Sobre este blog

A veces es más interesante lo que sucede en la previa de una entrevista que la entrevista que se publica. A veces, también, las bambalinas de un reportaje merecen “una nota aparte”. ¿Cómo se preparó Esmeralda Mitre para recibir a elDiarioAR? ¿Qué era eso que tenía sobre su escritorio el empresario Claudio Belocopitt? ¿Y el momento exacto en el que Alberto Samid se enfureció delante del grabador encendido? Hay datos de archivo, referencias, climas, declaraciones o rodeos del personaje que no llegan a un texto. Y no hay entrevistado sin entrevistador así que este boletín también indaga en los fracasos y los aciertos a la hora de entrevistar, de la escucha y lo imprevisible. Gracias por venir será una ventana para que corra aire y también para conocernos.

Autora: Victoria De Masi

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2022 ya es el año más violento para las y los periodistas latinoamericanos

Lourdes Maldonado y Margarito Martínez Esquivel, dos periodistas mexicanos asesinados este año.

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No tiene que ver con la precarización laboral, sino con seguir viviendo. O, dicho de otro modo, con no morir. En lo que va del año, 37 periodistas latinoamericanos fueron asesinados. De esa cantidad, 12 eran mexicanos. Hablo de balas, digo: un tiro en la cabeza cuando estás llegando a tu casa, mientras conducís tu auto, dentro del gimnasio o en un estudio de televisión. Un disparo certero después de varias advertencias. La prensa fortalece la democracia, pero 2022 ya es el año más violento para las y los periodistas que viven y trabajan en América Latina.

El dato surgió en el foro Libertad de expresión: represión y redes de solidaridad en América Latina, coordinado por Article 19, durante la Conferencia Latinoamericana de Periodismo de Investigación (COLPIN) celebrada en Río de Janeiro, entre el 9 y el 12 de noviembre. De allí vengo. Y volví, digamos, azorada. Por primera vez participé de un evento internacional en el que colegas de países de habla hispana y los anfitriones, brasileños, comparten sus experiencias en las redacciones, con las audiencias y fuentes, y en relación al Poder. Digo: con quienes gobiernan y con quienes hacen negocios en las sombras. Digo: en la clandestinidad o bajo el paraguas del Poder.

Desde el crimen de José Luis Cabezas, el reportero gráfico asignado por la revista Noticias para cubrir la temporada de verano en Pinamar en 1997, no hay registro de un periodista asesinado en la Argentina. Pero existen otras formas de amedrentamiento: hacer periodismo fuera de la capital, aprietes, dependencia de la pauta pública, pluriempleo, pluriempleo que implique conflictos de intereses…  Esa lista de ítems que son prioritarios aquí, están en un segundo plano para las y los colegas que, en el foro de Río, contaron sus problemas al momento de hacer periodismo. La libertad de prensa es “el” asunto de América Latina. Argentina no está exenta: el asedio a las y los periodistas es un derrame y somos parte de la región. 

Jonathan Bock, director ejecutivo de la Fundación Libertad de Prensa, se refirió a un retorno caudillista en la región y de seguimientos ilegales a periodistas y fuentes. Pero también habló de la legitimidad y credibilidad del periodismo de parte de las audiencias: “Se consolida entre la ciudadanía el rechazo al rol del periodista. Además, la desinformación es un arma contra el periodismo, dado que confunde a las audiencias y manipula decisiones”, dijo. La pregunta es cómo damos vuelta la taba. Cómo, si generamos desconfianza. Cómo, si no podemos contra la circulación y recirculación de noticias falsas.

“No hace falta asesinar a periodistas para asesinar al periodismo”, apuntó Leopoldo Maldonado, director para México y Colombia de Article 19. Y agregó: “Hay un asesinato moral de periodistas. Se intenta acabar con las carreras, con el capital reputacional, desde las tribunas públicas. Hay milicias armadas con dinero público que inhiben el mensaje”. 

Aquí sumo que en la Argentina basta que un usuario con una buena cantidad de seguidores cargue un bidón de nafta y reparta los fósforos para que su hinchada virtual prenda fuego a un periodista, a una periodista. A veces -intuyo que en la mayoría de los casos- no hay dinero de por medio, sino que rigen otros intereses (fama, odio, canjes, contratos, devolución de favores…). Así, quien desacredita al periodista -al periodista que critica, al que observa, al que pone en duda porque consigue información- construye sus propias verdades.

Desde 2018, 160 periodistas nicaragüenses tuvieron que exiliarse. En Cuba, cuenta el periodista José Raúl Gallego, de ADN-Cuba, el escenario es parecido: “Hay una ola de exilios de la prensa independiente. No hace falta un disparo. Basta con el control estatal. Hay una cibertropa, una vigilancia electrónica con la que el Estado chantajea a los periodistas. El acoso se extiende a la familia. Te llevan a la desestabilización emocional. Hay desapariciones temporales: secuestros y encierros de tres o cuatro días. Interrogatorios, golpizas. Infiltraciones. Hay dos periodistas presos, uno con una condena de cinco años y otro, de 15”.

Adela Navarro, periodista del Semanario Zeta, de México, dice: “El primer obstáculo en México es el asesinato de periodistas. AMLO (en referencia al presidente de ese país) considera como adversarios a los periodistas dedicados a la investigación. No espían sólo al periodista sino a sus fuentes”. Adela fue compañera de Margarito Martínez Esquivel, el reportero gráfico acribillado en enero cuando salía de su casa. Seis días después mataron a Lourdes Maldonado, periodista dedicada a temas de política y corrupción en Baja California, frente a su casa. Los asesinos fueron sicarios que cobraron 3 mil dólares por cada asesinato.

VDM

Nota de la redactora: esta entrega de Gracias por venir llegó al correo de las y los suscriptos el miércoles 23 de noviembre. Ese día se supo que el periodista mexicano Pedro Pablo Kumul había sido asesinado a balazos dos días antes en la ciudad de Xalapa, capital del estado mexicano de Veracruz. La Sociedad Interamericana de Prensa, SIP, lleva otro conteo: en la que va de 2022, 19 periodistas mexicanos fueron asesinados.

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A veces es más interesante lo que sucede en la previa de una entrevista que la entrevista que se publica. A veces, también, las bambalinas de un reportaje merecen “una nota aparte”. ¿Cómo se preparó Esmeralda Mitre para recibir a elDiarioAR? ¿Qué era eso que tenía sobre su escritorio el empresario Claudio Belocopitt? ¿Y el momento exacto en el que Alberto Samid se enfureció delante del grabador encendido? Hay datos de archivo, referencias, climas, declaraciones o rodeos del personaje que no llegan a un texto. Y no hay entrevistado sin entrevistador así que este boletín también indaga en los fracasos y los aciertos a la hora de entrevistar, de la escucha y lo imprevisible. Gracias por venir será una ventana para que corra aire y también para conocernos.

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