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Memorias de un culto siniestro, la serie del año

Una escena de la superproducción británica "The Gold", una de las grandes series del año.

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“Es como si dentro de mí habitara un poder misterioso. Pero no es un poder, estoy seguro, porque no sirve para nada. Tal vez sea una especie de maldición, algo sembrado solo para que el miedo no desaparezca, para que yo jamás me deje engañar por la ilusión de que estoy a salvo”. 

Si suelen pasar por acá con frecuencia habrán notado que dos surcos suelen atravesar este terreno resbaladizo: el miedo y los desvelos, en sus distintas vertientes. Dos carriles que se parecen, que se emparentan, que están siempre por pisarse. Por eso me atrapó –o mejor, me dejé llevar por él con muchísimo afán–  el libro Ladrón de vidas (Sudamericana Joven), de Horacio Convertini, al que pertenece la cita que encabeza estas líneas y que contiene esas dos modulaciones.

Las clasificaciones de los libros, se sabe, son siempre caprichosas y a la vez obedecen a reglas que los exceden, que están fuera de ellos y probablemente de lo que alguna vez imaginaron sus autores. Ladrón de vidas, por ejemplo, se supone que pertenece al rubro de la literatura “infantil-juvenil” e integra una colección dedicada a adolescentes pensada para ser incluida en la currícula escolar.

Me gusta la forma de narrar de Convertini, algo de su austeridad, algo del juego que hace con las imágenes y el modo en que se mete adentro de la cabeza de los personajes (por acá hablamos de otra de sus novelas, una de grandes, si existiera esa cajita ilusoria, Lo oscuro que hay en mí). El caso es que apenas leí en la contratapa que Ladrón de vidas evocaba un relato de Edgar Allan Poe –otro autor que curiosamente a muchas personas nos hicieron leer en el secundario–, arranqué a leer enseguida sin pensar mucho en rótulos ni edades.

El escenario es el de un pueblo, donde un grupo de quinceañeros –Cami, Pablo y Fernando– deambula por el lugar con ese aplastamiento de la adolescencia, con esas ganas de comerse el mundo, con ese calor encima, con ese desdén. Son unos ñoños que se ganaron la reputación de malditos y adoptaron, por una carambola extrañísima, el apodo de los Piel de Judas. Son dueños de esas cuadras por las que transitan sin problemas hasta que, cuando llega a los márgenes del pueblo una feria estrafalaria que los atrae porque está vinculada al pasado de los padres de Cami, se encontrarán con el terrorífico doctor Valdemar, un experto en hipnosis. Y a partir de ese momento, sí, ese mundo simple y a mano por el que solían moverse con soltura se verá trastocado sin piedad.

El texto arranca con una nota de su autor que me gustó especialmente: ahí describe a un chico de doce años durante una noche sofocante de verano que lee sin parar historias terroríficas. Ese chico es el propio Convertini, ese chico “tiene sueño, los párpados le pesan, pero ni loco apaga el velador: la oscuridad parece atraer como un imán los monstruos de la literatura. La seducción del miedo es más poderosa que el calor y el cansancio: la verdadera causa de su desvelo”. 

La imagen me llevó a mi propia infancia, a esas noches de calor (y mientras tipeo mi cabeza completa invariablemente llenas de ansiedad) y de lectura un poco clandestina mientras todos duermen.  Poe vino después, primero fue Elsa Bornemann con sus historias aterradoras y brillantes, con esa manera especial de dejarme perpleja y a la vez un poco adicta a ese pavor que propone: convivimos con lo monstruoso a veces sin saberlo, a veces buscándolo, a veces sin poder cerrar los ojos.

Son días de monstruos varios por acá, de esa maldición de la que habla el narrador de Ladrón de vidas; del miedo que seduce y que, con sigilo, se hace dueño de algunas noches.

Arranca Mil lianas, una edición para leer y tal vez temblar.

1. The Gold. El 26 de noviembre de 1983, seis hombres encapuchados irrumpieron en un depósito cerca del aeropuerto de Heathrow, Londres, para saquearlo. Esperaban encontrarse con una fortuna. Y de alguna manera lo hicieron, aunque no del modo ni en la dimensión que imaginaban: en lugar de encontrar billetes o bienes, se toparon con lingotes de oro por un valor de 26 millones de libras. Conocido tiempo después como el robo a Brink’s-Mat, aquel atraco fue uno de los más grandes de la historia británica, por el monto récord que se llevó el grupo y por las operaciones de lavado de dinero que tuvieron que armar para blanquear un botín de esta escala.

