El primer triunfo político de Juntos por el Cambio desde las PASO

La mesa nacional de JxC, en la primera reunión en pandemia

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Un diputado macrista despotrica contra Gerardo Morales. El gobernador jujeño y presidente de la UCR cayó inesperadamente de visita en el Congreso. Dentro de seis horas, el proyecto de acuerdo con el FMI será aprobado por una mayoría amplia de 202 diputados. Y la semana siguiente obtendrá el aval parecido en el Senado. En ambas cámaras, el grueso de los votos positivos los pondrá la alianza opositora. Y el núcleo del rechazo, el cristinismo. 

En el Salón Pasos Perdidos de Diputados, a unos 10 metros de distancia un cambiemita del otro, el dirigente amarillo mira a Morales con resentimiento. Y libera sin disimulo su malestar rosquero: “Este vino porque se lo pidió Sergio (Massa). Igual Gerardo nos provoca, pero en el fondo sabe que el año que viene al presidente lo vamos a poner nosotros”. 

El cuestionamiento al aliado radical trafica un dato que muchos en Juntos por el Cambio ya dan por descontado. Dos datos, en realidad. ¿Cuáles? Que el gobierno de Alberto Fernández está quebrado, y que esa ruptura de la confianza entre albertismo y cristinismo no tiene vuelta atrás. Y algo más: que esa crisis tendrá una consecuencia prácticamente natural. Algún aspirante cambiemita (Horacio Rodríguez Larreta, según augura el diputado enemistado con Morales) se impondrá en las presidenciales del 2023. Para el diputado, esa suposición no responde a un deseo o una jactancia prematura. Tampoco se basa en la creencia de que la alianza opositora acumule méritos o propuestas superadoras a las del Gobierno. 

El pronóstico del diputado se sostiene en lo que el sociólogo Ignacio Ramírez denomina la ley de la gravedad de la política: una lógica de la polarización instaladísima en la sociedad. El mecanismo es simple: si el Frente de Todos cae, Juntos asciende, aunque no lo busque ni lo merezca. Los macristas y los radicales, sin embargo, sí buscan desbancar a Alberto Fernández.

En el debate por el acuerdo con el FMI, Juntos por el Cambio consiguió su primer triunfo político importante desde las PASO de septiembre de 2021. Ni siquiera en las generales de noviembre el frente opositor logró potenciar la ola amarilla de las primarias. El descuento de tres puntos en la provincia de Buenos Aires por parte del Gobierno, junto a la remontada en Chaco y Tierra del Fuego diluyeron el clima triunfal de JxC. 

Después de ganar en 15 provincias, el frente opositor no pudo aprovechar ese envión. El clima triunfal se deshilachó rápidamente. La alianza exhibió internas múltiples, al punto de que el bloque de la UCR se fracturó en Diputados. Y protagonizó un paso de comedia, convocando a una sesión por el impuesto a los Bienes Personales que terminó perdiendo por un voto. La sesión en la que cayó el proyecto de Presupuesto también avivó rencores dentro de la familia cambiemita. En resumen, se evidenció la falta de un liderazgo unificado y ordenador para Juntos. Sin una voz de mando legitimada por todos, se multiplicaron los microemprendimientos y las agendas personalísimas. 

A casi seis meses de la victoria en las PASO, las internas salvajes del oficialismo disimulan las que existen en JxC. Así, en la alianza de macristas, radicales y lilitos reina una armonía circunstancial. Halcones y palomas se dan por ganadores. Coinciden en un punto que celebran como un gol grupal: haberle torcido el brazo al Gobierno. Con un bonus track: el rechazo de los diputados y senadores cristinistas le permitió a JxC sacar a relucir el relato sobre la responsabilidad institucional.

Hilando más fino, las tribus que se jactan por haber salido especialmente victoriosas son la de la UCR alineada con Gerardo Morales, la del larretismo y la liderada por Elisa Carrió.  

“Toda coalición parte de la base de la diversidad. Es aceptada. Lo que no se puede es, cuando tomás la decisión de evitar el default, actuar como librepensador. La mejor señal que dimos es la cohesión interna y el sentido de responsabilidad política”, opina el senador y jefe del bloque de la UCR Luis Naidenoff ante elDiarioAr

Un diputado mauricista, sin embargo, asegura que el expresidente está más que conforme con lo arreglado. “Hasta le hicimos volar los fundamentos de la ley donde lo criticaban. Eso Mauricio no lo podía aceptar”, saca chapa. Si a principios de 2020 Macri marchaba derecho hacia la jubilación y el ostracismo, ahora se da el lujo de viajar a Italia para jugar un torneo de bridge. 

La discusión sobre el arreglo con Fondo aceleró aún más los tiempos electorales. Si bien en el Congreso no se debatió sobre el programa económico pactado con el FMI, reduciendo el proyecto de ley a una mera formalidad, sí evidenció las tácticas, los perfiles y ambiciones de poder dentro de JxC. En adelante, los armados nacionales incipientes y los gestos hacia el establishment potenciarán los tirones internos.

Las acciones de los grupos más beligerantes de Juntos crecerán si empeora la situación económica. En ese punto los extremos se tocan. Con responsabilidades y culpas distintas en la gestión de los últimos años, tanto La Cámpora como el macrismo hard pronostican un panorama caótico. En parte por eso Máximo Kirchner renunció a la presidencia del bloque frentetodista. 

AF

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