Opinión - Economías

La rápida pero heterogénea recuperación del mercado de trabajo argentino

Ya se llevan creados 728 mil puestos registrados, los cuales se desagregan en 397 mil monotributistas, 202 mil privados y 173 mil públicos durante la actual gestión.

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La economía argentina se está recuperando de una doble crisis vigente entre marzo de 2018 y mediados de 2020: la primera derivada de la gestión macroeconómica del gobierno de Cambiemos y la segunda generada por la pandemia mundial de Covid-19. El mercado de trabajo presentó una dinámica de crecimiento sostenida pero heterogénea, afectada por tendencias previas de la economía argentina. 

Según los datos provistos por el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), el empleo registrado total se encuentra plenamente recuperado de la doble crisis, aunque algunos de sus segmentos aún no alcanzaron los niveles de abril de 2018.

El empleo registrado se encuentra en máximos históricos, aunque esto se debe a fuertes crecimientos en el trabajo monotributista (+374 mil puestos vs. abril 2018) y en el sector público (+221 mil puestos vs. mismo mes). Por su parte, el empleo en el sector privado, aquel de mayor calidad y remuneración que suele ser tomado como referencia, aún se encuentra casi 73 mil puestos por debajo de los niveles previos a la crisis 2018-2019, así como también los autónomos (-15 mil) y las empleadas de casas particulares (-9 mil). 

Si analizamos el desempeño del empleo durante la actual gestión, podemos observar que ya se llevan creados 728 mil puestos registrados, los cuales se desagregan en 397 mil monotributistas, 202 mil privados y 173 mil públicos, como se observa en el gráfico a continuación. 

Esto ha generado un cambio al interior de la composición del mercado de trabajo: los monotributistas aumentaron su participación en el total (de 16,4% a 18,6% entre puntas), mientras que el empleo privado la redujo (de 49,6% a 48,3% en el mismo período). La precarización del mercado de trabajo también puede dimensionarse si sumamos al análisis la informalidad, la cual alcanzó su valor más alto desde al menos 2016 y llegó al 45% en el segundo trimestre de 2022. 

Ahora bien, al observar la dinámica del empleo privado, vemos que este viene recuperándose y ya presenta 20 meses consecutivos de crecimiento. Aunque la crisis pandémica implicó la destrucción de 192 mil puestos entre febrero y julio de 2020, para diciembre de 2021 ya se habían recuperado todos ellos. A partir de allí la creación de puestos de trabajo continuó, alcanzando, a datos de agosto de 2022, la cifra neta de 202 mil empleos formales privados generados durante el gobierno del Frente de Todos. Esto representa la recuperación del 73% de los 275 mil puestos destruidos en la crisis macrista. 

Si analizamos la evolución del sector privado desde diciembre de 2019, los sectores que comandaron la creación de empleo fueron Industria (+75 mil), Actividades inmobiliarias y empresariales (+66 mil), Comercio (+52 mil) y Construcción (+34 mil), mientras que los únicos sectores que aún no alcanzaron dichos niveles son Transporte (-10 mil), Agricultura y ganadería (-10 mil), Servicios comunitarios (-7 mil) y Finanzas (-6 mil).

Esta breve caracterización permite remarcar dos tendencias del mercado de trabajo: por un lado, la creación de empleo privado presenta un fuerte dinamismo y es traccionada por el sector industrial, inmobiliario y empresarial, comercial y de construcción. Si se mantiene el ritmo promedio de creación de puestos del vigente año, la recuperación del total de los puestos privados perdidos llegaría en 3 o 4 meses. El freno en la actividad que se espera para lo que resta del año pone en peligro dicha proyección.

Sin embargo, la doble crisis no solo implicó una caída en la cantidad de empleo, sino también un deterioro en las capacidades de creación de puestos de trabajo de la estructura productiva que sobrevivió. Esto se verifica al observar que el sector que más creció fue el monotributista, que, en general, está vinculado con trabajos peor remunerados que los de relación en dependencia del sector privado. Esto no conlleva más que la consolidación de un mercado laboral con peores condiciones, sobre el cual se hace más urgente implementar políticas públicas para promover la creación de empleo de calidad. Un ejemplo de esto es la política industrial implementada por el actual gobierno, la cual permitió la recuperación del 80% de los puestos perdidos desde abril de 2018. El objetivo debe ser continuar con una política de desarrollo productivo que le otorgue a los argentinos y las argentinas una inserción laboral satisfactoria, ya que solo así la estructura productiva demandará puestos de trabajo de mayor calidad, calificación y remuneración. 

DT

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