Elecciones de octubre en Brasil

Bolsonaro rompe con el establishment y mejora en las encuestas

Jair Bolsonaro

La Carta en Defensa de la Democracia ya cosechó más de 700.000 firmas de personalidades en Brasil. Y entre ellas, figuran los nombres de los CEOs de cuatro mil empresas, que representan la tercera parte del PBI del país. Dueños de bancos de primera línea, celebridades, jueces, abogados, legisladores, profesores y sindicalistas, y entidades patronales, completan la lista. Tres de estas corporaciones son miembros de las “top ten”: la Federación de Industrias del Estados de San Pablo, FIESP; la Cámara Americana de Comercio (AMCHAM) y la Federación Brasileña de Bancos (FEBRABAN)

Con visible enojo, Jair Bolsonaro acaba de calificar este manifiesto de “cartita”; una manera de restarle trascendencia. Así lo dijo durante un culto evangélico realizado en el auditorio la Cámara de Diputados. Profundamente alterado por el tenor de las declaraciones empresariales, a las que juzga contrarias a su persona, el jefe de Estado optó por romper lazos con el establishment. No perdona que los “círculos áulicos” del poder se hayan mostrado decididos a resguardar las elecciones, frente a cualquier intento “golpista” de deslegitimarlas.

Para enfatizar su irritación, suspendió su presencia en una reunión del miércoles 11 de agosto en San Pablo, previamente pactada con la Fiesp. Y tampoco asistirá a una cena ofrecida especialmente para él por el mundo empresarial. Fuentes del Palacio del Planalto citadas por los medios afirmaron que la culpa de la cancelación es de los hombres de la industria y las finanzas. Dijeron que fueron ellos quienes pidieron suspender la velada, por temor a ser vistos como soportes del jefe de Estado; especialmente en lo que concierne a las críticas del bolsonarismo contra el proceso electoral.

Para la Fiesp, es una interpretación “equivocada”. Según la entidad, difundir el manifiesto de protección de la democracia no significa un acto contra Bolsonaro. El presidente, que aspira a un segundo mandato, juzgó que “esa carta es política, y yo no preciso decir si soy o no democrático”.

Pero la razón del mal humor presidencial tiene más condimentos: son los dos grandes actos programados para ese mismo jueves 11 en la capital paulista. Se trata de una mega reunión en la Facultad de Derecho de la Universidad de San Pablo, para apoyar al Superior Tribunal Electoral cuestionado ácidamente por el gobierno actual. Y una movilización popular en el centro de la ciudad. En los cálculos de los jefes de la campaña bolsonarista “no hubiera rendido buenos frutos tener que enfrentar esa oposición”.

Entre tanto, dos encuestas publicadas el miércoles muestran el panorama electoral con algunas diferencias. Una de ellas, la de PoderData, afirma que el apoyo al ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva continúa “estable”, con 43% de apoyo en la primera vuelta que debe ocurrir el 2 de octubre. Pero Jair Messias Bolsonaro cayó 2 puntos, a 35%. La diferencia entre ambos sería de 8 puntos, lo que deja abierta la posibilidad de competir en segundo turno.

Otra de las consultoras, la Genial Quaest que apareció en el escenario hace poco tiempo, indica que Bolsonaro registra una buena tendencia, al disminuir el rechazo que provoca en la población: bajó de 47% a 43%.

Para la empresa hay una explicación: la ciudadanía, especialmente de los sectores vulnerables, comienza a sentir el impacto de los planes de ayuda, como Brasil Auxilio y otros, que en verdad solo deben durar hasta diciembre de este año. La firma sugiere, también, que el presidente brasileño logró recuperar parte de su electorado más ultraderechista que se había decepcionado con algunos supuestos virajes del candidato a la moderación.

Con todo, esa encuestadora admite que el gobierno no logró todavía tener más votos. De hecho, al igual que Poder Data, indica que hoy Bolsonaro tiene 32% de respaldo contra 44% de preferencias que recoge Lula.

De acuerdo con director de Quaest, esto tiene una explicación. “Lo que mejoró fue la imagen del gobierno. Pero no se tradujo en un progreso de la percepción respecto al presidente”.

CC

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