La pelea de extraordinarias: Santilli negocia con los gobernadores la reforma laboral mientras la oposición junta votos para voltear el DNU de la SIDE
En la quinta visita a una provincia aliada en lo que va del año, Diego Santilli consiguió en Salta lo que había ido a buscar: el apoyo del gobernador Gustavo Sáenz a la reforma laboral de Javier Milei. El ministro de Interior se aseguró, así, unos tres votos en Diputados y un voto en el Senado que, la CGT, esperaba lograr torcer a su favor. Un espaldarazo para el Gobierno en la previa de las sesiones extraordinarias que, sin embargo, arrastra una nota al pie: la puja por una compensación por la pérdida de recaudación para las provincias, por un lado, y el peligro de que la oposición se le adelante en sus planes, por el otro.
“Ningún gobernador puede estar en contra de una ley que busca generar empleo privado, aumentar la productividad y las inversiones para las provincias y la Argentina”, afirmó, casi como una advertencia, Santilli al finalizar la cumbre con el gobernador salteño. Era el mismo guión que había repetido durante su gira a Chubut, Chaco, Mendoza y San Juan, a donde había viajado, en el último par de semanas, para blindar la reforma laboral que el Gobierno buscará aprobar el 11 de febrero en el Senado. Y Sáenz, a su manera, lo ratificó.
“No hay que tenerle miedo al cambio ni a avanzar. Son leyes viejas que hay que ir cambiando”, aseveró el gobernador salteño, cuyo voto la CGT esperaba poder sumar como parte de la estrategia de resistencia a la reforma laboral. Y es que si bien Sáenz es un fiel aliado del Gobierno, la central sindical apostaba apelar a su origen peronista para convencerlo de blindar, al menos, algunos de los derechos colectivos que el proyecto pone en juego.
A fines de diciembre, incluso, uno de los secretarios generales de la CGT había dialogado con la senadora Flavia Royón para que no firmara el dictamen del Gobierno. La senadora salteña se comprometió a no hacerlo, pero, finalmente, terminó estampando la firma en el dictamen de Patricia Bullrich.
Con el aval de Sáenz, Santilli tiene 4 votos nuevos para poder presumir ante la mesa política del Ejecutivo, que integran Karina Milei, Santiago Caputo, Martín Menem y Bullrich. Con una salvedad: el ministro del interior advierte, puertas adentro, que el artículo 191 es un dolor de cabeza. Se refiere al artículo que reduce las alícuotas del impuesto a las Ganancias para grandes empresas y que, en consecuencia, implica una baja en la recaudación de las provincias (ya que es coparticipable).
Provincia a la que va, provincia que le reclama algún tipo de compensación por la pérdida en recaudación. Santilli es el principal receptor de estos reclamos y advierte, en diálogo con otros emisarios políticos del Gobierno, que no será fácil sostener el artículo si no existe una compensación. Ya sea con partidas de ATN (Aportes del Tesoro Nacional), obra pública o el pago de las deudas de las cajas previsionales.
Según un cálculo de CEPA, la pérdida de las provincias sería de un total de 2,279 millones de dólares anuales. Para algunas provincias, como Salta, Mendoza y Neuquén, significa una merma del 2,5% de la recaudación nacional. Para otras, como Catamarca y Tierra del Fuego, significa una merma del 2,9%.
La rebelión ante el capítulo fiscal de la reforma puso en alerta al Gobierno, que no termina de consensuar una postura interna de cara a la negociación con los gobernadores. Los más dialoguistas, como Caputo o Bullrich, advierten la necesidad de buscar una salida que reduzca el impacto de la baja de Ganancias (como establecer un esquema de baja gradual, por ejemplo). Los más duros, en cambio, sostienen que lo que pierdan los gobernadores por recaudación lo ganarán por crecimiento económico. Y que, por lo tanto, hay que ir al recinto a sostener el artículo.
La amenaza opositora
Mientras el Gobierno suma votos para blindar la reforma laboral, la oposición hace lo mismo pero con el DNU que reformó el sistema de inteligencia nacional. El objetivo del peronismo para este verano es voltear el DNU 941: está muy cerca de conseguir el número para lograrlo y confía, además, en que el debate en el recinto incomodará al Gobierno y arrastrará consigo el debate por la reforma laboral (que la oposición admite, en privado, que está perdido).
La oposición cuenta a su favor con una base mínima de 120-122 votos en contra del DNU de la SIDE que, entre otras cosas, habilita a los agentes de inteligencia a aprehender personas en flagrancia. Es decir que necesita solo unos 7-8 votos para llegar al quórum, que espera poder arañar entre el MID y algunos radicales díscolos. Ya comprometieron su rechazo, mientras tanto, el bloque peronista, el de Provincias Unidas, la izquierda y algunos opositores sueltos, como la cordobesa Natalia de la Sota o el puntano “Gato” Fernández.
El desafío de la oposición, sin embargo, es un tema de tiempos. El decreto de extraordinarias que firmó Javier Milei no incluye el DNU 941, sino que solo habilita a tratar la reforma laboral, la modificación de la Ley de Glaciares, el acuerdo del Mercosur y la Unión Europea y el pliego de Fernando Iglesias, un macrista furibundo devenido en libertario convencido, para ocupar el cargo de embajador ante la UE.
La oposición sostiene que puede autoconvocarse para tratar el DNU, por más que no esté incluido en el temario de extraordinarias, porque es facultad del Congreso controlar los decretos. El oficialismo sostiene lo contrario y está preparado para impugnar cualquier resultado, sabedor de que se encuentra en debilidad de condiciones. ¿Quién tiene la razón? Quien junte el número y se imponga por la fuerza en el recinto. Y por eso es tan importante para la oposición diseñar una estrategia que asegure, cuando llegue el momento, que tendrá la mayoría para imponerse.
Todavía no hay un acuerdo. En un sector de la oposición predomina la expectativa de poder convocar una sesión apenas comiencen las sesiones extraordinarias, pero en el peronismo son más cautelosos. Quieren ver, primero, si la Justicia falla en favor de algunos de los amparos judiciales que pidieron suspender el DNU. Confían en que en febrero, cuando termine la feria judicial, habrá una definición.
En paralelo, el titular de la bancada peronista, Germán Martínez, buscará asegurarse el número en la Cámara de Diputados. Es quien más interesado está de avanzar con una estrategia que permita no solo rechazar el DNU de la SIDE, sino empantanar el debate de la reforma laboral. Un 2x1 que habilite a la oposición a pasar a la delantera, luego de un mes de receso legislativo y una agenda copada, en su mayoría, por La Libertad Avanza. El éxito de esta aventura definirá la relación de fuerzas del Congreso durante el 2026.
MCM/MF
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