Los jóvenes frente a las urnas: demandas no escuchadas y una campaña que "dio cringe"

Muchos jóvenes esperaban que los políticos le prestaran atención e incorporen a su agenda la problemática del colapso ambiental

Diego Santilli publicó un video en TikTok comiendo un pancho en San Martín, Victoria Tolosa Paz les prometió un mes de la primavera con vía libre para el "garche", Manuela Castañeira ahondó en el recurso de la canción de trap y Facundo Manes los invitó a votarlo con un baile frenético y "con onda". En la antesala de las elecciones primarias, todos los partidos buscaron acercarse a ese 20% del padrón que representan los 6,5 millones de jóvenes de entre 16 y 24 años. Sin embargo, las estrategias elegidas fueron menos efectivas para cumplir con el objetivo que para alimentar un festival de memes. Más incomprendidos que nunca, esta vez es la generación de los hijos la que regaña a la de los padres y los obliga a comportarse. 

"Con mis amigues hablamos de cómo la campaña buscó el voto juvenil sin realmente interpelarnos", dice Lucía T., estudiante de psicología de 24 años que vive con su familia en el barrio porteño de Saavedra. Para explicarse, ofrece una metáfora: la de esos productos comestibles que no son necesariamente ricos o nutritivos pero tientan a los niños y niñas con paquetes seductores. "En vez de realmente fijarse cuáles son las necesidades de los jóvenes, la campaña era o boludeces como Santilli comiendo un pancho o un rap con generalidades. O sea, ‘votanos porque tenemos el dibujo de un minion en el paquete’, en vez de ‘votanos porque te proponemos estas cosas que son puntuales para tu generación’", detalla. 

@diegosantilliok

Decime que estás en San Martín, sin decirme que estás en San Martín.🌭

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¿Cuáles son esas cosas puntuales que le interesan a su generación? En muchos casos, las mismas que a los adultos. En un contexto de crisis tan profunda como la que marca la previa de esta elección, las prioridades se concentran. Lucía A. tiene 19 años, vive en Guernica, en el partido bonaerense de Presidente Perón, y planea empezar a estudiar periodismo el año próximo. Es la tercera vez que le toca votar y, dice, buscó a “algún candidato que pueda sacar adelante al país más que nada en lo económico”. 

“Tengo a mi papá y mi mamá que trabajan de lunes a viernes en una empresa de limpieza. Sé el sueldo que ganan, las horas que trabajan y durante la pandemia ellos siguieron trabajando arriesgándose a contagiarse o contagiar a la familia. Mi mama casi no está porque, aparte de su trabajo, tiene otro extra de limpieza doméstica”, cuenta. Ese dinero “extra” que su madre hace los fines de semana lo usa para darles “gustos” a ella y a sus hermanos: “Con el sueldo de ellos, de tanto pagar cuentas, muchas veces no alcanza para darnos el gusto a nosotros de salir, comprar una gaseosa, helado o simplemente arreglar la casa”. Aunque vota en provincia, la propuesta que más le cierra es la del libertario Javier Milei. 

Josefina T. tiene 24 años y es de Chubut, pero vive en La Plata, donde acaba de recibirse de odontóloga. Vio spots en la televisión y en las redes sociales, pero sobre todo vio cómo el eje de la campaña se concentró en un ida y vuelta entre candidatos del que se sintió afuera. “Es basurearse entre ellos y no te dicen nada; súper vacío. Hay un montón de temas que están buenos sobre los que no escuchamos hablar”, dice. 

Piensa que la comunicación de los partidos “dio cringe total”, un neologismo que habla de humor incómodo y vergüenza ajena; el epíteto obligado de la campaña 2021. “Si quieren llegar a los jóvenes que no nos traten como tarados; que se planteen cosas copadas y bien, que igual se entiende, o con otras estrategias. Así pasa a ser bizarro”, reflexiona. 

@darelpaso

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Como propuestas, le hubiera interesado escuchar más sobre feminismo, una agenda que cree que se desdibujó luego de la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo. Pero, sobre todo de inserción laboral joven. “En todos lados te piden experiencia o recomendaciones y es re difícil porque en algún momento hay que insertarse. Muchas de mis amigas están recibidas hace un montón y están re frustradas porque es muy difícil”, dice Josefina. 

De acuerdo con los últimos datos oficiales, correspondientes al primer trimestre de 2021, la tasa de desocupación es de 10,2% para la población general, pero el dato escala si se mira a la población joven. Los varones de hasta 29 años tienen una desocupación del 17% y las mujeres de la misma edad, de 24,9%: el porcentaje más alto de toda la tabla. 

Las condiciones en las que trabajan los jóvenes también son peores que las de la población en general. Si se analizan los datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), que refleja el mercado laboral privado registrado, los jóvenes de hasta 24 años representan apenas el 6,7%. En cambio, si se bucea en los datos de la economía informal los chicos y chicas de entre 18 y 24 años son el 26,9% del total. 

“También me preocupa la pobreza, que nos afecta a todos, y la economía. Claramente cuando estás arrancando te preocupa porque querés que la plata te alcance, querés cumplir, querés vivir bien, todas cosas que tampoco escuché tanto”, suma Josefina. Dejar la casa familiar e independizarse económicamente es, en efecto, uno de los pasos más difíciles para la juventud de hoy. 

El economista especializado en vivienda Federico González Rouco estima que el 36% de los jóvenes de 25 a 35 años de la Ciudad de Buenos Aires todavía no se fue de la casa familiar. Más allá de las otras lecturas posibles, hay una de fondo y es económica: mientras que un alquiler promedio de un dos ambientes en la ciudad rondaba los $41.500 en agosto, según datos de Zonaprop, el sueldo promedio de los nacidos entre 1998 y 2003 es de $50.000 mensual, de acuerdo con un informe de Equifax. 

Muchos jóvenes también esperaban que los políticos le prestaran atención e incorporen a su agenda la problemática del colapso ambiental, que los preocupa y los moviliza. Para Nicolás K., que está por terminar el secundario en una escuela de San Cristóbal y este año empezó a involucrarse en organizaciones ambientalistas, no alcanza con incorporar grandes consignas de apoyo en las campañas, sino mostrar un compromiso claro con algunas de las iniciativas concretas como la ley de protección de humedales.

Para llegar a las juventudes hacen falta cambios de fondo, no solo de forma

“Se habló de goce sexual y marihuana como si fueran problemáticas actuales. Son debates desactualizados para las juventudes. Se esperan políticas y legislación al respecto, no posicionamientos. Se abordó la falta de oportunidades y lo cuesta arriba que se ve el desarrollo personal y profesional en la Argentina, y coincido con que esa percepción, pero el mensaje inspira cuando es acompañado por propuestas concretas de mejora y una proyección de capacidad para llevarlas a cabo”, dice Facundo Matos Peychaux, consultor en asuntos públicos y comunicación política. 

Para el analista, se innovó más en canales y plataformas de comunicación que en mensajes y enfoques. “Escuchamos hablar de los jóvenes más que a la juventud misma expresarse o ser invitada a ser partícipe —apunta—. Para llegar a las juventudes hacen falta cambios de fondo, no solo de forma”.

DT

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