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EL OFICIALISMO SIN AGENDA

La interna paraliza al Gobierno y lo deja sin control del Congreso

Karina Milei y Santiago Caputo, los dos vértices del poder libertario, siempre en tensión.

María Cafferata

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Diego Santilli, ministro del Interior, había organizado la reunión poco después de que Martín Menem, titular de la Cámara de Diputados, pasara la aspiradora por el bloque PRO y dejase al jefe del bloque, Cristian Ritondo, con 11 diputados menos. Los sentó en una mesa y, a modo de ofrenda de paz, Menem le ofreció a Ritondo la estratégica comisión Bicameral de Inteligencia. “Lo que quieras, cabezón”, le aseguró. Dos meses después, la convivencia imposible entre Karina Milei y Santiago Caputo llegó a un punto de no retorno –el escándalo de Manuel Adorni, alfil de la hermana presidencial, terminó de explotar todo–, y Menem decidió ofrecerle el lugar a Sebastián Pareja, el competidor interno de la dupla PRO en provincia de Buenos Aires. Ritondo, alineado con Caputo, estalló. Y prometió venganza

 “Su interna es más fuerte que los compromisos que toman. Y nos meten a todos adentro”, afirmó Ritondo, en diálogo con eldiarioAR, poco después de enterarse de que Pareja, que quiere ser gobernador de la provincia de Buenos Aires, se quedaría con la Bicameral que se encarga de fiscalizar a los organismos de inteligencia. Un capítulo más de la interna imposible, ya que Karina desconfía de Ritondo por ser aliado de Caputo y quiere a un incondicional controlando. El jefe del bloque PRO, sin embargo, no es el único que está harto. 

Sebastián Pareja, el diputado de Karina Milei que ahora manejará la comisión Bicameral de Inteligencia.

Lo repiten propios y ajenos, libertarios de la primera ola y de la segunda: desde que Karina organizó tomó el control del Ministerio de Justicia, corriendo al caputista Sebastián Amerio y entronizando a Juan Bautista Mahiques como su hombre en Comodoro Py, la interna libertaria lo terminó copando todo. La actividad en el Congreso se congeló, los socios se quedaron sin interlocutores y el control de la agenda pasó a manos de la oposición. Y, sobre llovido, mojado. El recrudecimiento del escándalo $LIBRA, que tiene a Karina obsesionada con el día a día de revelaciones periodísticas sobre el celular de Mauricio Novelli, y la novela patrimonial de Adorni terminaron de paralizar al Gobierno. 

El problema es la interna, que traba todo. Nos lo estamos generando a nosotros mismos, y nos paraliza”, manifestó, irritado, un dirigente de La Libertad Avanza. La incomodidad en las filas libertarias viene creciendo en el Congreso desde que se filtró el video de Adorni subiéndose en un avión privado junto a su familia rumbo a Punta del Este. Los proyectos no avanzan, la paranoia internista atraviesa hasta los temas más mundanos y, para los libertarios de la segunda ola –es decir, originarios del PRO o la UCR–, no hay terminales políticas claras para impulsar iniciativas propias. 

Karina Milei felicita al nuevo ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques

“Tengo tres temas que vengo queriendo impulsar hace semanas y nadie define. Ni Karina ni Javier. Están tan hundidos en la interna que paraliza todo”, desliza un legislador libertario, que mira con preocupación lo rápido que se agotó el impulso político post elecciones de octubre. En la bancada libertaria sabían que el triunfalismo legislativo tenía fecha de vencimiento y que, a medida que se acercara 2027, la posibilidad de armar mayorías se debilitaría. Pero la fecha de caducidad llegó antes de lo previsto. 

Una interna, todas las internas

El miércoles, cuando Adorni se subió al estrado para brindar la primera conferencia de prensa desde que se desató su escándalo patrimonial, en el Congreso, a unas 20 cuadras, se estaba llevando a cabo la audiencia pública de la Ley de Glaciares. Los diputados libertarios se fueron enterando de las palabras del jefe de Gabinete a través de recortes en redes sociales y trascendidos que les llegaban por celular. Artesanalmente y de a retazos, los legisladores de LLA comenzaron a hacerse un panorama del estado de situación en Casa Rosada. Y las primeras impresiones no fueron positivas. 

