Efemérides
Día Mundial de la Salud Mental: ¿por qué se conmemora el 10 de octubre?
El 10 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Salud Mental, una fecha que busca generar conciencia sobre la importancia del bienestar psicológico, promover el acceso a los servicios de atención y poner en discusión los prejuicios que todavía rodean a los trastornos mentales.
La jornada fue celebrada por primera vez en 1992, por iniciativa de la Federación Mundial para la Salud Mental (WFMH). Su impulsor fue Richard Hunter, entonces vicesecretario general de la organización. Desde entonces, el 10 de octubre se transformó en una jornada internacional de sensibilización y promoción de la salud mental.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) acompaña la conmemoración y señala que su objetivo es aumentar la conciencia sobre los problemas de salud mental en todo el mundo y movilizar esfuerzos para apoyar a las personas que los atraviesan.
Día Mundial de la Salud Mental 2026: escuchar a quienes tienen experiencia
El lema elegido para 2026 es “Escuchemos a las personas con experiencia vivida: voces reales, cambio real”.
La propuesta busca ir más allá de escuchar testimonios. La OMS plantea que las personas que atravesaron en primera persona un trastorno o una dificultad de salud mental poseen un conocimiento que debe ser considerado una forma de experiencia y que sus voces deberían tener un papel concreto en el diseño de las políticas, los servicios y las decisiones que afectan sus vidas.
La idea central es pasar de una participación simbólica a una participación significativa: que quienes utilizan los servicios de salud mental puedan intervenir también en su planificación, implementación y evaluación.
Según los datos recopilados por la OMS para su Atlas de Salud Mental 2024, solo el 45% de los países que respondieron a la encuesta informó que colaboraba con personas con experiencia vivida y grupos de familiares o cuidadores en la planificación, prestación o seguimiento de servicios de salud mental.
Más de mil millones de personas viven con un trastorno mental
La dimensión del problema ayuda a entender por qué la salud mental ocupa un lugar cada vez más importante dentro de las políticas sanitarias.
Según los datos más recientes de la OMS, casi una de cada siete personas en el mundo tenía un trastorno mental en 2021, lo que equivale a unos 1.100 millones de personas. Entre los trastornos más frecuentes se encuentran los de ansiedad y los depresivos.
En septiembre de 2025, la OMS advirtió además que más de mil millones de personas viven con trastornos de salud mental y reclamó ampliar los servicios destinados a la prevención, el tratamiento y el acompañamiento.
Los trastornos mentales pueden afectar la vida cotidiana, las relaciones familiares y sociales, el desempeño escolar o laboral y el bienestar general. Sin embargo, la OMS destaca que existen opciones eficaces de prevención y tratamiento, mientras que una gran parte de las personas que necesitan atención todavía no consigue acceder a ella.
Ansiedad y depresión: dos de los problemas más frecuentes
Entre las afecciones más extendidas se encuentran los trastornos de ansiedad y la depresión.
Los trastornos de ansiedad son actualmente los trastornos mentales más comunes. La OMS estima que en 2023 afectaron a 470 millones de personas en todo el mundo. Pueden generar miedo y preocupación intensos y persistentes, dificultades para concentrarse, alteraciones del sueño, irritabilidad, tensión y otros síntomas que interfieren con la vida cotidiana.
La depresión, por su parte, no debe confundirse con los cambios habituales de ánimo o con una tristeza pasajera. Puede implicar un estado de ánimo deprimido o pérdida del interés y del placer durante períodos prolongados, además de otros síntomas que afectan el funcionamiento cotidiano. La OMS remarca que existen tratamientos eficaces para la depresión.
Estos datos muestran que hablar de salud mental no significa referirse solamente a situaciones extremas. También implica reconocer problemas frecuentes que pueden afectar a personas de distintas edades y condiciones sociales.
El estigma, una barrera que todavía persiste
Uno de los principales desafíos continúa siendo el estigma asociado a los trastornos mentales.
Los prejuicios pueden llevar a que una persona oculte lo que le sucede, demore la búsqueda de ayuda o sea discriminada en ámbitos familiares, educativos, laborales o sociales.
La OMS advierte que las personas con trastornos mentales pueden enfrentar estigmatización, discriminación y violaciones de sus derechos humanos. Por eso, la concientización no consiste solamente en brindar información: también implica modificar la manera en que la sociedad habla y actúa frente a quienes atraviesan estas situaciones.
Hablar de salud mental de manera responsable puede ayudar a que pedir ayuda deje de ser visto como un signo de debilidad. La atención psicológica o psiquiátrica, cuando es necesaria, forma parte del cuidado de la salud al igual que ocurre con otras enfermedades.
De la institución a la comunidad: otro de los desafíos
La campaña de 2026 también pone el foco en la necesidad de avanzar hacia modelos de atención comunitarios, centrados en la persona y basados en los derechos humanos.
La OMS señala que aproximadamente solo el 9% de los países ha completado la transición desde modelos de atención institucionalizada hacia modelos comunitarios. Al mismo tiempo, alrededor de la mitad se encuentra todavía en las primeras etapas de ese proceso.
La desinstitucionalización no supone simplemente cerrar instituciones. Requiere desarrollar servicios de calidad, acompañamiento, vivienda, educación, empleo y redes de apoyo que permitan a las personas vivir en sus comunidades con autonomía y dignidad.
Por eso, escuchar a quienes atravesaron experiencias de institucionalización también es considerado fundamental para transformar los sistemas de atención.
Salud mental: una cuestión de salud y también de derechos
Con el paso de los años, la discusión sobre salud mental dejó de estar limitada al campo estrictamente médico. Hoy también involucra cuestiones de derechos humanos, inclusión, autonomía, acceso a la salud y participación social.
La OMS sostiene que las personas tienen derecho a recibir una atención de salud mental disponible, accesible, digna y de calidad, además de poder vivir con libertad, independencia e integración en su entorno social.
En ese sentido, el Día Mundial de la Salud Mental propone una mirada que va más allá del diagnóstico: invita a pensar qué condiciones necesita una persona para desarrollar su vida, mantener sus vínculos, estudiar, trabajar, participar de su comunidad y recibir apoyo cuando lo necesita.
Una fecha para escuchar, pero también para actuar
El 10 de octubre no busca solamente instalar un tema durante un día. La intención es abrir conversaciones que continúen durante todo el año.
La campaña de 2026 propone justamente dar un paso más: no alcanza con pedirles a las personas que cuenten sus experiencias si después sus opiniones no son tenidas en cuenta.
Escuchar de manera genuina implica incorporar esas experiencias al momento de diseñar políticas públicas, organizar servicios, combatir el estigma y evaluar qué funciona y qué debe cambiar.
En definitiva, el Día Mundial de la Salud Mental recuerda que cuidar la salud mental no significa únicamente atender los trastornos cuando aparecen. También significa prevenir, acompañar, garantizar derechos y construir comunidades en las que pedir ayuda sea posible sin miedo, vergüenza ni discriminación.
Y este año, el mensaje de la OMS es claro: las personas que atravesaron estas experiencias no deberían ser solamente destinatarias de las decisiones. Sus voces también deben formar parte de ellas.
NB
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