La crisis en el Frente de Todos

Sin eco para el 2023, el círculo de apoyo le pide a Alberto Fernández tomar “la lapicera de la Presidencia”

Alberto Fernández, el viernes en el acto de la Uocra, mostrando la lapicera que le regaló el líder del sindicato, Gerardo Martínez

“No es momento de hablar de reelección. Los trabajadores le estamos pidiendo al Presidente que no nos detengamos. De acá al 2023 veremos qué es lo que pasa. Lo importante es el hoy y ahora”. La frase del sindicalista Gerardo Martínez a elDiarioAR retumbó detrás del escenario que montó la Uocra para su acto “en apoyo al Gobierno”, el viernes pasado. 

Aún faltaba una hora para que el helicóptero de Alberto Fernández aterrizara en las inmediaciones del predio ubicado en Camino de Cintura, cuando el análisis del líder del gremio de la construcción marcó el clima que domina el Gobierno: con la herida de la interna aún supurando y con los precios ganándoles a los salarios, es imposible pensar en un segundo mandato.

Antes de cualquier candidatura –piensan funcionarios del albertismo, según recogió este medio– tiene que haber gestión consensuada y con un resultado concreto: bajar la inflación, que hace dos meses está sobre los 6 puntos, pese al crecimiento de la economía pospandemia y el bajo desempleo. 

Por eso el regalo que Martínez le ofreció al mandatario sirvió como un mensaje político más potente que los 20 mil afiliados copando el campo de deportes del gremio y coreando su nombre. Fernández no mostró músculo sindical con la convocatoria de la Uocra, sino que apenas tendió la mano para recibir una lapicera. 

Fue un detalle al que un alto referente de la CGT que estuvo en el acto le dio suma importancia, ante la consulta de este medio: hasta el círculo de apoyo del mandatario le pide firmar medidas concretas de gobierno para sanear la crisis socioeconómica.

Rápido de reflejos, en un escenario que mostró más ausencias que presencias, el Presidente evitó hacer en su breve discurso cualquier alusión a la reelección, luego de que la semana pasada zigzagueara con esa idea desde Europa y apenas tuviera eco en el verborrágico Aníbal Fernández.

Hasta Esteban Echeverría no llegó Wado de Pedro –símbolo del cristinismo dentro de la Casa Rosada y quien coquetea con buscar el sillón de Rivadavia–, que había confirmado su participación. Y tampoco el gobernador Axel Kicillof; el único mandatario provincial fue el sanjuanino Sergio Uñac, otro presidenciable. Ni siquiera estuvo el intendente local, Fernando Gray –muy crítico de Máximo Kirchner– de viaje en Roma.

Aunque se sabía de antemano que no iría, al hijo de la vice los organizadores de la Uocra estuvieron llamándolo en vano hasta el jueves a la noche, según supo este medio. Se ve que aún no es tiempo de composturas.

Pero otro desplante pegó fuerte en el Gobierno, y provino desde el propio riñón. El ministro de Agricultura, Julián Domínguez –que tenía agenda en Córdoba– durante la misma mañana del viernes rechazó cualquier posibilidad de aumentar las retenciones al campo, minutos después de que el propio Fernández pidiera acompañamiento en ese sentido al Congreso. 

Domínguez hizo público su descargo desde Twitter a las 12.38, cuando el mandatario ya estaba llegando a Esteban Echeverría. Todo se había desencadenado en menos de tres horas, luego de que el jefe de Estado hiciera su explosiva declaración a radio Con Vos a las 9. Entonces el ministro habló con él, con el jefe de Gabinete, Juan Manzur, y con la vocera del Gobierno, Gabriela Cerruti, según reveló en sus redes sociales. 

La crisis en el oficialismo es tal que ya nadie quiere ocultarla y el cruce con Domínguez enrareció la mañana previa al acto, sorprendiendo al resto de los funcionarios del Gabinete. “No nos habían adelantado en el chat de ministros la entrevista que iba a tener Alberto”, reveló uno de los asistentes al predio de la Uocra. “Tendría que haberse guardado lo de las retenciones para decirlo en escenario”, acotó por lo bajo. 

