Regreso parcial de clases, la opción del gobierno si la "veda" no baja los contagios

Alberto Fernández con Diego Santilli y Horacio Rodríguez Larreta

Día a día, con incertidumbre sobre el cumplimiento en el corto plazo y el efecto de las medidas, Alberto Fernández hará un seguimiento de los indicadores más sensibles de la pandemia para decidir su próximo movimiento, el día después de la "veda" escolar y comercial que arrancó el último viernes y que tensó, como nunca antes, la relación política con Horacio Rodríguez Larreta.

Una decisión solitaria, cuyo costo-beneficio será sólo de Fernández

Una decisión solitaria, cuyo costo-beneficio será sólo de Fernández

Fernández, en la mesa chica pandémica que comparte con el jefe de Gabinete Santiago Cafiero y la ministra de Salud Carla Vizzotti, planificó un monitoreo de la curva de contagios, de la ocupación de camas UTI como indicio de la capacidad del sistema de salud y del avance del plan de vacunación, el único escudo sin efecto adversos contra el avance del Covid-19.

Sobre esa base definirá la próxima etapa. "Trabajamos para que en 15 días vuelvan las clases presenciales", apuntan a elDiarioAR en la cima del gobierno. Advierten, a la vez, que la crisis 2021 no se despejará en el corto plazo y que las medidas oficiales apuntan a ganar tiempo para acelerar la vacunación. "Hay dos recetas: reducir circulación y vacunar", recita la fuente oficial.

A la espera de que las medidas sean eficaces para aplacar o al menos desacelerar la curva de contagios, en el gobierno contemplan escenarios alternativos si las restricciones no tienen el efecto deseado. Una variable es la veda intermitente: que en mayo vuelvan las clases presenciales pero por un plazo determinado para, luego, disponer otra suspensión también temporal de la presencialidad.

"Por alguna razón Larreta le tiene miedo a Macri", dijo la diputada Cecilia Moreau. Lo vinculó con la "mesa judicial" macrista y deslizó, como sobreentendido, que ese temor no es de carácter político.

Otra alternativa que apareció en el radar de Olivos es acotar la suspensión de la presencialidad para que solo alcance al secundario. Es decir: que vuelvan al aula los grados más chicos, pero no los mayores. Un criterio similar arrimó hace 10 días Axel Kicillof y fue rechazado, en las conversaciones tripartidas, por CABA.

"Entre los alumnos más grandes se respetan menos los protocolos y se registra un nivel más alto de contagios. Con eso, además se puede preservar a los más chicos que se ven más afectados por la falta de presencialidad", apuntó a elDiarioAR un funcionario nacional

Anticuerpos

Desde Olivos y Casa Rosada se repite un mensaje: el objetivo es que en mayo vuelvan las clases y mientras tanto ganar tiempo para avanza con la vacunación y con la inmunización, dos categorías diferentes. En las últimas dos semanas, se vacunaron casi 2 millones de adultos que necesitan quince días para tener anticuerpos.

Con la llegada de 1,4 millones de dosis entre domingo y lunes, el gobierno se garantiza un volumen de vacunas para una semana y media. Se acerca al objetivo de vacunar con al menos una dosis a casi la totalidad de los mayores de 70 años, segmento al que perteneció el 62% de los fallecidos en lo que va de la pandemia.

No es tan claro el efecto sobre las camas UTI, que al sábado registra un nivel de ocupación del 74,3% en el AMBA con 64% a nivel nacional pero panoramas desiguales por provincia y, sobre todo, por sector. En CABA, por caso, mientras la ocupación en el sector público está por debajo del 60% en el sector privado muestra señales de saturación. En el conurbano, donde el mapeo combina público y privado, hay puntos con demanda al límite.

Esgrima política

Fernández, que tomó la decisión de endurecer las restricciones sin charla previa con Horacio Rodríguez Larreta, decidió jugar una carta que considera inevitable y que asume como una más en una disputa que será larga.

En el gobierno apuntan a Larreta y le atribuyen que fue arrastrado por la agenda de Mauricio Macri y Patricia Bullrich. En el Frente de Todos (FdT) lanzan una metralla más densa: hablan del jefe de Gobierno porteño casi como si fuese un rehén político de Macri. "Por alguna razón Larreta le tiene miedo a Macri", dijo esta semana Cecilia Moreau, diputada massista que comparte el scrum legislativo con Máximo Kirchner. Lo vinculó, luego, con la "mesa judicial" macrista y dejó como sobreentendido que ese temor no es de carácter político.

En Casa Rosada decodifican el perfil que Larreta tomó estos días, más cercano al relato duro de Bullrich, como una clarificación de posiciones. Desde siempre, la oposición acusó a Fernández de actuar según los deseos de Cristina Kirchner. Ahora el oficialismo imputa al jefe de gobierno actuar según los mandatos de Macri y Bullrich. Es el ingreso definitivo a la temporada electoral.

La demanda de Macri a los intendentes bonaerense del PRO para que no acaten la suspensión de clases, que tuvo a Jorge Macri (Vicente López) como el principal vocero, reforzó la tensión y agrega incertidumbre por lo que ocurra en las escuelas el lunes. Si bien las medidas de los alcaldes son políticas y no tienen fuerza jurídica para anular un DNU, suman confusión y pueden generar un conflicto de autoridad.

El episodio puede convertirse, por derivación, en un desafío para Martín Soria, el ministro de Justicia, porque el planteo de Larreta subió al ring a la Corte Suprema, tribunal que Soria tenía previsto un diálogo formal.

PI

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