Seis desafíos para JxC, desde esta noche y rumbo al 2023

Cierre de campaña bonaerense de Juntos por el Cambio, en La Plata.

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Las primarias le servirán a Juntos por el Cambio para ordenar su enjambre de ambiciones internas. Más allá de cualquier declamación ética, ese será el resultado más práctico de las PASO para la familia opositora: encontrar un parámetro objetivo y externo para procesar sus diferencias y jerarquizar liderazgos, con un ojo y medio puesto en el 2023. El desenlace también le dará una pista fiel sobre su competencia con el Frente de Todos. Pero esa pulseada se jugará recién en las generales del 14 de noviembre. 

Este domingo, el insumo obtenido será principalmente doméstico. La coalición obtendrá un mapa a escala para leerse a sí misma de forma realista. Y no es un objetivo menor, sea cuál sea el resultado, en medio de un contexto de enorme incertidumbre. Un clima potenciado por la pandemia, por las dudas respecto al comportamiento social, por las operaciones y los autoengaños.

Aquí, seis puntos e interrogantes que se empezarán a aclarar a partir del domingo a las 23 hs: 

1) Liderazgo de Horacio Rodríguez Larreta: el alcalde apostó fuerte en las elección de los candidatos del AMBA. En contra de la voluntad de Mauricio Macri y de buena parte de la estructura bonaerense del PRO, Larreta mudó al porteño Diego Santilli a la Provincia y repatrió a María Eugenia Vidal a la Capital. Durante una reunión en la quinta de los Abrojos, en junio pasado, le mostró encuestas al expresidente para convencerlo de la jugada. Si bien no logró el respaldo de Macri, Rodríguez Larreta siguió adelante con su estrategia electoral. “Ya mostró ser un excelente gestor en Capital y de la pandemia. Ahora tiene que mostrar que las decisiones electorales que tomó dan resultados favorables”, le tira presión encima el senador y precandidato Julio Cobos. No es el único dirigente cambiemita que escrutará con lupa el desenlace del domingo. Si el pleno le sale aceptablemente bien, reafirmará su condición de líder dentro de JxC. Un triunfo contundente de Santilli sobre Facundo Manes lo pondría en la pole position para el 2023. Una derrota, en cambio, alentaría a los radicales a disputarle ese lugar.

2) Qué lugar ocupará Macri en adelante: en realidad la pregunta más incómoda es cómo procesará los resultados electorales. Si la postulación de María Eugenia Vidal no cumple con las expectativas, bien podría reprocharle la decisión a Rodríguez Larreta y a la exgobernadora. “Hoy no está pensando en el 2023. Prioriza la unidad y ganarle al kirchnerismo”, revela un dirigente que suele hacer base en las oficinas que Macri montó en Olivos, a tres cuadras de la quinta presidencial. Cerca del alcalde celebran ese “juego en equipo” de parte de Macri. “Él siempre apoyó. Pero al principio cabía dudar si era para acumular hacia adentro o hacia afuera del espacio. Ahora quedó más claro que lo hace para fortalecer el adentro. Estuvo cauto y nunca pidió el micrófono”, se alegra un armador del gobierno porteño. En las últimas semanas de la campaña, el egresado del Cardenal Newman recobró el protagonismo perdido en la etapa del cierre de listas. Ante el riesgo de fuga de votos por derecha, a manos de Ricardo López Murphy y Javier Milei, el larretismo lo invocó por necesidad. Los resultados del domingo, especialmente la suerte de Vidal y Santilli, pondrán a prueba esa aparente armonía amarilla.

3) Vigencia de la buena estrella de Vidal: La imagen de Mariu perdió la frescura que exhibía en 2015, cuando era una candidata prácticamente desconocida y rivalizaba a la perfección con Aníbal Fernández. Seis años después, su figura acumula decepciones, cuestionamientos del peronismo y fuego amigo cambiemita. Vidal dejó parte de su aura en el camino de la gestión y la derrota de 2019. Su vuelta a un distrito mucho más amigable, para disgusto de Martín Lousteau, es un intento de relanzamiento. Su plan de mínima es ir por la sucesión de Rodríguez Larreta en 2023. El de máxima, ella misma lo confesó: La Rosada. Pero para ir por cualquiera de las dos metas deberá atravesar con éxito las primarias del domingo. La exgobernadora se encuentra jaqueada por derecha, tanto desde dentro como por fuera del paraguas de JxC. López Murphy y Milei amenazan con sacarle votos del núcleo antiperonista más intransigente. Y si esa hipótesis se cumple, Leandro Santoro aspira a pelearle el ranking de candidatos individuales más votados. Dentro de JxC, Vidal se juega bastante a nivel personal este domingo.