A cuarenta años de aquel episodio audaz, llegó a las pantallas The Gold, una miniserie de seis capítulos que recrea el ataque y todas sus derivaciones posteriores, con producción de la BBC y un elenco descomunal. De hecho, si suelen seguir series británicas se encontrarán con actores y actrices notables, entre los que se destaca Hugh Bonneville, a quien quizá recuerden como Robert Crawley, o el Conde de Grantham, en la memorable Downton Abbey.

Sin el tono espasmódico de algunas producciones que recrean estafas a gran escala solamente desde el vértigo y con un despliegue de recursos impactante para contar una historia coral, The Gold prefiere quedarse en los personajes, tanto en quienes estuvieron detrás del robo como en los investigadores. Y también en sus contradicciones, en esas tensiones que subyacen cuando el dinero circula a raudales y en los márgenes. Es decir, entre aquellos que, en principio, no estaba previsto que pudieran atesorarlo en grandes cantidades. Con esa tirantez entre las fortunas de la nobleza y aquellas que se forjaron al calor de los nuevos tiempos que corren, la serie muestra el nervio de una sociedad y sus apariencias, las torsiones del poder para sostenerse y las desigualdades.

En un año de cosecha dispar en el mundo audiovisual (entre otras cosas, porque la industria estuvo parada por una huelga de guionistas que reclamaban condiciones más justas para su trabajo; recién esta semana llegaron a un principio de acuerdo), con grandes actuaciones, una reconstrucción de época que no cae en obviedades ni se endulza en ellas (por suerte no hay pelucas subrayando escenas ni ropa estruendosa marcando el ruido de aquellos años), The Gold se asoma, discreta y entretenida, como una de las mejores series del año.

Los seis capítulos de la serie The Gold se pueden ver en Latinoamérica por la plataforma Paramount +.

2. Filba 2023. Hasta el domingo 1° de octubre el Festival Internacional de Literatura de Buenos Aires ofrecerá un menú diverso y efervescente con actividades gratuitas vinculadas con los libros en distintas variantes. En las siete sedes elegidas para esta edición del Filba habrá lecturas, mesas, entrevistas, clases magistrales y performances con escritores y escritoras destacados (en este enlace pueden ver un poco más). Esta vez 100 por ciento post pandémico –si es que se puede pensar en esos términos–, el festival, además de reunir a numerosos artistas locales, cuenta ahora con la presencia de grandes nombres que llegan a la Argentina desde el exterior. Por acá pueden leer un poco más sobre algunos de ellos y sobre sus libros más interesantes.

Si quieren indagar todavía más, les recuerdo que varios de ellos fueron parte de este espacio: de Mircea Cărtărescu me referí a su monumental Nostalgia (Impedimenta, 2022) y a El ruletista y a muchos más por acá; de Lucía Lijtmaer el año pasado destacamos su novela Cauterio (Anagrama) y hace poco armé algunos apuntes sobre Casi nada que ponerte (de paso, celebramos que por estos días volvió y de manera independiente su podcast Deforme Semanal Ideal Total del que comentamos fragmentos o lecturas aquí en más de una ocasión); de Jonathan Franzen reseñé su novela Encrucijadas (Salamandra) acá y la lista sigue. Ahora mismo estoy directamente pegada a la obra de otra de las invitadas internacionales, la mexicana Brenda Navarro: terminé la impactante Casas vacías (Sexto Piso) y ya arranqué con Ceniza en la boca. Algo para tener en cuenta este año: la gran mayoría de las actividades del Filba son presenciales, algunas requieren inscripción previa y a otras simplemente se accede buscando las entradas un rato antes en las distintas sedes. Por si no están en Buenos Aires, la entrevista que le hará la escritora Silvia Hopenhayn a Franzen se podrá ver en vivo en el canal de YouTube del Malba.