Fernández pareció tomar nota de su paso en falso y tampoco mencionó en su alocución la palabra “retenciones”, término tabú en el diccionario de cualquier gobierno de filiación kirchnerista.

Durante los últimos días ya se había manifestado en contra de la suba del impuesto a las exportaciones el ministro de Economía, Martín Guzmán, sostenido por el Gobierno y quien sí estuvo en el escenario del sindicato de la construcción. De hecho, también anteayer se conoció que pasaría bajo la órbita del Palacio de Hacienda la secretaría de Comercio Interior, a cargo del cristinista Roberto Feletti, en lo que quizás fue la primera medida concreta que el Presidente firmó con la lapicera que le regaló Martínez. La segunda será la de mañana lunes, cuando en el marco de la Semana de Mayo, se lancen los nuevos billetes: se van los animales autóctonos y vuelven los próceres, con mayor presencia femenina. Luego del slogan de “reconstrucción” usado tras la pandemia, en Balcarce 50 quieren comenzar a hablar de “relanzamiento”.

 

“Cuando te dan una tarea es una ratificación de que confían en vos, pero también una responsabilidad que tenés que asumir”, analizó otro ministro que se trasladó hasta Esteban Echeverría advirtiendo sobre el nuevo rol que tendrá Guzmán. “Estamos mal, las cosas están mal”, se sinceró ante elDiarioAR, antes de entrar a la carpa VIP que se había montado detrás del escenario, y donde los invitados podían disfrutar de un catering con café y bebidas frescas, en las comodidades de unos sillones blancos. 

Detrás de esa carpa había otra, más chica y selecta, a la que acudió el Presidente luego de finalizar el acto. Allí se rodeó de los pocos que subieron con él al escenario, además de Martínez y sus ministros, como los secretarios de la CGT, Héctor Daer y Pablo Moyano, el embajador Daniel Scioli y el tercer socio frentedotista, Sergio Massa, aunque su asistencia estaba en duda. De hecho, cuando llegó la hora de partir tras la arenga presidencial en ese VIP-VIP, el tigrense se subió con el Presidente en la combi que lo trasladó de nuevo al helicóptero

Afuera de la segunda carpa quedaron los referentes sociales Emilio Pérsico, Gildo Onorato y Daniel “Chuki” Menéndez, figuras de las organizaciones fieles al mandatario, aunque también con críticas “constructivas”, según sus dichos. “En el acto se ratificó la autoridad presidencial”, analizó uno de ellos. “Martínez le cantó la posta. No hay que pensar en 2023. Hay que gestionar. El problema es que si perdemos, le vamos a dejar en bandeja los dólares a Macri, porque con Vaca Muerta el país va a volar”, pronosticó otro, mientras buscaba su auto para volver a Capital Federal.

“Hablar de 2023 hoy es muy complicado. Nosotros estamos mal, pero en la oposición están peor”, recogió este medio de un funcionario, que también le bajó el pulgar a la prematura idea electoral de Fernández. La misma mirada compartió un par suyo, para quien primero hace falta sanar el frente interno. “Tiene que haber una resolución. Es imperioso que funcione una mesa entre todos”, expresó el ministro.

En ese sentido, durante la semana hubo una reunión de algunas espadas del albertismo para empezar a buscar una salida por debajo de los polos opuestos que representan Fernández y Cristina; es decir, en segundas líneas. A la misma mesa se sentaron Santiago Cafiero (Cancillería), Gabriel Katopodis (Obras Públicas), Juan Zabaleta (Desarrollo Social) y Matías Lammens (Turismo). El problema es que siguen sin tener interlocutores en el kirchnerismo, como comentó uno de los asistentes al encuentro de catarsis albertista, señal de la poca simpatía que despierta el Presidente en ese frente del gobierno: “Del otro lado no hubo nadie respondiendo”.

MC

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