“Se sobregira solo y complica todo. No tendría que haber hablado”, deslizó un diputado libertario, irritado ante la perspectiva de que las palabras de Adorni no hicieran sino profundizar la interna que se vive en el Gobierno. La puesta en escena de hacer participar a casi todo el gabinete nacional en la conferencia no convenció ni a los propios. Tampoco la presencia de Santiago Caputo, que en su entorno buscaron resaltar como señal de apaciguamiento de la relación con Karina. “¿Vos viste lo que fue el acto en el Palacio Libertad? Parecía que Santiago tenía lepra”, advirtió un dirigente libertario mientras miraba su celular, en alusión al acto de homenaje a Adam Smith en el que Milei destacó la figura de Caputo y todos aplaudieron menos la hermana presidencial. 

Karina, seria, no aplaudió el miércoles cuando Milei mencionó a Santiago Caputo.

La pax simulada, sin embargo, no duró ni 24 horas. Al día siguiente, Menem le ofreció formalmente la presidencia de la Bicameral de Inteligencia a Pareja, y desató la ira de Ritondo. “Cada acción produce una reacción. Dos años hicimos lo que dijeron, pero si para controlar a Santiago tienen que poner a Pareja…”, advirtió un peso pesado del PRO, que ya está observando, como Ritondo, cómo cobrarse su venganza.

Ritondo no es el único aliado ofendido en la última semana. Patricia Bullrich asegura, en conversaciones privadas, que está “hinchada las pelotas” de la desconfianza del karinismo. “Tienen una desconfianza feroz contra todos los que no son de su riñón, pero cuántas muestras más de fe quieren que demos”, se queja un bullrichista, irritado por cómo corrieron a Bullrich de la competencia por la Jefatura de Gabinete porteño. 

El jefe del bloque PRO, Cristian Ritondo, está enojado por la designación de Pareja en la Bicameral

Los gobernadores, además, no están contentos. El ahogo financiero de sus provincias tiene a muchos mandatarios lidiando, hace casi un mes, con sublevaciones policiales, paros docentes y protestas de trabajadores de la Salud. La caída de la recaudación se suma a las deudas por coparticipación federal y empieza a crecer el malestar. A modo de respuesta, el Gobierno soltó $47.000 millones en Aportes del Tesoro Nacional a una docena de provincias aliadas (las más beneficiadas fueron Corrientes, Mendoza y San Juan). Pero no alcanza. “La Nación nos debe 880.000 millones según los cálculos de 2025. Esto no soluciona los problemas en ninguna provincia”, se quejó un hombre del misionero Carlos Rovira. 

Frente a este escenario, el Gobierno no se anima a abrir el Congreso. La única sesión planeada para el mes, la de la sanción de la reforma de la Ley de Glaciares, se pateó para finales de abril. El argumento oficial de Martín Menem es que se quiere convocar a los gobernadores a exponer para blindar los cambios que dejarán en manos de las provincias la definición de si se puede explotar una zona periglaciar o no. Pero, puertas adentro, advierten: el escenario post escándalo Adorni es complicado y nadie quiere abrir las puertas del recinto en este contexto. 

La jefa del oficialismo en el Senado, Patricia Bullrich

Desde que comenzaron las sesiones ordinarias que el oficialismo no logra firmar ni un solo dictamen. Gran parte del paquete de leyes que Milei anunció el 1 de marzo y que sus voceros fueron prometiendo, en loop, durante todo el mes con el objetivo de instalar agenda, no apareció. Solo la Ley Hojarasca, que Federico Sturzenegger ya había presentado el año pasado, y la reforma de la Ley de Glaciares, que tuvo un debate accidentado en Diputados y ahora se buscará sancionar dentro de un mes.

“Por suerte no hay nada del otro lado”, admitió, irónico, un dirigente libertario. La oposición, mientras tanto, espera.

MCM/MG

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