La mesa de Juntos reemplazó el código de ética por un acuerdo genérico de bajar un cambio

Los dirigentes de Juntos, en una videoconferencia previa.

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Mientras la mesa nacional de la oposición se reunía para bajar el ruido de la convivencia interna, Gerardo Morales mostraba en la práctica los límites de ese acuerdo. “No comparto lo del código de convivencia, es para un jardín de infantes”, declaraba el gobernador jujeño al mismo tiempo en que se desarrollaba la juntada virtual de Juntos. En radio La Red, el dirigente radical metía el dedo en la llaga: “El tema de los globitos y el bailecito pasó, no llegamos a nada; no quiero un gobierno de CEOs, tiene que haber más política”.

La cruzada de Morales no ocurre en el vacío: la UCR quiere replantear el reparto de acciones y protagonismo en la alianza de Juntos. Para lograrlo, resultará clave la suerte que corra la boleta bonaerense de Facundo Manes contra la del crédito larretista Diego Santilli. “Si Santilli gana la PASO su liderazgo será indiscutible. Pero una derrota contra Manes alentaría a las figuras del radicalismo para la presidencia. Al propio Facundo, a Gerardo Morales, a Cornejo, a Lousteau”, afirmó el senador y precandidato a diputado Julio Cobos ante elDiarioAR.

Dentro del objetivo macro de modificar la correlación de fuerzas con el PRO, cada radical tiene una meta específica. Una agenda personalísima. El gobernador jujeño, por ejemplo, quiere ser electo presidente partidario. Además ya superó con un triunfo holgado la instancia de las elecciones provinciales. El senador Martín Lousteau es el otro aspirante a la conducción nacional de la UCR. 

La unidad de Juntos, sin embargo, no está en duda. Sus protagonistas no tienen incentivos para abandonar la burbuja opositora. Pero sí para tensarla. Al revés que en el mandamiento de Leandro N. Alem, el frente se doblará sin llegar a romperse.

La reunión de este lunes fue convocada por el actual presidente de la UCR, el mendocino Alfredo Cornejo. En los últimos días, Elisa Carrió trató de mentiroso a Facundo Manes. Lilita amenazó con hacerle una demanda civil al neurocirujano, después de que el candidato radical revelara que ella le había ofrecido ser su compañero de fórmula en las presidenciales de 2015.

Manes a su vez reclamó que Rodríguez Larreta no pusiera los recursos estatales de la Capital al servicio de la campaña bonaerense de Santilli, lo que le valió un retruque coral del PRO.

Ante ese panorama de hostilidades cruzadas, Patricia Bullrich buscó mostrar iniciativa. La presidenta del PRO se ofreció para redactar un código de convivencia. Pero la idea sufrió un rebaje durante la videoconferencia matinal de JxC.

“El código se reemplaza por un acuerdo político. El sentido es el mismo: fair play, buenas prácticas y no insultar. Vale el debate político de ideas nomás. Cada partido tiene que aplicarlo en su espacio. El ruido de esta semana nos hizo mal. No podemos perder bancas. La sociedad tiene puesta su expectativa sobre nosotros”, afirma uno de los participantes del Zoom. 

En la reunión estuvieron Mauricio Macri, conectado desde Suiza, Rodríguez Larreta, Patricia Bullrich, Miguel Ángel Pichetto, los lilitos Maximiliano Ferraro y Juan Manuel López, más los radicales Luis Naidenoff y Mario Negri. Lousteau fue el único ausente.

Varado en Suiza y sin fecha de regreso, Macri fue uno de los primeros en hablar en la telejuntada. Pidió “dejar está semana atrás rápidamente y mirar hacia adelante de cara a la campaña”. Los demás asintieron.

Desde hace semanas, Macri mantiene un notorio perfil bajo. El expresidente ocupa un segundo o tercer plano. En su primera legislativa fuera del poder, optó por ubicarse a un océano de distancia del cierre de las candidaturas. La estrategia, según afirman en el PRO, está pactada con Rodríguez Larreta. La mesa de Juntos acordó volver a verse las caras el lunes próximo. 

AF

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