Larreta espera un gesto de Vidal, mientras Bullrich hace denuncias y le marca la cancha

Patricia Bullrich, en una de las marchas opositoras que protagonizó

Jaqueado por la pandemia y por los halcones internos, Horacio Rodríguez Larreta apuesta por una María Eugenia Vidal porteña. Nuevamente porteña, en realidad. La candidatura de Mariu a diputada por la Capital sería un antídoto contra la postulación de Patricia Bullrich. La presidenta del PRO está apadrinada directamente por Mauricio Macri. El expresidente empezó a mostrar interés por tallar en las boletas de distritos claves, como Capital, Santa Fe y Córdoba. En caso de que Vidal acepte competir en la ciudad, la exministra de Seguridad asegura (por ahora en privado) que ella competiría en una PASO contra la exgobernadora. 

En el edificio de gobierno de la calle Uspallata, el larretismo ya mandó a medir ese escenario: asegura que en una primaria Vidal le sacaría entre 15 y 18 puntos de ventaja a la exministra de Seguridad. La encuesta fue realizada por una consultora que suele trabajar para el PRO en la Capital. El alcalde busca mensurar y cubrirse ante cada jugada de su ajedrez electoral. La posibilidad de una PASO funcionaría como una forma apenas elíptica de zanjar la puja por otro liderazgo: el de Juntos por el Cambio en bloque. El choque entre Vidal y Bullrich sería leído como una disputa entre Rodríguez Larreta y Macri. Un desenlace que dejaría un saldo inevitable ganadores y perdedores en la carrera interna de la oposición rumbo al 2023. 

Mientras, Bullrich no piensa bajarse ni aminorar la marcha de su tren bala personal. En las últimas semanas, esa estrategia de autito chocador ideológico incluyó críticas explícitas al gobierno porteño (a raíz de la decisión oficial de implementar la educación mixta en las secundarias de la Capital), metidas de pata (como su declaración sobre las Malvinas) y acusaciones luego desmentidas. 

“La actitud de Ginés González García fue intentar tener un retorno. Eso el presidente no lo ignoraba”, aseguró La Piba en La Nación Más. Así, le atribuyó al exministro de Salud haber pedido coimas en la negociación con el laboratorio Pfizer por las vacunas contra el Covid-19. Pocas horas después de su afirmación, la empresa farmacéutica de origen estadounidense la desmintió a través de un comunicado. Hasta González García puso en pausa su ostracismo, tras su salida del gobierno por el escándalo de los vacunados de privilegio, para anunciar un contraataque judicial. “Una barbaridad de este tipo la voy a dejar pasar", le dijo el exministro a Radio 10. Alberto Fernández se sumó al retruque de González García y anticipó otra demanda. 

La exministra de Seguridad, sin embargo, no se amilana. “El comunicado de Pfizer no niega nada de lo que yo digo. Por lo tanto, yo reafirmo mis dichos”, redobló la apuesta Bullrich por Twitter.

Las diferencias en las formas de construcción política entre ambos están expuestas y hasta fueron blanqueadas en un zoom que mantuvieron hace dos meses. El alcalde intenta caminar por el camino retórico del centro. Para La Piba, es preferible consolidar el voto del núcleo duro amarillo para sellar las fugas por derecha.

“Cuando nos pega duro, ella baja en las encuestas. Ya con la metida de pata sobre Malvinas se resintió su imagen”, comenta un dirigente porteño. Bullrich ya había cuestionado a cielo abierto lo que ella identifica como tibiezas del alcalde. Por ejemplo, haber concedido la modalidad educativa mixta en la secundaria y haber acatado el cierre nocturno de los restaurantes y bares. 

El acatamiento porteño de la Fase 1 por nueve días fue asimilado a regañadientes por la presidenta del PRO. La explosión de contagios, que pone en jaque el sistema de salud de la Capital, le permitió ese rapto de paciencia a la exministra. Aunque Bullrich le puso un deadline a su tolerancia: "Lo importante es que el 31 de mayo vuelva a abrir la Ciudad y no siga la corriente de una política que nos destruyó", planteó ante radio Rivadavia.

Así, Rodríguez Larreta se encuentra tironeado por la pandemia y por el núcleo duro amarillo. Tanto el de sus representantes, como el de sus representados. ¿Qué actitud tomará el alcalde si la curva de contagios no se frena para el 31 de mayo, especialmente alrededor de la disputa sobre la presencialidad de las clases? ¿Enrollará el barrilete sarmientino que exhibió con tanto énfasis ante los medios y la Corte Suprema? Una alternativa que analizan en Uspallata es adelantar las vacaciones de invierno. Esa decisión encierra un riesgo sanitario: quemar una bala de plata, antes de la llegada de los meses más fríos del año.

AF

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