente también cuestionó el origen técnico e ideológico del proyecto. “Esto no lo escribieron las pymes. Lo hicieron estudios jurídicos que trabajan para grandes grupos económicos, y que buscan licuar derechos laborales para bajar costos. No hay ninguna evidencia de que eso genere empleo”, denunció.

Para Sola, la ausencia de diálogo previo con los sectores involucrados es una muestra del enfoque unilateral del Gobierno: “No se consultó a los trabajadores ni a quienes más empleo generan en la Argentina, que son las pequeñas y medianas empresas. Eso revela que no hay vocación de modernizar nada. Lo que hay es un intento de disciplinar y debilitar a quienes trabajan”.

Sola también negó versiones periodísticas sobre supuestas internas dentro de la CGT y aseguró que el nuevo triunvirato funciona de manera cohesionada. “Yo creo en la unidad, pero con muchas voces hacia adentro y una sola hacia afuera. Las decisiones estratégicas se discuten en el Consejo Directivo, y las puertas están abiertas para todos los sectores del movimiento obrero”, afirmó.

También defendió el rol político de la CGT en un contexto de crisis: “Representamos a trabajadores de todos los sectores, incluso a los que votaron este Gobierno. Eso nos exige más responsabilidad. Tenemos que construir propuestas, no solo oponernos”.

JJD

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