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Reforma laboral

Bullrich empieza hoy con las primeras reuniones en el Senado por la reforma laboral

Patricia Bullrich, jefa del oficialismo en el Senado, es la encargada de juntar los votos para sancionar la reforma laboral. En la imagen, junto a su par jujeño del bloque libertario, Ezequiel Atauche.

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La jefa del bloque de senadores de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, inicia hoy una ronda de negociaciones con otras bancadas para destrabar el tratamiento del proyecto de reforma laboral que el oficialismo busca sancionar en febrero. Según fuentes legislativas, los primeros intercambios se realizarán de forma virtual, y forman parte de una estrategia conjunta con el Ministerio del Interior para sumar adhesiones de gobernadores y legisladores provinciales.

El proyecto, bautizado por el Gobierno como “Modernización Laboral”, fue incorporado al temario de las sesiones extraordinarias del Congreso junto con otras iniciativas como la Ley de Glaciares, el acuerdo Mercosur-Unión Europea y la baja de la edad de imputabilidad penal. La intención de La Libertad Avanza es avanzar en bloques temáticos que permitan acelerar los tiempos de debate y votación.

Mientras Bullrich coordina con senadores y referentes de otros bloques, el ministro del Interior, Diego Santilli, se encarga de la negociación territorial. Esta semana viajará a Corrientes y Misiones para reunirse con los mandatarios Gustavo Valdés y Hugo Passalacqua. De concretarse esas adhesiones, el Gobierno contaría con el apoyo de diez provincias para respaldar la reforma.

Hasta el momento, ocho gobernadores manifestaron públicamente su aval al proyecto: Rogelio Frigerio (Entre Ríos), Alfredo Cornejo (Mendoza), Leandro Zdero (Chaco), Gustavo Sáenz (Salta), Marcelo Orrego (San Juan), Rolando Figueroa (Neuquén) y Alberto Weretilneck (Río Negro). El objetivo de la Casa Rosada es garantizar la mayoría en el Senado sin depender del bloque completo de la oposición dialoguista.

El proyecto de reforma laboral incluye una serie de cambios regresivos sobre derechos vigentes, denunciados por diversos sectores gremiales y especialistas en derecho laboral. Entre los principales puntos se encuentran la ampliación del período de prueba, modificaciones en el cálculo y pago de indemnizaciones, legalización del banco de horas unilateral, y nuevas restricciones al ejercicio del derecho de huelga.

La iniciativa también propone la derogación de la Ley de Teletrabajo y la supresión de artículos del régimen de asociaciones sindicales, lo que representa, según advierten los gremios, un intento de desestructurar la negociación colectiva. La CGT expresó su rechazo parcial al texto y algunos de sus referentes, como Jorge Sola, advirtieron que el nuevo esquema “coloca al trabajador en igualdad con el empleador, y eso es inconstitucional”.

En paralelo, gremios no alineados con la conducción de la CGT comenzaron a organizarse por fuera de la estructura tradicional. La semana pasada, más de 20 sindicatos, entre ellos Aceiteros, APA, APLA, Luz y Fuerza, la Federación Obrera Ceramista y la UOM, se declararon en estado de alerta y preparan una jornada de protesta para el día en que el Senado trate el proyecto.

Uno de los gremios más activos es la Federación de Aceiteros, cuyo secretario general, Daniel Yofra, aseguró que su sindicato irá a la huelga si se aprueba la reforma. “Ya han demostrado que pueden votar en contra de los trabajadores. No tenemos esperanzas en el Congreso, por eso hay que salir a la calle ahora”, sostuvo en declaraciones públicas.

La pérdida del poder adquisitivo añade presión al conflicto. Según el Indec, entre enero y noviembre de 2025 los salarios del sector privado registrado subieron 25,6%, frente a una inflación de 27,9%. Eso representa una caída real de al menos 2,3 puntos porcentuales, incluso en los sectores con mayor cobertura sindical.

En el caso del empleo público nacional, el retroceso fue mayor: los salarios subieron apenas 19%, sin paritarias activas ni bonos compensatorios. En este marco, la reforma aparece como una avanzada que busca consolidar un mercado laboral más precario y menos regulado.

Aunque Bullrich y Santilli aceleran las negociaciones legislativas, ninguno de los funcionarios del oficialismo convocó a representantes sindicales a una mesa de diálogo. Tampoco hubo instancias formales de consulta con las organizaciones que representan a trabajadores y trabajadoras de sectores críticos.

La ausencia de debate social y la velocidad del tratamiento parlamentario profundizan el malestar en las bases gremiales. Para los sindicatos movilizados, la reforma laboral no solo vulnera derechos adquiridos, sino que también se tramita a espaldas de quienes serán directamente afectados.

JJD

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