Pablo Moyano puso condiciones, pero decidió seguir en el triunvirato de conducción de la CGT

Pablo Moyano, el pasado 16 de agosto, con el resto de la cúpula de la CGT, Carlos Acuña y Héctor Dáer, y Jorge Sola, vocero de la central obrera

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La CGT quedó al borde de su ruptura el día de su 92º aniversario. Justo cuando la central obrera festeja un nuevo aniversario, Pablo Moyano amenazó con dar un portazo en el triunvirato que comparte con Héctor Daer y Carlos Acuña, pero finalmente continuará en su cargo como cotitular.

La decisión del camionero se conoció durante la tarde, tras una extensa reunión de más de dos horas que mantuvo con sus aliados del Frente Sindical por el Modelo Nacional (Fresimona) en la sede del gremio de Camioneros. Hubo una fuerte discusión, aunque primó seguir dentro de la central, confirmó a elDiarioAR una fuente gremial. 

La salida de Moyano estuvo a punto de precipitarse luego de que anoche los otros dos miembros de la cúpula de la CGT cenaran con Alberto Fernández. El camionero no fue invitado al asado en Olivos, pero sí estuvieron Armando Cavalieri (Comercio), y los llamados “independientes” como Gerardo Martínez (UOCRA), Andrés Rodríguez (UPCN) y José Luis Lingeri (Obras Sanitarias). Del lado del Presidente estuvo el ministro de Trabajo, Claudio Moroni.

Fue para Moyano la gota que rebasó el vaso de una situación de tensión interna que ya venía escalando desde hacía tiempo. Incluso marcaba un nuevo punto de tensión en el ya loteado Frente de Todos, ya que Daer es íntimo del Presidente y Acuña responde al massismo.

Esta mañana temprano, cuando se daba como un hecho la salida de Moyano, fuentes vinculadas a Daer dijeron a elDiarioAR que para irse de la CGT era necesario que el camionero lo comunique formalmente. El jefe de la sanidad aprovechó su cuenta de Twitter para enviar un sugestivo mensaje de unidad: “Un día como hoy hace 92 años, el movimiento obrero se unificó para resistir el avance militar y proteger los derechos de los trabajadores, fundando la CGT. Hoy levantamos las mismas banderas, por una Argentina más justa para todos los trabajadores. ¡Feliz aniversario compañerxos!”, tuiteó Daer.

En medio de los trascendidos, Moyano convocó de urgencia a un cónclave a las 15 en su sindicato para tomar una decisión final. Buscó el respaldo de los gremialistas que lo acompañan en el último tiempo, principalmente vinculados al kirchnerismo como Mario “Paco” Manrique (número dos del Smata de Ricardo Pignanelli), Vanesa Siley (diputada nacional y referente de los judiciales, y con terminales en Máximo Kirchner), Walter Correa (ministro de Trabajo bonaerense y secretario de los curtidores) y Omar Plaini (canillitas). Otros nombres propios que le responden directamente son Juan Pablo Brey (aeronavegantes), Raúl Durdos (obreros marítimos), Graciela Aleñá (viales), Jorge García (taxistas) y Cristian Jerónimo (vidrio). Algunos de ellos fueron a la sede camionera en la calle San José al 1700.

Finalmente Moyano decidió quedarse en el triunvirato, aunque poniendo como condición que haya nuevos mecanismos institucionales para mejorar el funcionamiento del triunvirato cegetista, según trascendió. Ponderó en la decisión final el temor de que si daba un paso al costado, el Frente Sindical perdería peso propio en la central.

“Tendríamos que irnos de la CGT, pero eso lo resuelve Pablo”, dijo en la previa el taxista García. Otra voz en el universo gremial señaló a elDiarioAr qué primó en la decisión de continuar en la jefatura de la CGT: “Las diferencias existen. Aunque a veces la unidad sea superior al conflicto”.

El moyanismo de Pablo

Distanciado de su padre Hugo, Pablo Moyano tomó su propia estrategia desde que arribó por segunda vez a la cúpula de la CGT y la distancia con la dupla Daer-Acuña no hizo más que cristalizarse en el último tiempo. El 17 de agosto fue la última foto de unidad cegetista en las calles, aunque solo fue una foto que terminó sin tribuna ni acto con oradores. Aquel día el camionero le marcó la cancha a sus socios del triunvirato: ante la crisis inflacionaria, pidió paritarias libres, un bono y asignaciones para todos los trabajadores. Hasta ahora el Gobierno no habilitó ninguna suma fija, aunque tampoco bloqueó las discusiones salariales. De hecho ayer se reabrió la discusión en camioneros.

Cada vez más cercano al kirchnerismo, Moyano impulsó sin suerte la semana pasada una movilización en apoyo a Cristina Kirchner durante su alegado del viernes en la causa Vialidad. Jugó en tándem con Andrés “Cuervo” Larroque, de La Cámpora. No hubo quórum en el resto de la CGT.

Era el segundo desplante que recibía: lo mismo había pasado apenas días después del atentado contra CFK, cuando la CGT suspendió a última hora una cumbre que tenía prevista para el lunes siguiente al ataque. Lo que quería Moyano no solo era un paro general, sino también una movilización a la Corte Suprema de Justicia de la Nación. 

El camionero volvió a encontrarse con Larroque el jueves pasado en una reunión a puertas cerradas en la Federación Gráfica, donde también participaron referentes del Movimiento Evita –que comanda Emilio Pérsico– y del Frente Patria Grande, el brazo político de Juan Grabois, como contó elDiarioAR el domingo. En ese cónclave se discutió la posibilidad de organizar una masiva movilización para el 17 de octubre, pero las diferencias entre los invitados no permitió arribar a ninguna conclusión.

Según supo este medio de uno de los participantes, Moyano no fue a la sede gremial de Paseo Colón en nombre de la CGT, sino del Fresimona, que integran casi un centenar de gremios kirchneristas. En la reunión el camionero habló de la situación de los salarios y dijo que apoyaba cualquier manifestación que se programe en defensa de la vicepresidenta.

Además de ya nombrados, bajo el paraguas del Fresimona el camionero también está en línea con el bancario Sergio Palazzo, diputado nacional y uno de los que pidió públicamente durante la misma la noche del ataque a CFK para que la CGT convoque a un paro nacional. El legislador encabeza la Corriente Federal de Trabajadores. Otro sindicalista kirchnerista de cercanía a Moyano es Abel Furlán, que este año desplazó a Antonio Caló en la UOM. 

Por fuera de la CGT, Moyano se acercó a la CTA de Hugo Yasky. Incluso compartieron la última marcha de las antorchas en homenaje al 70mo. aniversario de la muerte de Eva Perón.

La semana pasada, el camionero se mostró junto al trotskista Alejandro Crespo, líder de los trabajadores de neumáticos –el SUTNA–, quien tiene en vilo la industria automotriz por el paro en las fábricas del sector. Trascendió que Moyano se jactó en las últimas horas de haber intercedido para que se abriera un canal de negociación entre el sindicato y las empresas avalado por Trabajo. Por ahora, ese conflicto no tiene una solución a la vista.

MC

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