La guerra de las apps: Spotify y Tinder encabezan la acusación contra Apple y Google por secuestrar datos y asfixiar a la competencia

Amy Klobuchar, senadora demócrata y presidenta del subcomité antimonopolio, afirmó que Apple y Google han usado su poder para “cobrar tarifas excesivas que afectan la competencia”.

Kari Paul

Washington / EEUU —

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La empresa estadounidense Apple y la compañía subsidiaria de la multinacional estadounidense Google “mantienen los datos como rehenes” de las aplicaciones pequeñas y en consecuencia obligan a los competidores a pagar altas comisiones que ahogan su capacidad para competir, dijeron varias empresas en una audiencia en el Senado de EEUU, el miércoles.

La audiencia ante el comité antimonopolio del Senado ofreció una oportunidad única para que los competidores más pequeños -incluidas las empresas tecnológicas Spotify, Tile y Match-, expresaran sus pedidos de reparación de agravios contra los gigantes tecnológicos ante los legisladores. Los representantes de las empresas hablaron sobre sus experiencias respecto de las tiendas de aplicaciones de Google y Apple, donde ellos afirman estar sujetos a tarifas elevadas y comportamiento imitador.

La audiencia se produjo apenas un día después de que Apple presentara AirTags, un dispositivo rastreador que los usuarios pueden adjuntar a los elementos y realizar un seguimiento mediante el software “Find My” de un iPhone. AirTags se ha visto en gran medida como una copia directa de los rastreadores SmartTag y Tile Bluetooth de Samsung, que se crearon 10 años antes.

Amy Klobuchar, la senadora demócrata y presidenta del subcomité antimonopolio, afirmó que Apple y Google han usado su poder para “excluir o suprimir aplicaciones que compiten con sus propios productos” y “cobrar tarifas excesivas que afectan la competencia”.

“La única forma en que las aplicaciones pueden llegar a los consumidores es a través de una de estas dos plataformas, que son propiedad de solo dos empresas”, dijo. “Lo mejor que se puede hacer aquí sería admitir que tenemos un gran problema de monopolio en todos los ámbitos y establecer algunas reglas y estándares más estrictos para abordarlo”.

La legisladora, que ha introducido una nueva y amplia legislación antimonopolio, también señaló repetidamente que Apple no permite que las empresas en sus tiendas de aplicaciones informen a los consumidores dónde realizar compras fuera de la aplicación.

Apple dijo que sus AirTags eran una consecuencia de su aplicación “FindMy”, que se utiliza para localizar dispositivos Apple perdidos y para compartir ubicaciones de usuarios y que se introdujo en 2010, antes de la fundación de Tile. Apple abrió el mes pasado su sistema operativo a rastreadores de elementos alternativos y dijo que Chipolo, una empresa emergente que compite con Tile y AirTags, está usando el sistema.

La abogada general de Tile, Kirsten Daru, testificó que el programa “FindMy” de Apple está instalado de forma predeterminada en los teléfonos Apple y no se puede eliminar.

“Apple ha vuelto a explotar su poder de mercado y su dominio para condicionar el acceso de nuestros clientes a los datos para romper efectivamente nuestra experiencia de usuario y dirigir a nuestros usuarios a FindMy”, aseguró.

Representantes de otras empresas, incluidas Spotify y Match, propietaria de la aplicación Tinder, se quejaron del requisito de compartir hasta el 30% de los ingresos de la aplicación y de acuerdo a las estrictas reglas de inclusión establecidas por Apple y Google equivalen a un comportamiento anticompetitivo.

Apple afirma que los requisitos de reparto de ingresos que impone se deben a motivos de seguridad, y presentó argumentos similares para justificar que las aplicaciones que no pertenecen a su tienda de aplicaciones están prohibidas en los iPhones.

Sin embargo, el senador Josh Hawley le preguntó al director de cumplimiento de Apple, Kyle Andeer, los motivos por los cuales no se comprometió a gastar todas las tarifas obligatorias en seguridad.

Los argumentos de Apple fueron "francamente ofensivos", dijo Evan Greer, director del grupo de defensa de los derechos digitales, sin fines de lucro fundado en 2001,  Fight for the Future, y agregó que los consumidores deberían poder instalar cualquier software que deseen en sus dispositivos.

"El dominio de Apple sobre qué software se puede ejecutar en iPhones crea un punto de estrangulamiento que los gobiernos han utilizado para reprimir la disidencia política, apuntar a personas marginadas como las personas LGBTQ y cosas peores", sostuvo Greer. "Los monopolios de las tiendas de aplicaciones no son solo un problema de competencia, son un problema de derechos humanos." 

Traducción de Alfredo Grieco y Bavio

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