4) Resurrección de la UCR: El radicalismo apuesta por la prescripción definitiva del 2001. Y cuenta con un objetivo todavía más ambicioso: que la resurrección partidaria incluya reconectar con la identidad socialdemócrata perdida en el camino. Una suerte de alfonsinismo antipopulista, a su vez alejado del discurso de Macri. ¿Existirá un electorado capaz de darle volumen a ese ensayo? Si bien la dirigencia radical asegura que el paso al frente ya es irreversible y federal, su consolidación dependerá en gran parte de la suerte de un outsider: la de Facundo Manes.

“Quiero destacar especialmente a mi partido, la UCR”, chapeó el gobernador reelecto de Corrientes, Gustavo Valdés, la noche del domingo 29 de agosto. El escrutinio ya era irreversible y marcaba algo más que un triunfo: una paliza. Con casi el 77% de los votos, Gustavo Valdés le sacó más de 53 puntos de ventaja al candidato del peronismo. Su grito de orgullo radical fue pronunciado desde el escenario. Lo acompañaba la primera línea partidaria: el gobernador jujeño Gerardo Morales; el presidente de la UCR nacional Alfredo Cornejo, su vice Alejandra Lorden; y el precandidato Facundo Manes, entre otros. Ahora la UCR se le anima al partido amarillo. Sobre las 22 provincias en las que funciona JxC, habrá primarias en 17. La competencia, sin embargo, no encierra peligro de fractura. Porque los radicales no pretenden romper con el PRO, sino conducirlo. El desenlace electoral en la Provincia, en Santa Fe y Córdoba será determinante para calibrar el reparto de acciones en la alianza opositora. En Córdoba, uno de los jefes de la UCR pone en juego su liderazgo provincial: se trata del diputado y precandidato a senador Mario Negri, quien compite con la lista de Luis Juez y otras dos boletas cambiemitas. En caso de perder, su conducción quedará severamente herida. 

5) Evitar que queden heridos: en los zoom de la mesa nacional, en encuentros privados y chateos al paso se machacó sobre la misma idea. ¿Cuál? Que no haya golpes bajos en las PASO de la familia opositora. El punto se logró parcialmente. En Provincia y Córdoba hubo desbordes retóricos, al filo de la acusación sin demasiada vuelta atrás. Rodríguez Larreta está especialmente interesado en abrazar a los heridos la misma noche del domingo. Con Santilli punteando en las encuestas bonaerenses, la intención del alcalde es evitar cualquier margen de enojo entre su espacio y el encabezado por Facundo Manes. Porque tanto Larreta como Santilli pretenden que el neurocientista se acople a la campaña unificada rumbo a las legislativas del 14 de noviembre. Ese gesto amistoso se intentará replicar en cada una de las provincias y municipios que tengan primarias. En Tigre, por ejemplo, se desarrolla una PASO a cara de perro entre el exdiputado Nicolás Massot (por la lista de Manes) y Segundo Cernadas, por la boleta de Santilli. Ambos pelean por una banca en el Concejo Deliberante. Pero la verdadera disputa es por la intendencia en 2023. No será fácil para JxC superar las PASO sin que queden resentidos en la vía. 

6) Ampliarse rumbo al 2023: la principal crítica que el larretismo le hace a la gestión de Macri es haberse cerrado sobre sí misma. “La diferencia principal que tienen es la siguiente: Mauricio ganó con el 50% de los votos y gobernó con y para el 35%. Horacio quiere ganar con el 50%, pero ir por el 70%”, resume un dirigente que se sienta a la mesa política del alcalde porteño. Se trata del núcleo que, en paralelo a la presidencia nacional del PRO encabezada por Patricia Bullrich, trabaja para que Larreta sea presidente en el 2023. El alcalde tiene ese objetivo desde los 6 años, según se jacta. Pero para que se le cumpla el sueño, y para llegar a gobernar y no solamente a sobrevivir en La Rosada, antes deberá ampliar la coalición opositora. La consigna rige tanto para él como para cualquier otro dirigente amarillo o radical. JxC necesita contar con un músculo político más importante que el construido por Macri. Y no alcanzará con la cooptación de algún peronista aislado como Miguel Ángel Pichetto. El compañero de fórmula de Macri en 2019 nunca terminó de cumplir su promesa de arrastrar figuras peronistas de peso junto a él. 

AF

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