Hasta el 1° de octubre tendrá lugar el Filba. Algunos destacados de su programación, por acá. Además, un repaso por algunos de los invitados internacionales y sus libros en este enlace.

3. Las indignas, de Agustina Bazterrica. Autora de la rutilante novela Cadáver exquisito (Alfaguara, 2017), que ganó el Premio Clarín y se convirtió con los años en un fenómeno editorial por sus sucesivas reimpresiones y traducciones alrededor del mundo, la escritora argentina Agustina Bazterrica acaba de publicar la novela distópica Las indignas (Alfaguara, 2023), que tiene en primer plano a un culto religioso que somete a sus víctimas, todas mujeres, a todo tipo de torturas en un mundo arrasado después de guerras por el agua y catástrofes ambientales. Un libro que surgió, entre otros momentos, durante un viaje a Cusco, cuando Bazterrica tuvo la oportunidad de visitar un monasterio que encontró “bastante siniestro”. Después vinieron la iconografía religiosa que recordaba haber estudiado en la universidad, las imágenes de su adolescencia en un colegio de monjas, la relectura en un taller del Quijote, donde le quedaron resonando las palabras Santa Hermandad.

La forma que propone Las indignas es la de un diario íntimo, con una narradora que va contando sus días junto a sus compañeras de encierro en la Casa de la Hermandad Sagrada, al mando de la feroz Hermana Superior y de una suerte de líder invisible pero poderoso al que solamente se conoce como Él. La protagonista escribe de noche, tacha algunas de sus palabras, relata ceremonias, mutilaciones, sacrificios y todo tipo de violencias para alcanzar una supuesta salvación o en nombre de la iluminación que solamente conseguirán unas pocas elegidas. Para hablar sobre la cocina de este libro, sobre cómo se van armando las historias que escribe, sobre la preocupación por el medio ambiente, sobre el medio como una fuerza imparable, entre otras cosas, entrevisté a la escritora hace unos días. Pueden leer la nota en este enlace.

La novela Las indignas, de Agustina Bazterrica, salió por Alfaguara. Más información, en esta entrevista con la autora.

Banda sonora. Hablamos arriba de The Gold y, enganchadisima con ella y su universo, no paro de volver a la época que ofrece, es decir, a mediados de los ‘80 con sus colores y especialmente con su música. El crítico de cine Diego Lerer, a quien siempre pueden leer en su sitio Micropsia, recopiló las canciones que suenan a lo largo de los episodios de la serie (lo pueden escuchar por acá), así que aproveché para traficar algunas para nuestra banda sonora compartida. Hay algo de New Order, de The Smiths, de Tears for Fears y de The Cure, entre otros.

En otro orden de cosas, hasta el 8 de octubre tendrá lugar en todo el país el Festival Guitarras del Mundo (pueden leer más por acá, atención porque hay de todo y gratis), una edición tributo al centenario del nacimiento de Eduardo Falú. Aproveché para sumar a esta banda sonora algunas de sus composiciones más destacadas en versiones de distintos artistas.

Por último, Doja Cat es una rapera estadounidense que empecé a escuchar hace poco (nunca es tarde, claro) y me fascina. Por estos días sacó un nuevo disco del que seleccioné un par de temas para este espacio. Les dejo a mano también su último videoclip.

Bonus track. Esta semana se anunció que la escritora María Sonia Cristoff ganó el Premio Nacional de Novela Sara Gallardo por Derroche, un libro que en lo personal me gustó muchísimo (hablamos varias veces de él en Mil lianas). Por acá pueden leer un poco más sobre la autora, sobre la novela y sobre lo que dijo el jurado que la premió.

Bonus track II. Algo por si andan por Buenos Aires y sus rincones infinitos. Hasta el 7 de octubre se puede ver en la Fundación ArtexArte la muestra Imagen impresa, una exhibición gratuita que propone un recorrido particular por la historia argentina desde 1930 hasta ahora: lo hace a través de una selección súper variada e impactante de distintos libros de fotografías. Hay propaganda política de distintas épocas y colores, publicaciones que las provincias hicieron para narrarse a sí mismas, libros con retratos de escritores y escritoras célebres, ediciones con la naturaleza como protagonista. Les cuento un poco más en esta nota y también están las coordenadas por si quieren pasar.

¡Hasta la próxima!

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