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El impulso del Estado Nacional en el despegue internacional de Fangio

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La construcción de Juan Manuel Fangio como leyenda deportiva se produjo sobre la base de factores diversos y, entre ellos, además de los relativos a sus atributos personales, se destaca el respaldo de Estado argentino en tiempos que el deporte era decididamente un pilar de la política pública.

"La relación entre (Juan Domingo) Perón y Fangio comienza cuando el Gobierno argentino, a través del Automóvil Club (ACA), le da la Ferrari con los colores de la bandera para que vaya a correr a Europa. Desde ese momento empezó una etapa muy importante en su vida deportiva", aseguró Juan José Carli, presidente del Museo Fangio, en diálogo con Télam.

El acercamiento entre el balcarceño y el expresidente argentino lo realizó el santafesino Clemar Bucci, primer piloto del país en correr en el Grand Prix europeo, antes que se denominara Fórmula 1.

En 1949, con la promoción de empresas públicas y el apoyo del Gobierno, que lo había designado embajador deportivo un año antes, Fangio viajó a Italia acompañado por Benedicto Campos, con quien formó equipo para su definitiva proyección internacional.

La primera victoria en el Viejo Continente llegó con una Maserati 4CLT 1.5 litros en San Remo, el 3 de abril. Los éxitos continuaron en Marsella, Francia, y la figura del "Chueco", que por entonces tenia 37 años, comenzó a seducir en la elite del automovilismo mundial.

Fangio sintió que sus aptitudes al volante necesitaban complementarse con una máquina mejor y buscó la aprobación del ACA para la compra de dos Ferrari 2000, con las que compitió y ganó el Gran Premio de Monza ante los ojos de Enzo, fundador de la Casa de Maranello.

La excursión europea del '49 terminó con seis victorias y en su regreso al país Fangio fue recibido como un ídolo por el pueblo argentino. Perón y Evita le realizaron una recepción en la Casa de Gobierno, le entregaron la medalla al "Caballero del Deporte" y lo acompañaron a saludar a la multitud desde el balcón enfrentado a la Plaza de Mayo.

El éxito del balcarceño coincidía con una época de auge para el deporte argentino, que un año antes había cosechado siete medallas en los Juegos Olímpicos de Londres (tres oros, tres platas y un bronce), la mejor producción histórica junto a la de Ámsterdam '28.

El fútbol, el atletismo, el boxeo y el básquetbol, campeón del Mundial organizado por la Argentina en 1950, eran otras disciplinas que brillaban en la época, como lo hizo Fangio en la Fórmula 1 desde ese mismo año hasta coronar el quíntuple campeonato en 1957 (récord recién alcanzado por el alemán Michael Schumacher en 2002).

Fangio nunca fue peronista pero expresó hacia Perón un sentimiento de respeto y agradecimiento por el impulso recibido cuando decidió ponerle fin a su etapa en el automovilismo nacional.

"En la parte política, Fangio nunca se metió con nadie, andaba bien con todos. No sabemos ni de qué extracción política fue", certificó Carli sobre su perfil ajeno a la militancia.

Sin embargo, en 1977, ya retirado y siendo una celebridad del deporte argentino, el expiloto quedó relacionado con la dictadura militar cuando aceptó un viaje a Venezuela junto al genocida Jorge Videla para promocionar al Gobierno argentino en el ámbito internacional.

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